La vida es un continuo trabajo: te despiertas y cada nuevo día te trae lo mismo de siempre, igual pero distinto... esa diferencia que te aporta es lo que hace que tu vida sea maravillosamente diferente.

viernes, 28 de diciembre de 2012

2 años del abuelo

El 28 de diciembre hemos celebrado siempre el día de los santos inocentes, la Navidad la celebramos cada año en Madrid, en casa de los abuelos, así que ese día era continuo el olor a bomba fetida, los huevos que no se rompían, los platos que se rompían una y otra vez sin saber cómo porque luego la vajilla seguía intacta. Las pedorretas, las manchas falsas en la ropa y la caca de perro(de goma) enmedio del pasiilo eran un clásico.
Hace dos años que se acabaron esas cosas, o se suavizaron bastante al menos ya que hace 2 años, justo hoy, se murió el abuelo. El mejor del mundo, o de los que nos podría haber tocado sin duda.
Hay que ver que estamos todos juntos, todos los cientos de hijos, primos , tíos y nietos. Y ya está, al fin y al cabo es una fecha más. Porque todos nos acordamos de él 366 días al año, y los bisiestos más todavía. Yo voy a intentar sonreír para animar a los que lloren, y si lloro... pues lloro, no pasa nada, hay que expresar las emociones.
Alegría que seguro que él desde arriba nos mira sonriendo.

(((maca)))

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Vive la Navidad

Que bonita está Madrid. Las luces de Navidad y la de mis ojos iluminan las calles y mi sonrisa y las de algunos otros hacen ver que la Navidad es una época feliz, felicidad nostálgica, pero increíble en la que se reune toda la familia.
Entiendo que en esto soy una afortunada, tengo una familia grande y siempre estamos dispuestos a recibir a más y más; comprendo que quien sea hijo único y solo tenga un tío soltero , quizá, no lo viva con tanta intensidad. Pero quiero explicar, hacer entender a aquellos que ven la Navidad como algo gris, triste y en manos de la mano consumista que mueve la economía, que la Navidad es mucho más que todo eso. La Navidad sirve también, como todo, para recordar que seguimos vivos, para nombrar a los que no siguen con nosotros y cantarles villancicos, para tocar la pandereta y las castañuelas, para adornar el árbol y dar un beso al niño que está en la cuna.
La Navidad tiene como motivo de su celebración el nacimiento, ¿acaso hay algo más bello y alegre que el nacimiento de un niño?
Dejemos a un lado las penurias, la crisis, los problemas... no hay que olvidar qué vivimos y dónde vivimos, ni en qué situación, pero si que hay que sonreír al invierno, encender una luz o una vela y dar la bienvenida a la Navidad. Abrir el corazón y dejar que esa nostálgica felicidad invada nuestro cuerpo, que el alma se empape en cada momento.
Cada año me gusta más la Navidad y eso que el 28 de diciembre del 2010 falleció mi abuelo, quizá por eso la Navidad tendría que parecerme algo triste, pero no es así: todo lo contrario. Recuerdo perfectamente aquellas Navidades, cuando el abuelo decidió, y consiguió, levantarse de la cama y apareció por sorpresa en el cuarto de estar en aquella silla de ruedas. Hicimos todos un corro, entre primos y tíos seríamos unos 35, y cantamos, le cantamos, dos villancicos. Nos cogíamos de la mano intentábamos aguantar las lágrimas que ya se iban de los ojos sin despedidas, y todos sentimos eso: lo que es la Navidad, que es al fin y al cabo lo que es la vida, el día a día.
Siempre hay cosas malas , los periódicos parecen fusiles de desesperación y las sonrisas parece que cuesta dinero sacarlas. Pero hay nacimientos cada día, y cada día mueren abuelos que han enseñado algo importante a sus hijos y nietos.
Siempre hay algo por lo que sonreír, todos los días hay un motivo para levantarse; quién no lo ve que se quite ya la venda, y quien lo vea... que brinde esta Navidad conmigo.


P.D. ¡Feliz Navidad!

(((maca)))

martes, 11 de diciembre de 2012

Paracaídas

Llevo varios días queriendo escribir de ti, sobre ti, para ti. Nunca te valieron las cosas a medias, así que no podía escribirte cualquier cosa; tú eres el perfecto perfeccionista y creo que el momento es ahora. Es hoy, aquí y en este preciso momento porque así lo hemos querido, porque así se me ha dispuesto el tiempo y porque ayer tú, impaciente, soplabas mi cuello pidiendome un escrito nuevo.
Sí, lo sé, dicen que los fantasmas no existen, pero tú eres un ángel y sé que sigues aquí, de una u otra manera; de una forma distinta, que duele, que te extraña, pero todavía puedes soplarnos. Me soplas consejos sin que lo note a veces, que cruce o no la carretera, que vaya por este u otro camino, aunque a veces, quizá cuando más te necesito no estás, pero es lo que tiene ser un ángel: no soy la única que quiere tenerte a mi lado.
Te echo mucho de menos, muchísimo, pero la verdad es que casi ya no lloro, no es que me haya vuelto de piedra, es que no te gustaba verme llorar, y siempre que estaba contigo lo hacía, aunque fuese por la risa, siempre conseguías emocionarme. Te sigo queriendo, creo incluso que más que antes, me encantaría abrir un día la puerta de vuestra casa y verte sentado leyendo el periódico, criticando al mundo, sentado a la derecha del sofá granate. Me gustaría llegar y darte un beso en la frente, ver tu sonrisa y quitar la lupa y las gafas del sofá para poder sentarme a tu lado. Me gustaría escucharte reír a carcajadas mientras me cuentas cosas de tu vida, mientras te descubres ante mi como si fuese la primera vez que nos vemos.
Siempre te nombro, de charla con mis amigas, o con mamá, incluso te pongo de ejemplo en clase y hasta en un examen de teatro usé una de tus frases. Fuiste mi maestro abuelo, el mejor. No me cansaré de escuchar y decir tu nombre, de llevarte conmigo a todas partes para recordar todo lo que has sido y nos has enseñado; no quiero olvidar nunca nada, y a veces tengo miedo.
Ahora que ya estamos en Diciembre, el mes de la Navidad y el mismo en el que nos dejaste, hace más frío que nunca, y te recuerdo más si cabe. El frío me recuerda a ti, salir a la calle y tener esa sensación, cubrirme las manos con mis guantes y ponerme una bufanda, sentir helada la nariz. Cuando las calles se iluminan con las luces de Navidad y las farolas parecen que me saludan al verme pasar, cuando meto las manos en la chaqueta, cuando expiro y sale aire blanco y caliente, cuando oigo un villancico, cuando veo a un señor mayor, cuando paso por delante de una Iglesia o en un cruce el coche me deja pasar y doy las gracias me acuerdo de ti. Sonrío, siento un escalofrío, y un aire helado sopla en mi cuello, pienso que eres tú abuelo porque sino que alguien me explique de dónde sale un chorro de aire helado algunas noches en mi habitación, justo en dirección a mi cuello, justo a mi y de noche, justo en ese punto del cuarto.
Me encanta ponerme tu chaqueta, la llevo la mitad de los días de invierno, seguro, por decirte una cifra aproximada. Todavía huele un poco a ti y a tu armario, es increíble, me encanta. La verdad es que está algo vieja, a saber cuantos años tiene, sabes que no soy la persona más cuidadosa del mundo pero creeme si te digo que la usaré hasta mi muerte.
Todo lo demás ya te lo dije anoche, y lo que haya olvidado te lo contaré luego, mejor así, que quede entre abuelo y nieta.

(((maca)))

jueves, 6 de diciembre de 2012

¿Olvidamos?

Quítame lo que quieras, llevatelo todo, ya da igual lo que hagamos o dejemos tieso en el tintero. Vete, pero si te vas no vuelvas, aunque cada noche me ahogue entre lágrimas y almohadas, aunque te plantees volver para saber qué pudo ser de nosotros, aunque la borrachera solo te haga recordar el camino a mi casa.
Vete, fuera; me ataría a ti sin dudarlo, no para ser la más loca de todos los cuerdos, sino porque a ver qué será de mi sin ti, sin echarte a ti las culpas de mis sonrisas y carcajadas. Vete, pero hazlo rápido; no dejes tiempo para reacciones ni abrazos, vete sin darme explicaciones. No me llames, no me quieras. Odiame, o mejor, olvídame; sí, hazlo.
Olvídame, pero sobretodo vete lejos, muy lejos, para ver si el resto de vida que Dios quiera regalarme yo puedo también olvidarte.

(((maca)))

martes, 4 de diciembre de 2012

Cosas de hijos

No sé en qué momento tuvo lugar, cuándo inauguramos la manía nuestra de dejarnos mimar. Madre e hija siempre se quieren, y si la hija es la pequeña es costumbre que la mimen más de lo normal. No recuerdo cuando empezamos a hacer aquellas fiestas los viernes, en los que el chocolate, el cine, o cualquier estupidez nos servía para inventarnos una razón para reunirnos los nueve en el cuarto de estar. Esas fiestas nuestras me encantaban, porque aunque a mis hermanas mayores a veces les fastidiábamos sus planes, a mi me parecía genial poder cenar a la vez que el resto de los hermanos y luego poder ver todos lo mismo en la tele; además, esa noche podía dormir con cualquiera de los 8 de la casa que mis padres nunca me dirían que "las niñas mayores" deben dormir en su cama. Es curioso, pero creo que hasta los 14 años todavía me colaba a veces entre mis padres; solo a veces...
-"Mamá no me duermo" - susurraba en su oído mientras los ronquidos de mi padre y mi respiración entrecortada formaban la sinfonía de la noche - "mami, no consigo dormirme y lo he intentado". Para mi intentar dormir consistía en aguantar despierta hasta que todos se acostasen para escabullirme por el pasillo sola, en la oscuridad, guiándome por la experiencia de cada noche sin tropezarme ni una vez. Llegaba jadeando al cuarto de "papá y mamá" con la intención de meterme en su cama, con el pretexto de "no me duermo y lo he intentado de verdad".
Al final se despertaban los dos, yo me quedaba dormía abrazada a mi madre a la que le pedía que me contase algo para dormirme; casi nunca llegamos al final de esas historias. Otras veces no me dormía porque tenía miedo; "TENGO MIEDO" eso repetía una y otra vez en los oídos de mis padres hasta que uno de los dos se despertaba y casi inconscientemente me hacía un hueco entre las mantas; allí se dormía, se duerme, siempre mejor. No conozco ningún monstruo, ladrón o asesino que se haya atrevido a acercarse a su cama.
Muchas otras noches, esos días entre semana en los que no había ni fiesta del chocolate ni nada de nada, mi hermana Candela me leía cuentos y yo así me quedaba dormida. Otras noches se quedaba conmigo mi hermana María y me contaba cosas que yo le pedía -"cuéntame cosas de cuando era pequeña" - como si en esa época yo fuese mayor... ni si quiera creo que lo sea ahora. Ella siempre me contaba lo mismo, todas esas noches en las que cuando yo era un bebé mis hermanas me cogían de la cuna y me llevaban a su cuarto. Y mamá preguntaba - ¿dónde está el bebé?- y María me tapaba con las mantas para que no me viesen. Al final siempre me encontraban, rosa de asfixia y sudando. Pobre yo, siempre he sido deseada por tantos...

(((maca)))

lunes, 26 de noviembre de 2012

Divagando

Lo mejor es no prometernos nada, así luego nadie nos dirá que hemos roto vasos y promesas, corazónes y esperanzas. Lo mejor será vivir como si la vida no fuese ni tan breve ni tan larga, vivir el día a día pero con visiones al mañana.  Que no nos digamos qué queremos ni nos queramos, que avancemos y saltemos con zancos y a patadas, que vayamos cerrando los bares y los domingos sequemos la resaca en casa. Míralo así, suena fría una vida sin involucrarse en nada, pero a veces es mejor no dejarse mojar si la lluvia está infectada.
Cuando salga el sol, cuando abramos las ventanas, deja que inunde ese brillo tu cama, deja que el calor penetre en los espacios de tu alma. Luego bésame, dime que hay mañanas y mañanas.... y que juntos la vida se lleva mejor, que yo con tu sonrisa puedo convertir en eterna cada madrugada.

(((maca)))

domingo, 18 de noviembre de 2012

Hay uniones que nunca, nunca se separan

Que apaguen las luces y empiece el concierto, que se nos hiele el cuerpo pero no sintamos frío, que los días se hagan eternos o no tan breve la vida. Estas sensaciones que no saben describirse ni ellas mismas, esta mezcla entre escalofrío de placer y pena; la fusión de la paz, la alegría y la duda.
Dejo que suene Xoel López y a cada canción que pasa más me enamoro del ritmo. Me enamoro de tantas cosas cada día que no sé si tendré que hacer mudanza un día de estos, y tirar, quizá, cosas que se han quedado inutilizadas.
Esta mañana volvieron a pasar los pájaros, la señal de que la gente se va pero sigue con nosotros en forma de vuelo, y lloramos por sentir aquello que no se describe pero se siente: eso que te hiela la piel pero deja permanecer caliente el corazón. De corazón a corazón- recordamos.
Sonreímos, noviembre está pasando y hay fechas que han de celebrarse siempre, porque no se trata de recordar lo que fuimos sino de saber que somos lo que somos gracias a lo que hemos vivido.
No llueve ni hace frío. Los pajaros alzaron el vuelo pero nos guiñan un ojo intermitente.

(((maca)))

Morir es aprender a esperar
y vivir, vivir es aprender a ver en la oscuridad.
(Xoel López)

domingo, 4 de noviembre de 2012

Aprendimos a volar

Se te habrán pegado las sabanas al cuerpo por haber dado ayer vueltas y vueltas tú solo sobre la cama. En vez de desayunar habrás comido algo, cualquier cosa de la despensa mientras ves las noticias del mediodía. Te habrás duchado escuhando los grandes éxitos de Bryan Adams y me habrás maldecido gritando "When you love someone".
Quizá no haya sido así, es probable que hayas madrugado y hayas decidido tomarte tu café solo con una pieza de bollería en la nueva cafetería del barrio. Habrás ojeado tu periódico deportivo favorito, ese que yo tanto odiaba, y habrás apurado las últimas gotas para irte corriendo al trabajo. En la puerta del estanco una chica se habrá tropezado contigo, el "perdón" de su boca te habrá traido a la mente mi voz, y entonces, me habrás recordado con dolor en tu cuerpo; esa clase dolor que resulta agradable a veces.
Sea como sea te imagino recordandome y mirando al cielo a ver si algún avión me trae de vuelta y salga de allí con lágrimas en los ojos; sea como sea necesito creer que te acuerdas de nosotros, que me odias pero por mi pondrías la mano, el cuerpo y hasta el alma en el fuego. Porque siempre desconfiaste de mi, pero ibas de mi mano descalzo y con los ojos cerrados. Porque yo te daba la energía que a mi me faltaba a veces, y porque tú me hacías volar como las águilas.


(((maca)))


miércoles, 17 de octubre de 2012

Tú, que gritabas cada día al viento las ganas que tenías de quitarle la falda al tiempo solo por el placer de verle desnudo y reirte de él como él lo hace de ti.
Tú, que amabas más las olas que las sirenas y la sal de los mares que dibujaba el azul de tu mirada.
Que reías y llorabas delante de mí, cuando la vida se te escapaba de las manos, cuando empezabas a sentir frío en tus extremidades y me mirabas con miedo de encontrarte de frente con el final.
Tú, a quien sus ideas conformaron su esencia, y a quien ví como crecía e iba encogiendose con el tiempo mientras su alma sanaba las viejas heridas que un día creo el orgullo.
El que enjuagó con lágrimas nuestros ojos por Navidad, el que nos paró el aliento por segundos, el que se quedó sin aliento antes de lo que había soñado, el que se fue pero nunca se irá.

(((maca)))


miércoles, 10 de octubre de 2012

Entre botas y sandalias

Octubre es en Madrid ese mes en el que todos hemos aterrizado ya,  se nos acabó el verano y el moreno que hacía a la gente confundirnos con extranjeros se ha quedado en las fotos. Ahora no podemos quejarnos, somos hijos de padres morenos, cuyos padres eran de piel y  y ojos claros y... nosotros somos el resultado.
Estamos en ese mes en el que unas chicas llevan botas y otras sandalias, yo soy de esas, de las que todavía sueña con ir descalza por la vida, porque soy del norte y supongo que esto para mi no es ni el comienzo del frío... al menos, eso es lo que siempre digo.
La universidad ha comenzado, los nuevos propósitos dejan su poso y ya han pasado más cosas de las que hubiesemos pensado cuando todavía disfrutabamos del verano.  Octubre es maravilloso, es esa mezcla entre el placer que produce echar algo de menos y la adrenalina que da empezar cosas nuevas, quizá en la mayoría de los casos esto suceda a la gente en septiembre, pero es que yo he empezado la universidad el día uno de este mes, es lo que tiene que sea yo quien escribe.
El placer de evocar recuerdos, presencias que ya no están, es quizá mejor que un día de lluvia el cielo se calme justo cuando vas a salir de casa. Será por ser gallega que el tema de la muerte me da menos miedo que a otro peninsular, quizá porque desde pequeños hemos eschuchado historias de muertos y meigas que se nos volvían amables. Así que bueno, podría decirse que soy masoca, que me gusta a veces regocijarme en mi dolor, en lo mucho que echo de menos a ciertas personas o sensaciones que no volverán. Soy así, y al salir hoy de clase volví a sentirlo; esa sensación de desapego a todo lo que se vea afectado por la ley de la gravedad, esas ganas de solo querer estar contigo o en ese lugar exacto. Iba caminando hacia la parada del autobús y algo me decía que hoy te echaría especialmente de menos, que puedo seguir haciendote partícipe de mi felicidad, pero tambien creo que sin poder verte es difícil que tú puedas medir la amplitud de mi sonrisa. Echarte de menos no quita ser feliz, incluso pensando en ti muchas veces me sale una sonrisa idiota o incluso una lágrima de esas que dicen "de alegría".
Ha empezado octubre y entre sandalias y botas siento que sigues mis pasos.


(((maca)))

miércoles, 3 de octubre de 2012

BSO de un comienzo

Mi amiga Lore acaba de enviarme una imagen que ha sacado por casualidad, una foto a un trozo de papel cuadrículado, recortado de forma semicircular con la mano, y que lleva escrito en tinta azul y con mi desastrosa letra de los quince años "la ciudad parece un mundo cuando se ama a un habitante." Que cursi suena - direis- sobretodo si lo escribí con quince años, ¿y se lo escribio a su amiga? - pensareis- pues si, pero esa frase no salio de mi boca, ni eran palabras mias, sino de Ismael Serrano.
Creo fue a los catorce o quince años cuando descubrí mi pasión por la música de cantautores, la verdad no sé qué escuchaba antes ni como podía vivir sin tener su música como banda sonora de mi vida, pero bueno, supongo que antes de todo esto las cosas también tenían sentido.
El caso es que hoy mi amiga me ha sorprendido mandandome esa imagen, de un trozo de papel viejo y arrugado, de esos que usaba como hoja en sucio en las clase de Matemáticas para escribirnos notitas mientrtas la profesora explicaba las matrices o qué se yo, un trozo de folio en los que pintaba margaritas cuando las clases de historia se pasaban de su hora y conseguían aburrirme.
Hay recuerdos que son mejor verlos como una película de cine antiguo, a oscuras, con ventanales en la mente y recordando solo lo que el cerebro nos deja ver, como si fuesemos niños escondidos detrás de la puerta entornada de una película para adultos.
Y sin más dilación escribo a continuación la letra de esa preciosa canción que hace, entre otras, de melodía de una parte de mi vida que pasó, que es pasado, pero depronto una situación me ha hecho recordar...

"La ciudad me mira con tus ojos,
las calles llenas de cansancio.
Esperando una nueva batalla,
todo sigue igual, como lo dejamos.
Un mar de otoño se muere en la acera,
la soledad me espera fuera.

Los parques abrigan oscuros
a niños sedientos de nostalgia.
Se mienten, se abrazan desnudos,
lloran y el sexo les abrasa.
Yo también dije esas mentiras.
Hoy no me pidas que las repita.

La ciudad parece un mundo cuando se ama a un habitante
y hoy la ciudad nos enseña que no soy ni seré tu mejor amante.
La ciudad parece un mundo cuando se ama a un habitante
y hoy la ciudad nos enseña que no somos ni seremos nunca los de antes.

De noche las camareras,
que ignoran mi existencia, a las que amo,
me sirven una cerveza y alardean
de los hombres que han devorado.
Malditas todas las mujeres
que me han herido, que me han negado.

Regreso a todos los lugares
en los que te amé loco y borracho,
el oscuro bar donde yo te convencí
de que mentir no era tan malo.
"No pienses en él esta noche
y dime que me amas, que él no te oye".

La ciudad parece un mundo cuando se ama a un habitante
y hoy la ciudad nos enseña que no soy ni seré tu mejor amante.
La ciudad parece un mundo cuando se ama a un habitante
y hoy la ciudad nos enseña que no somos ni seremos nunca los de antes."

(Ismael Serrano - La ciudad parece un mundo)


(((maca)))

miércoles, 26 de septiembre de 2012

Nos apresuramos vertiginosamente a lo desconocido

En noches como estas, en las que no soy capaz de dormirme y el reloj sin tic tac me avisa que pasa el tiempo, se cuela el vértigo por el leve espacio que dejan las contras de las ventanas. Se me entornan los ojos y la cabeza da vueltas sobre el mundo y la almohada.
En noches como estas, en las que me imagino en un futuro cercano sonriendo recordando este nuevo comienzo, que sé que lo que me depararán los días no llega a ser ni imaginable... siento que algo se queda pendiente, y que no serán suficientes las gracias que pueda llegar a dar a nadie.
Una nueva vida se engendra, los pequeños van aprendiendo a gatear, a decir sus primeras palabras... conseguirán andar y creerán sentirse libres. Mis hermanas que hace años jugaban con sus muñecas y hace menos pretendían darme lecciones de vida adolescentes se han convertido en madres, o en madre primeriza en unos meses. Y mis hermanos estudiantes ya trabajan o, por fin, dejaran de ser estudiantes en poco tiempo; si es que todo avanza.
Llueve fuera, suena suave la lluvia al caer del tejado liso, frío como la escarcha. Recuerdo la ciudad de la que vengo, a 600 km de donde me encuentro ahora y mi cuerpo deja al vértigo apoderarse de mi espalda. Que nadielo confunda con miedo, no es duda tampoco; se llama vértigo.

(((maca)))

sábado, 8 de septiembre de 2012

A mi madre

A mi madre cuando no le pido que calle y calla porque sabe que no quiero que pronuncie esas palabras. A mi madre cuando le da por abrazarme y no lo hace para no sentirme agobiada, y por las veces que me abraza como si quisiese protegerme de todos los males de la vida.
A mi madre cuando esta preocupada y ametrallea el aire con sus mil preguntas guardando las otras tres mil que le ahogan en su cabeza de plata, a mi madre que está cansada pero parece que nunca se cansa.
A ella, a la que me  vió nacer por vez primera y me ayudó a hacerlo otras tantas veces, a ella que me acunó cuando lloraba, a ella; por cargarse a sus espaldas todos mis dolores y angustias y repartir entre todos sus alegrías y victorias.
A ella, por salada y dulce.
Por guapa.
Por echarme de menos, por quererme sin límites e inmiscurse en silencio y con tacto en cada cosa que gira.
Nai: nuestra y mia, porque tú no eres solo madre mia, pero yo solo soy tu hija. Solo tú eres mi madre, la mejor que podría haberme tocado en el sorteo de la vida.


(((maca)))

lunes, 27 de agosto de 2012

"Libro gratis de autoayuda" o "como dar sentido a cada día"

Para variar un poco estaba estudiando. Y me vino a la mente una idea, que no venía a cuento con lo que estaba leyendo en ese momento, así que escribí las palabras clave en un folio de esos que uno usa de borrador y seguí asimilando apuntes varios. La verdad es que llevo con la idea en la cabeza todo el día, no hacía falta haberla apuntado, lleva aquí dentro cogiendo forma varias semanas.
A ninguno nos gusta la rutina, creo, pero en cambio sabemos que la constancia es siempre positiva. No digo que "rutina" y "constancia" sea lo mismo pero son dos palabras que tienen mucho que ver.
Rutina es madrugar cada dia para ir al trabajo, vestir a los niños y llevarlos al colegio; trabajar, comer en el restaurante de la esquina, donde el menú esta a solo 8 euros, y volver a casa a la hora de la cena. Dormir, o no, y amanecer al día siguiente para hacer lo mismo.
Rutina es comer lentejas los domingos o ir a cenar los viernes con los amigos. Rutina es monotonía, hacer una y otra vez el mismo circulo sin plantearnos que podríamos salirnos de la cuadrícula. Intuyo que no soy la única a la que esta palabra le produce cierto desagrado, quizá ahora más de uno haya bostezado. Pero claro, existe también el otro concepto de la palabra: puede considerarse que ir en verano de vacaciones siempre al mismo sitio sea rutina, por ejemplo, pero hay cosas que si son buenas... ¿para qué cambiarlas?
La rutina parece gris pero hay que dejar que se nos muestre de todos los colores.
Constancia es una palabra más compleja, sabemos que si somos constantes en lo que queremos acabaremos obteniendo buenos resultados. Ser constante, es difícil, sobretodo porque siempre nos proponemos serlo en lo que más nos cuesta; al final dejamos la constancia a un lado y volvemos a nuestra rutina. Y quien es constante, ¿vive también una rutina?
Cuántas veces nos habrán dicho o habremos leído que cada día es único, que nada ni nadie puede asegurarnos que existirá "mañana"... ¿cuántas? Miles. Y seguro que la primera vez que lo escuchamos o lo leímos en algún libro de autoayuda nos sorprendimos de tanta certeza en una sola frase; ese mismo momento nos prometimos a nosotros mismo vivir nuestra vida, VIVIRLA con mayúsculas cada día. Decidimos romper con la rutina y planeamos un viaje a una tierra extraña, escribimos una carta de amor que al final nunca mandamos y  llamamos a nuestro abuelo solo para saber qué tal estába.
Pero el día siguiente amanece de la misma forma: con tu odio eterno hacia el despertador que hace sonar esa canción que antes tanto te gustaba y ahora te irrita, con tu pereza para meterte en la ducha y el desayuno a toda prisa mientras bajas las escaleras apurando el ritmo para no llegar tarde a clase/trabajo.
Y así se nos olvida lo que leímos un día lo que un buen amigo nos quiso meter entre ceja y ceja, la idea esa que flota en cada mente pero que tan pocos viven "VIVE, con mayúsculas".
Haz que tu rutina no adquiera ese color pardo que tanto te recuerda a las tardes grises de invierno, cambia algo, aunque sea mínimo en tu día a día. Ventila la casa, deja que entre aire nuevo y respira en profundidad (aunque sea polución a mi siempre me recarga). Si estas estresado o agobiado por algo no te desfogues cargando toda tu tensión en la cabeza de un amigo: sal a andar, comete un helado, prepara algo especial de comida, ponte a saltar y gritar tu canción favorita encerrado en tu cuarto. Haz boxeo, yo que sé, lo que sea pero deja que ese mal rollo se vaya, porque has de tener clara una cosa: no vale saber que la vida es una y hay que VIVIRLA, hay que sentirlo también. Ya sabes "Vive como piensa o acabarás pensando como vives".
Evidentemente no puedo obligar a nadie a que piense como yo, y menos capaz soy todavía de haceros vivir lo que sería bueno que pensarais... pero entiendo que cada uno lleva su ritmo.
Esto no es más que otro consejo de lo mismo que nos dicen siempre, esto es un curso de autoayuda resumido y gratis, una sesión con un psicólogo desde casa y sin que nadie te haga pagar por decirte "y qué sientes al respecto?".
La clave es la siguiente: si quieres querer todo lo que te rodea empieza por quererte a ti mismo, si quieres conseguir algo hazte saber a ti  y a tu reflejo en el espejo que eres capaz de hacerlo y de mantenerte en tu propuesta. Si quieres ser FELIZ con mayúsculas (lo que conlleva no fijarnos siempre y solo en lo material) abre tu mente y dejate empapar por todo lo que te rodea, haz lo que quieras, piensalo y al final haz lo que tú creas. Equivocate tú, porque así serás tú quien se levante de la caida y sienta la euforia de llegar a la cima. Sientete capaz. Quierete y quiere. Mira más allá de tu sombra. No te dejes llevar por el qué diran, conforma tu personalidad, sé tu mismo. Tú decides quién quieres ser y de que colores vas a pintar tu cuadro.
No digas "no" sin haberlo pensado, no regales un "si" si no van a valorar el precio de tu regalo. Busca la soledad y piensa, reflexiona, preguntate a ti mismo qué quieres hacer con tu vida y qué puedes conseguir de todo ello; responde "TODO".


(((maca)))

martes, 21 de agosto de 2012

Cada acto tiene su consecuencia y cada gota de sudor su premio

Últimamente mis noches se llenan de pesadillas, no sé porque pero parece que debo tener miedo de algo. Es curioso que mientras la noche se me tiñe negra los días se me llenen de sol; aquí en casa aunque llueva, este nublado o la niebla impida que veamos más allá de nuestras cabezas.
No hace falta que nos toque la lotería para tener motivos para sonreír, se supone que yo ahora debería de estar triste, malhumorada, por cargar en mis espaldas con más asignaturas para septiembre que las que cargan la mayoría de la gente con la que hablo pero, ¿y qué? Supongo que si apruebo mi alegría será más grande, ¿no? Esta mañana en el dentista, en el espacio de "Profesión" escribí "estudiante", eso soy, así que estudiar no creo que sea algo tan raro, tan horrible por mucho que estemos en agosto. Sería malo si estuviese encerrada en un castillo custodiado por un dragón gigante, si estuviese completamente sola, si nadie más que yo estuviese ahí para darme razones por las que sonreír y ver en el día a día la distinción entre la sonrisa de un lunes y la de un viernes.
Cada acto tiene su consecuencia y cada gota de sudor su premio.
Constancia. 
Estoy bien. Esa es la mejor respuesta.

(((maca)))

martes, 14 de agosto de 2012

Ya le vale a la Virgen de la cueva...

La Coruña esta mojada y hoy aquí no ha sudado nadie. Los barcos se han ido y solo quedan mis apuntes con arena de otra playa. Como siempre ha pasado lo que predije, lo que no imaginé que ocurriría ha ocurrido, y lo que dejé con un quizá en presente se ha quedado en la mente de algún niño.
Oscurece y solo esta ciudad se muestra ante mi como ella sabe, con su belleza infinita aunque haya pasado el día más gris del verano.
Pasan los días y aunque aparentemente no ocurra nada digno de escribirse en un best seller, podría adornar con flores y guirnaldas las mejores páginas de un diario. Las luces de las casas, farolas y stands publicitarios se reflejan en la enorme cristalera del edificio de oficinas que hay enfrente de mi casa; brillan las luces rojas de los frenos y las verdes de los semáforos que dejan paso a los sueños encedidos.
Huele a tierra mojada, pero no a tierra seca humedecida, sino a tierra húmeda empapada: encharcada por meigas que despiden las primeras semanas de un agosto un tanto extraño. No por ser extraño es malo, recuerdo que un chico al que le gusté en la adolescencia me definió como "rara", me marcó la palabra. Me lo tomé como un adjetivo positivo, aunque siempre es preferible decir "diferente" y el culmen sería que me hubiese tildado de "excepcional", porque eso es ser en una parte distinta, y a la vez aclares que ser rara en ese aspecto, es magnífico.
Bueno, de todos modos todos somos raros, excepcionalmente iguales.

(((maca)))

sábado, 11 de agosto de 2012

En La Coruña sabemos lo que es el sol

Estaba yo en la playa con mi hermano, a esa hora en la que recomiendan irse a casa o cubrirse la piel bajo la sombra, y empecé a reírme sola. No hace falta explicar ciertas cosas, a veces uno es feliz sin razones aparentes, a veces uno se ríe orgulloso de lo que hace y de la suerte que tiene de abrir allí los ojos.
La Coruña estaba expléndida ayer al mediodía, daba todo de ella, como cuando tu madre vuelve a casa después de unos días fuera y justo unas horas antes te pones a limpiar como nunca en tu vida y la casa reluce de limpieza.
El cielo estaba del azul perfecto, con algunes nubes para aportar dulzura al momento.
Me reí y le dije a mi hermano que deberíamos grabar un vídeo del momento y decir algo así como...
-" Estamos en La Coruña, esa ciudad en la que se supone que siempre llueve (y enfocar hacia el sol), esa ciudad donde pocas veces se puede ir de tirantes y sandalias (enfocarnos en bañador), esa ciudad donde el agua del mar está tan fría que es horrible meterse (y enfocarnos a nosotros, en el agua, con esa sonrisa idiota que nos había dejado el día)."
Y justo, en ese momento, cuando dije la última frase empezó a oirse desde el otro lado de la playa el clásico -"Probando, probando. Si, si. Se me oye." Propio de las pruebas de sonido de un espectáculo. (En este caso las pruebas de sonido eran al otro lado de la playa de Riazor, donde por la noche actuaron varios artistas que me gustan: Leiva, Iván Ferreiro y Xoél López). Me sumergí, me solté el pelo, volví a meter la cabeza debajo del agua. La sonrisa no se me iba de la cara y tampoco la idea de lo genial que sería grabar lo bonita que se nos mostraba la ciudad a mi y a mi hermano. Y entonces empezó. -"Uuuuuh, Si, Si, Hola playa de Riazor ...". Miguel y yo nos miramos, sí, era Xoel el que estaba detrás del escenario y eramos nosotros quienes podíamos disfrutar de ese momento.
Ensayó un par de canciones mientras tomamos el sol, nos bañamos y la piel se nos ponía de gallina a pesar del buen tiempo.
Porque... sí señores, en La Coruña sabemos lo que es el sol.

(((maca)))

jueves, 9 de agosto de 2012

Pasados que pesan

Había perdido la llave. La cajita de sus sueños adolescentes no podía abrirse con un simple clip o una aguja, recuerda que al comprarla se aseguró de que ninguno de sus hermanos pudiese abrirla facilmente y descubrir así sus sueños y pesadillas. La caja de latón brillaba con más intensidad que la primera vez que la vió sobre la estanteria de aquel "Cadena Cien" que estaba al otro lado de la manzana; hace años claro, después cerró y pasó a ser una inmobiliaria sin éxito para acabar convirtiendose en el siempre exitoso "chino" que es ahora.
Y ahí estaba la caja, en un cajón del armario olvidada, negose a abrirse por haberla tirado al suelo y por haber sido golpeada con un martillo. Nada, parecía que las cartas que se escriben en la adolescencia a los amores imposibles y que van nadie sabe bien a dónde no iban a volver a leerse nunca mas; tenía claro que si no iba a ser él quien releyese sus propias palabras nadie lo haría.
Metió la caja en una bolsa y la tiró a la basura, el pasado es pasado. No se lo pensó dos veces, el pasado se queda en la memoria, no le hacía falta recordar las estúpidas cartas que se escribía a si mismo cuando tenía quince años.
Subió a casa, encendió la tele buscando compañía y miró el cuadro de fotos del que le parecía que aquellos ojos pixelados siempre le miraban. Sonrió al aire y se quedó dormido pesando que hay recuerdos que sí valen la pena: aquellos que te hacen sonreír y comprender que la vida tiene así más sentido.


(((maca)))

jueves, 2 de agosto de 2012

Cerrando Gandía


He escrito varias veces la misma palabra, esa que nuestros padres nos repetían de pequeños que no estaba bien decirla; sí, esa que empieza por “M” y a veces cambiamos por “miércoles” si hay algún niño delante. La repetí una y otra vez, otra, otra y otra más. Cuando creí que ya me había desahogado bastante comprobé que en realidad lo único que había conseguido era escribir el párrafo más simple y feo que había hecho nunca; así que decidí borrarlo.
Hace un par de horas entorné la maleta, imagino que ahora entenderéis porque repetí tantas veces la palabra esa que empieza por “M”, nunca me ha gustado hacer una maleta, y menos si es para irme de aquí. Digo que la entorné porque no la cerré del todo, porque me conozco y conozco también a mi madre, porque sé que seguro que algo se me ha olvidado y porque sé que mi madre me dirá “Maca, ¿qué pensabas hacer sin esto?” – mientras me mete el neceser o los apuntes de Constitucional en el bolsillo lateral. En fin, que no voy a enrollarme más con esto. Hablaré de lo que quiero hablar que – me encanta decir esto- para eso soy yo quien escribe.
Esta tarde se ha vuelto algo triste, no sé si una tarde puede entristecerse o quizá he sido yo quien se ha puesto un poco ñoña; el caso es que mañana me voy a Madrid, después de 35 días en Gandía y claro… la vuelta no se hace fácil. Gracias a Dios que mis días en Madrid se reducirán a dos, por cosillas que quiero hacer allí, y luego ya me voy agosto entero a La Coruña, de dónde soy, y una de las mejores ciudades del mundo. Aunque haya dejado de mirar hacia atrás cada día, hoy ha sido inevitable, y hasta fascinante, pensar que era la última tarde de playa, la última puesta de sol aquí, al menos durante este verano. Claro que en La Coruña tendré más días de playa, pero quien sepa un poco de España sabe que el Noroeste y el Mediterráneo son bien diferentes. En realidad disfruto también de estas cosas, de momentos así en los que ves que lo bueno se acaba, será que como soy gallega tengo la palabra “morriña” tatuada en las venas.
A veces no los soporto, en general y en particular, y muchas veces les resulto insoportable, lo sé; ahora hablo de los hermanos, claro. Esas personas maravillosas y diferentes que forman la mitad de los recuerdos de mi vida. Pero, ¿para qué queremos recuerdos si la vida es más que eso?  Pues para demostrarnos a nosotros mismos cuantísimo valemos, por si algún día nos desanimamos tener algo en que pensar y a quién llamar si tenemos, o no, un problema. Este mes de julio hemos conseguido reunirnos los siete hermanos – lo sé, ¡que coraje mis padres que tienen siete hijos!- y en una balanza esto ha sido francamente bueno. Yo no buscaba unas vacaciones de fiesta, porque eso ya me ha sobrado durante todo el curso, ni de amigos, porque los amigos que tengo ya tienen sus momentos conmigo y a mi familia le debía muchas, muchísimas horas; y ellos a mi me debían también algo de tiempo.
Vivir fuera de casa está fenomenal, a quien no lo haya hecho le recomiendo que lo haga: descubrirás por ti mismo que el polvo se reproduce a la velocidad del rayo y que nada se recoge solo. Aprenderás a madrugar cuando hayas llegado tarde a clase una veintena de veces, a saber si 1euro el kilo de patata es barato o caro, a moverte “solo” por la vida. Todo tienes sus pros y sus contras, lo malo de vivir solo es que estás menos con tu familia, y más todavía si eres el menor de los herman@s, y muchos de ellos ya han formado su vida y viven en otra ciudad. El problema de ser “la niña de mamá” es que, aunque sea su niña, como vivimos a 600km no siempre me puede mimar como quisiera ni yo la tengo a mi lado siempre que la necesito. Pero eso también resulta maravilloso. A lo que iba: los hermanos, la familia. Se acaban las vacaciones en las que hemos conseguido reunirnos los siete hermanos, con cuñados y sobrinos incluidos; la próxima vez que nos reunamos todos será… no sé, espero que antes de Navidad.
Gracias a cada rayo de sol que se ha quedado en mi cuerpo, a la salitre, a la arena. Gracias al calor húmedo, al olor de Valencia y a mi familia, que aunque – con cariño – a veces no os entienda, sabéis que os quiero.

miércoles, 1 de agosto de 2012

Vivir el presente

12 de junio del 2012


Quizá lo inventen en un futuro, no estaría nada mal que creasen un aparato que indicase el “momento clave”. Que qué es el “momento clave”, ahora lo explico.
Seguro que te ha pasado, cuando algo bueno se acabó (las vacaciones por ejemplo) y una vez que ha pasado piensas en ello y te dices a ti mismo “debería de haber aprovechado más ese momento, ser consciente de qué eso que viví era auténtico, magnífico”. A veces no le damos suficiente importancia a ciertas cosas que, una vez pasadas, las vemos como valiosas. Imagínate un día de tus vacaciones de verano, un momento en el que te hayas enfadado con alguien o hayas pensado que cierto momento del día hubiese sido mejor borrarlo. ¿A que ahora te hubiese gustado revivir incluso esos momentos? Claro, a mi también, no somos tontos.
Si nos gustaría revivir hasta esos momentos “amargos”, imaginaros lo útil que podría ser que en ese instante algo/alguien te alertase, te recordase de que ese momento es único, que no volverá a repetirse y que eres tú quien vive el momento real y por lo tanto eres tú quien decide si ese momento vale o no la pena.
Pienso en todo esto ahora, que estoy en la paz más absoluta, cuando todos se han ido a la cama y yo escribo en mi ordenador, fuera de la casa, sin más ruido que el de unos grillos a lo lejos. “Esto es vida” – pienso- “ahora no necesito que nadie me diga que he de disfrutar este momento porque lo estoy viviendo con total intensidad pero ojalá alguien me recordase esto cada día”.
Hace unas semanas conocí a un chico, lo típico: de noche él te mira, tú le miras; te acercas con la mejor de las excusas “soy relaciones públicas” y él no rehúye a la oportunidad de pedirte el número de teléfono. Habláis un rato, sin pretenderlo empezáis a conoceros y… ya sabéis la historia: varios días buenos. Un día piensas en él y te das cuenta de que, no sabes cuándo,  la cosa cambio, no sabes cuándo pero él o tú ha dejado que el tiempo pase y os habéis ablandado. Y ahora es cuando mi cabeza, que aunque no siempre parezca estar dando vueltas a algo la verdad es que suele hacerlo, se pregunta por qué nadie, cuando nos estábamos conociendo y todo era perfecto me dijo “Maca, aprovecha el día de hoy, que quizá mañana no vuelvas a vivir esto”. No quiero personalizar, pero me valgo de ejemplos.
Esta noche quiero reiterar lo que me he dicho a mi misma ya varias veces “disfruta cada momento bueno, déjate empapar por los menos buenos y aprende, vive, y si algo malo se pone de por medio… sal a correr, desfógate, escribe, pinta, baila, salta… lo que sea, pero termina con una sonrisa y duerme”.


(((maca)))


Así empezó Gandía



27 de Junio del 2012

Me preguntan por qué veraneo en Gandía, porqué me paso aquí, como mínimo, los 31 días que tiene julio; supongo que es ya una tradición, las cosas buenas… ¿para qué cambiarlas? Mi abuelo Gabriel nació en Valencia, quizá por eso hace años, años y más años, decidieron invitar a cada uno de sus hijos y sus respectivas familias a veranear en un pueblecito lleno de naranjos valencianos: Gandía. Gandía hace más de veinte años era poco más que la playa que tiene ahora, la tercera parte de apartamentos construidos y el triple de naranjos que hoy quedan. A Gandía venían familias formadas por abuelos, hijos y nietos; y entre ellos estaban mis abuelos, los Martorell Lacave, con todos los suyos. Yo todavía no había nacido y ya era costumbre pasar aquí quince días de agosto, en el apartamento “Terranova” que en ese momento era el último edificado, el que separaba la zona construida de la cultivada. Pasaron muchos veranos así, y cuando un abril murió la primogénita de los Martorell Lacave, Belu,  se acabaron esa clase de vacaciones. Apenas recuerdo a mi tía, yo tenía cuatro años cuando ella se fue pero la conozco por sus canciones, sus fotos y por cada cosa que mi madre me ha ido contando de ella. Me parece triste pensar que si se hubiese mantenido la forma de organizar las vacaciones ahora no seríamos los únicos de la familia que estaríamos en Gandía, bueno, en realidad ahora mismo estoy yo sola: acabo de darme un baño en la piscina, he silenciado el móvil, he puesto los pies en alto y he comenzado a escribir. Qué porqué estoy sola en Gandía es otro asunto, que tiene más razones que porque soy la única hija que queda estudiante así que como las ganas de estar aquí eran muchas y mis vacaciones largas… me he venido un día antes que nadie.
Vuelvo a lo de antes, al verano que dejamos de venir a Gandía. Tengo la inmensa suerte de haber pasado unos veranos increíbles en mi infancia: mis otros abuelos, los paternos, vivían en Ferrol y tenía una casita en La Graña. (No sé por qué digo casita porque aquello era un palacio).  Quizá pasé allí los mejores veranos de mi vida, con todos mis hermanos y todos los hijos de los primos de mi padre, que aunque son primos segundos yo les consideraba mis auténticos primos. El jardín era enorme: la planta de abajo estaba llena de camelias tras las que nos escondíamos jugando al escondite y de una hierba muy verde y muy fina que replantábamos cada verano con mi padre. Creo recordar también que había una mesa de piedra blanca, con sillas delicadas a juego, como si de una estampa del té inglés de los años cuarenta se tratase. La segunda planta tenía un naranjo, un limonero, una higuera, más camelias, muchísimo bambú con el que creamos una fantástica cabaña y la pista donde jugábamos, o los más pequeños lo intentábamos, al bádminton. La tercera planta tenía el árbol más grande de toda la casa, era gigantesco, y en el mi padre construyó un columpio en el que yo podía pasarme horas y horas. Mis hermanos y primos, segundos, escalaban el árbol hasta bien arriba y, quizá sea que siendo pequeña uno recuerda las cosas con enormidad pero aquel árbol podría medir perfectamente lo mismo que un piso de dos o tres alturas. En esa planta había también una vid de la que vi salir muy pocas uvas. En la planta siguiente era donde estaba la piscina, y un poco más arriba una palmera gigante de la que yo sacaba sus frutos y hacía un mejunje asqueroso, yo creía que delicioso, que hacía tomar a todos y al final solo se lo tragaba y repetía mi madre. Allí estaba el manzano más espectacular que he visto en mi vida: pequeño, de ramas finas que parecía que se romperían en cualquier momento, pero que daba las manzanas más ácidas y deliciosas que he probado en mi vida. Había también una mesa bruta, de madera gruesa y piedra, en la que cogíamos las almendras que caían del árbol y con una piedra del suelo golpeábamos la cáscara hasta poder comer el fruto. La casa acababa un poco más arriba, dónde yo casi nunca iba por miedo a que apareciese algún lobo o bicho; nunca apareció nada semejante, salvo un erizo, al que llamamos “Inki” o “Pinki”, no lo recuerdo.
En uno de los árboles de la parte más alta de la casa enganchaban mis hermanos y mi padre una polea, que iba con una cuerda hasta la última de las plantas; imaginaros lo bien que lo pasábamos lanzándonos desde tanta altura a tanta distancia. (Reconozco que yo no tengo recuerdo de haberme tirado nunca por la polea, aunque sí recuerdo como se estampó mi hermano Javier contra el árbol gigante que ya mencioné antes que escalaban, un magnolio.)
Ahora que lo pienso, hemos tenido suerte, aunque yo no haya pasado todos los veranos de mi vida en Gandía he podido disfrutar de la maravillosa casa de La Graña. Por absurdeces de herencias y otras cosas no tengo ningún trato con los hermanos de mi padre, ni con sus hijos; y hace años que no sé nada de mis primos segundos a los que consideraba mis primos.
Pero aquí estoy, en el porche del chalet de Gandía, con los pies descalzos, observando cómo oscurece poco a poco el día, recordando mis veranos desde que era pequeñita en La Graña hasta el verano en el que un día se nos ocurrió volver aquí, a Gandía, donde desde hace ya muchos años paso como mínimo todo el mes de julio de cada año. 


(((maca)))

martes, 19 de junio de 2012


Siempre lo decimos, cada cierto tiempo hablamos de ello, todos lo hacemos. Eso de "y pensar que hace unos meses jamas hubiese imaginado esto... " "no se me hubiese ocurrido ni loca que hubiese conocido a tanta gente especial este año y mira tú por donde..." pensamientos como estos, miles.  A mi siempre me pasa al acabar junio, cuando termino el curso y repaso todo lo que he vivido, y es así, la mayoría de cosas que planeé o pensé no ocurrieron, y todo lo que me ha ocurrido jamás lo había soñado. Lo maravilloso de la vida es que aunque todos conozcamos el final siempre esta ahí, preparada para sorprendernos.
Vivir es ir abriendo regalos y sorpresas: unas buenas y agradables, otras amargas; unas apestan, otras son dulces y las hay también que parecen algodón de azucar. Así, entre unas cosas y otras vamos creciendo unos, otros vamos madurando y hay quien consigue crecer y madurar al mismo tiempo. No sé qué será de mi mañana, solo sé que acabarán los exámenes y empezará la tranquilidad de haber terminado y los agobios por la mudanza y otras tantas cosas.
Sé que seré feliz, porque para serlo ante todo hay que proponerselo, pero no sé mucho más. No sé que será de mi estos días en Madrid, algo me dice que van a ser especiales. Luego vendrá Gandía, con su paz, su mar y mi familia y esas sorpresas que todavía no sé ni cual es su envoltorio. Y así llegará Agosto en La Coruña y mi reencuentro con Fer y Lore y mil historias de antes, que quizá alguna depsierte, quién sabe.
No sé que será de mi mañana, ni de tí, pero si tenemos suerte podemos abrir juntos algun regalo.

(((maca)))

lunes, 11 de junio de 2012

Qué tipos de personas hay

Somos seres sociales, pero cuanto nos cuesta a veces serlo: a mi por lo menos.
Creo que hay dos clases de personas: a las que les cuesta quedarse solas y a las que les cuesta estar con alguien. Evidentemente con lo primero no me refiero a estar solo en el metro camino del trabajo ni en el segundo caso a ir a tomar algo con los amigos, por ejemplo.
La primera clase de personas, que no es mejor por ser primera sino es que simplemente tenía que enumerarlas, necesitan la compañía para casi cada una de sus acciones o labores, incluso cotidianas. Por lo general no les gusta desayunar solas, si van a la universidad/trabajo y no encuentran allí buenos amigos pueden verlo o interpretarlo como un problema, si necesitan dar un paseo para desfogarse necesitan algo más que su sombra sus pies y su cabeza. Cuando van a hacer la compra prefieren ir acompañados, igual que cuando van a la playa, a correr, en bici o a pasear al perro.
La segunda clase de personas disfrutan de la soledad del desayuno: unos quizá porque todavía no están despiertos del todo y saben que con la soledad no van a gruñir; otros porque les gusta el silencio, simplemente. Imagino que hay más opciones pero no voy a dedicar mi vida a estudiarlas, así que si os parece hablo de lo que conozco y lo desconocido lo guardamos. Estas personas necesitan estar solos en el sofá y dar un paseo tan solo con su sombra.

Como casi siempre, hay de todo en cada sitio: los que necesitan compañía no han de estar rodeados de gente las 24 horas del día, en realidad, según la persona, la necesidad ronda entre 22 y 8 horas diarias. Hablo de necesidad, por eso mismo hay una distinción porque tanto los primeros pueden querer a veces estar solos o los segundos estar en compañía, por eso hablo de una necesidad primordial comparable casi a respirar. Las personas del primer tipo si pasan más de dos días solas probablemente tengan un momento bajo de autoestima, no se sientan queridas o se planteen alguna duda existencial; si nada de eso ocurre al menos verán fotos del pasado, escucharan música que les trae recuerdos complicados o mandan un mensaje a alguien al que prometieron no volver a escribir. Quizá por ello nunca quieren quedarse solos. Puede que esto se deba también a una falta de confianza en uno mismo, a no querer recapacitar, pensar un poco más allá de "qué me voy a poner hoy", "qué hacemos de comida" y "a qué hora ponemos el despertador". Puede ser también a que tengan tantas cosas que aportar a los demás que no quieran quedarselas solo para ellos.

Para las personas que necesitan momentos de soledad casi como el respirar el rango de horas es diferente: ronda entre la 1/2 hora y las 6 horas. Tanto en este caso como en el primero hay excepciones. La respuesta a porqué la necesidad de soledad suele ser más breve que la necesidad de compañía es bien simple: cuando uno esta solo es más fácil hablar con su interior, tarda menos que alguien que necesita reírse con su amigo, ir aq correr con su primo y salir de fiesta con los compañeros de trabajo, como necesidad. Si las personas del segundo tipo pasan por distintas y muchas posibles razones, más de 3 días sin un solo momento, más que los necesarios y humanos que compartimos todos, de soledad, pueden sufrir un grave trastorno en su manera de actuar: empeora su humor, pueden volverse irascibles, aumenta su sensibilidad y las ganas de volver a aquellos días o momentos en los que podían disfrutar de sus momentos de soledad.

Hay personas que son en un 80% del primer o segundo tipò, y en un 20% del otro; aquí se encuentra un buen número de gente, los que tienen un 60% - 40% o un 40% - 60% son la mayoría. La minoría son los que son en un 90 % de un tipo o de un 100% , esto es un problema puesto que los seres humanos sociales somos humanos, necesitamos relacionarnos y también necesitamos momentos de soledad para encontrarnos con nosotros mismos y con las ideas de los demás. Los extremos nunca son buenos.

Yo me considero del segundo tipo de personas, creo que en un 60% o 70%.


(((maca)))

sábado, 9 de junio de 2012

Te podría decir...

Tengo una amiga que acaba de decirme que pensando en todo un poco se ha acordado de hoy, hace un año: cuando se moría de ganas por irse de casa de sus padres, cuando decía que no les echaría de menos. Ahora que está acabando el curso me dice lo idiota que era, que claro que los necesita y que le encantaría estar allí, en su ciudad. Estas cosas pasan, tampoco podemos sentirnos mal por haber sido adolescentes.
Cuando acabé el colegio tenía ganas de empezar la universidad, la carrera que quería hacer y escribir un libro. Yo no era de esas personas a las que les daba igual que hacer, que solo querían irse de casa de sus padres. Quería estudiar periodismo y en Galicia solo se puede en Santiago de Compostela y la nota rondaba el ocho con algo (en la antigua selectividad en la que la nota máxima era un 10 y no un 14 como creo que es ahora), así que con mi 7,3 poco podía hacer en Galicia... Me vine a Madrid, con ganas, pero aún sabiendo que lo mío era el periodismo no podía estar más de tres noches sin llorar echando de menos todo lo que había sido hasta ese momento mi vida. Puede parecer estúpido pasarse los tres primeros meses de carrera, los tres primeros meses fuera de tu ciudad, disfrutando pero con barreras. Mis barreras era no tener a mi madre conmigo, a la mayoría de mis hermanos, no dormir ni en mi cama ni en la de mis padres, no tener a mi perro ni poder ir a ver el mar en invierno. Mis límites estaban en que Fer y Lore , mis mejores amigas, vivían en La Coruña y Lugo respectivamente. Mi herida fue el fin de muchas amistades de toda la vida, el engañarme a mi misma diciendome que aquí nunca sería completamente feliz. Creía que en La Coruña lo tenía todo, excepto la carrera: mi familia, el mar, mis amigos y el chico que me gustaba en aquella época. En fin, Pedro y María se empeñaron en hacer de mi vida algo maravilloso en Madrid y aunque me costo mucho, muchísimo, entender que adoro tanto esta ciudad como la odio, al final uno aprende, maduro un poco, y acaba dando la importacia exacta que tiene cada cosa y cada momento.
Si ahora que la carrera que estudio me ha desenamorado, si cada vez que me pienso en una redacción o un programa de radio me mareo y aún así soy feliz en Madrid, supongo que he sabido crecer con los años y las lágrimas que ahora me parecen absurdas y hasta vergonzosas han servido para algo.
Hay que aprender a vivir con la vida de la mano, con el presente en el día a día, sabiendo que el pasado es pasado, pero que no se olvida, y como Marwan dice "el pasado es una chica a la que no hay que desvestir". Estoy segura que después de leer esta frase mi madre pensará "Wuaaaaauuu" ¿me equivoco madre?


(((maca)))

viernes, 8 de junio de 2012

Ahogarse sin mar

El calor ahoga, la garganta quema y arde la cabeza de tantas historias que pesan. Sueño con el mar y lo veo lejano, no sueño con él como puede hacerlo un madrileño o alguien que se ha acostumbrado a ver la mar una o dos veces por año. Sueño con el agua helada de La Coruña y con el sabor de la sal de Valencia de manera distinta porque yo siempre he vivido en una ciudad con mar, porque yo nací en un hospital desde el que se percibe el olor a salitre,  porque sé el significado de "miñoca" y tuve que cortar sus cabezas aunque me hiciese daño.
Necesito un paseo vestida por la playa con mi madre y mi perro Tomás escarbando en la arena buscando un palo que llevarse a la boca, un tesoro o una sirena.
Uno no sabe qué es nacer en una península (La Coruña) dentro de otra (España) hasta que nace allí. Siempre digo que las cosas hasta que no se viven en piel propia no se entienden, si no me entiendes no pasa nada, no has tenido la suerte que he tenido yo de vivir 18 años en el fin del mundo.
¿Tú sabes lo que es despertarte e ir al colegio y mientras vas subiendo en el coche con tus hermanos y tu padre por la carretera ver el mar? ¿Sabes lo que es ver atardecer desde la Rosa de Los Vientos de la Torre de Hércules? ¿Sabes lo que és quedarte solo delante de el puerto sin tener noción del tiempo, ni importarte? No sabes lo que salir de la tetería y sentarte encima del cañón que hace años lanzaría bombas a barcos piratas. No sabes la sensación de vértigo que da subirte a la Torre de Control y ver toda la península pintada de azul. No sabes qué siento si necesito viento, arena y salitre. Porque cada uno somos diferentes, porque tu necesitas unas cosas y yo otras y aunque necesitemos lo mismo, cada uno vive las experiencias de manera distinta.
En 12 días acabaré los exámenes, se acabarán los agobios y aunque puede ser que no me salgan todos bien ya no habrá motivos para asfixiarme, porque septiembre es llevadero, y ojalá todas las dificultades de la vida fueran examinarnos en septiembre. Dentro de 20 días, o menos, estaré ya en al lado del mar, más de un mes en el meditterraneo y el resto del verano largo, laaargooo que me espera lo pasaré en mi ciudad: donde entendí que el olor a marea baja puede resultar hasta agradable.


(((maca)))

martes, 5 de junio de 2012

No te odio pero no quiero verte

Hay personas de las que no debería hablarse nunca, yo por mi no hablaría de ellas, me hace daño, pero claro, la vida te pone delante personas que les nombran. No me refiero a no hablar de quienes se han ido y volveremos a ver, algún día y si nos portamos bien, en el Cielo; me refiero a esas personas que casualmente nos hicieron felices un tiempo (años, meses u horas) y ahora cada vez que oímos sus nombres o sabemos algo de ellas queremos escapar corriendo. Los primeros... claro que hay que hablar de ellos, yo al menos prefiero nombrarlos cuando les recuerdo o me gusta ver sus fotos y letras y mirar al infinito y hacer como si les diese las gracias por haber estado a mi lado. Los segundos... quizá no volvamos a verlos, pero viviendo en la misma ciudad o país, teniendo amigos o conocidos en común... es difícil no volver a saber de ellos, y eso apesta.
Ojalá se hubiese vuelto a su ciudad, ojalá alargue el erasmus o se enamore en las vacaciones y se quede al lado del mar, pero por favor, que no se pasee por Madrid ni Coruña, que no visite los bares en los que me dan de beber ni se cruce con mis amigos. No quiero volver a escuchar que te han visto, que estabas impresionante y parecías feliz. No quiero ir andando por la calle y sufrir un amago de ataque al corazón por creer que eres tú el que está dentro del coche que espera paciente a que el semáforo cambie a verde su color. No quiero que me digan que les hizo gracia el chiste que les contaste ni que se inventen que preguntaste por mi para hacer como que te importo algo. Simplemente me gustaría que le tocase la lotería y se comprase una casa en Miami, pero por favor que no suba las fotos al facebook.

(((maca)))

sábado, 2 de junio de 2012

Imagenes que guardan mil historias

Ya sé que no llevo muchos años en Madrid, tres para ser exactos, pero desde que estoy aquí siempre llevo de un lado a otro el albúm de fotos que me regaló la abuela. Este albúm es de esas cosas que en tienda valdría 30 euros, y el revelado de todas las fotos... mmmm, no sé, ¿cinco?; pero ahora tienen un valor incalculable.
Mi abuela adora la fotografía, desde siempre, si no recuerdo mal creo que tiene unos 100 marcos de fotos en el salón y vale que su casa es muy grande... pero igualmente son demasiados.
Me lo regaló no solo porque me quiera y porque le diese la gana sino porque hace años empezó a perder la vista y ya no puede ver quién ni qué sale en las fotos.
El albúm es precioso, los lomos cosidos dibujan frutas de colores fresas y azules, con ramas y hojas en distintas tonalidades de verde. Si abres el albúm las fotos se disponen en dos columnas eternas, una a cada lado, que van narrando mi vida hasta los 15 años de arriba a abajo.
Mi abuela organizó las fotos, la primera soy yo recién nacida, la última es del 60º aniversario de los abuelos. Ayer me puse a ver cada foto, con detenimiento, recordando las imágenes, los fines de semana de pesca en Villarrube, las tardes en la piscina de El Casino (donde me abrí tres veces la barbilla...), los partidos del Depor, los paseos en bicicleta por el paseo marítimo, los helados de "La Ibi". Los abrigos de cuadros con botones dorados y los vestiditos de flores, los lazos, la coleta bien alta , imitar a mis hermanas mayores y aprender a andar con tacones con ocho años. Chalo y los caballos, Xelo con su río y los renacuajos que llevabamos a casa y luego se convertíanen, asquerosas, ranas. Las coronas de flores en la cabeza, el "persigueme" y los los bocadillos de atún. Las fotos que me sacaba en el cuarto de estar rodeada, como ET, por todos mis peluches y muñecos. El licor que hacía tragar a mi madre hecho con agua, vinagre y el fruto de la palmera, "riquísimo". Los veranos en La Graña, Gandia... las Navidades en Añastro.
Todo cambia, y no voy a pensar que sea triste, porque hay cosas que perduran en el tiempo; como la familia, aunque a veces pueda parecer que se rompe. La amistad, que también cabe dentro de la familia.
Al principio del albúm, sobre la décima foto, aparezco con otra niñita muy linda, también rubia con tirabuzones, alguien de mi familia que igualmente es mi amiga: mi prima Cristina, Cris prefiere que la llame.
Le saco cuatro meses y aunque en las fotos de pequeñas parece que le llevo dos años ahora no se ve la diferencia. Ahora está también de exámenes, pero aún así seguimos hablando, aunque solo hablemos para decirnos que estamos agobiadas, o hartas de estudiar y que nos echamos de menos.
Con Cris he estado todas las Navidades de mi vida, hemos coincidido muchos veranos, cumpleaños, bautizos y ahora muchas noches y tardes de juerga. Hemos crecido y aunque los tirabuzones los hayamos perdido seguimos siendo esas pequeñajas que hoy veo en las fotos sentadas en la alfombra del salón de los abuelos, las mismas que cantaban a la par canciones de Rosana y las mismas que se hacían pasar por inglesas cuando iban en busca de amigos. Somos las que nos fuimos juntas a alemania, las que somos diferentes pero compatibles, las que hemos aprendido a querernos tal y como somos.
Sigo estudiando, he dejado el albúm abierto en una foto que salgo con ella, con Cris y nuestros tirabuzones.


(((maca)))
Cada imagen mil recuerdos

Días de estudio sin rosas

No sé si es el calor que convierte en vapor mis ideas o si es que se está haciendo de noche, es sábado, y no estoy metida en una discoteca pero sea lo que sea no estoy del todo pletórica. No estoy mal, ya les gustaría a algunos, pero he tenido días mejores. Que sí, lo sé, suspender un parcial no es tan grave pero cuando lo estudiaste esperando sacar buena nota duele más que cuando te presentas pensado en que a alguien le tocará la lotería.
No pasa nada, es un parcial al fin y al cabo y aunque el calor apriete fuerte no voy a ser yo quien se pase el día llorando y maldiciendo mi carrera; probablemente estaría mejor haciendo otra cosa pero estoy donde quise meterme y ahora me toca a mi salir del fango y limpiarme entera.
La verdad es que me gusta despertarme y no tener otra cosa que hacer más que estudiar, abrir las ventanas para crear corriente y levantarme de la silla de vez en cuando para preguntar a Lara cómo va. Quique Gonzále dice "tú sabes lo que tienes que hacer, tú controlas todo; ordenarlo solo."
Me gustan los retos, me encantan, pero todavía me gusta más imaginarme la cara de la gete cuando vean que en junio las he aprobado todas. Quizá sea mala, pero me motivo pensando en la alegría de mi madre y sobretodo, por encima de todos los demás, la cara de quienes no apuestan ni un céntimo por mi.
 Que tengais buen fin de semana, yo siempre tengo un buen día, porque tenerlo empiea por proponerselo.

(((maca)))

martes, 22 de mayo de 2012

VAmos a tirar la basura

A veces pasa que, cuando el tiempo avanza, queda absurdo hablar de lo que sucedió y es preferible hablar de lo que vendrá luego. Ocurre que, muchas veces, cuando cae la noche y nos quedamos solos en el colchón o nos despitamos a mediatarde en la vuelta a casa, nos ponemos a pensar en qué hubiese sido de aquella historia si al final hubiese un beso, o qué sería de nosotros si las cosas no hubiesen sido como fueron.
Claro está que el reloj no retrocede y parece que, como el Señor Conejo, siempre llegamos tarde a nuestra propia historia. Buscamos hacer cosas nuevas que al final no se cumplen y en realidad procuramos cumplirlas para pulir los baches del pasado. Pero no lo decímos, lo callamos, aunque se nos nota igualmente en la mirada procuramos hacer como si todo fuese estupendamente bien; y así vamos viviendo, creyendo que el pasado siempre fue mejor o quizá el presente podría mejorarse si en el pasado hubiesemos cambiado algo.
Lo que debería importaros ahora es el hoy, que el pasado pasó y nos hace ser lo que somos pero el presente es lo que podemos mirar directamente a los ojos. Si ciertas cosas no han salido o o han sido como hubiesemos querido es porque no debían de ser como imaginamos, la naturaleza es sabia y ella decide; confío en tu inteligencia e imagino que sabras aprovechar el día de hoy.


(((maca)))

jueves, 17 de mayo de 2012

Hablando de nada en concreto

No hay mejor lugar que el que sea estando con quienes quieres y te quieren. Parece evidente, pero hay veces que cuesta creerlo: cuando no sabes porqué pero despues de un tiempo sin ir a tu casa vuelves y no te gusta la sensación que tienes estando allí, o cuando estas con tus amigos pero notas algo diferente.
En la vida siempre hay momentos, de eso está hecha la vida: de momentos buenos, requetebuenos y malos. Estamos para aprovecharlos todos, y no hace falta explicar que si un día no estamos del todo bien luego estaremos mejor: eso seguro.
Al final, dónde mejor estamos es dónde más nos quieren.
Un aplauso a todos los que me quieren, porque solo con quererme ya tienen bastante...

(((maca)))


P.D. Sí, la de la foto soy yo. Y sí, llevo botas del ejercito y una chaqueta de mi abuela.

miércoles, 9 de mayo de 2012

Siempre quedarán "gracias" pendientes

Si me siento en un sofá o sillón siempre me pongo un cojín entre el cuerpo y las manos, prefiero el té al café y en caso de tomarme un coffe soy más de ponerlo con leche. Me gusta tener el pelo largo pero cada X meses me apetece un buen corte y lo hago, tambien suelo arrepentirme de hacerlo. Si me dicen que cualquier crema o champú contiene un ingrediente nuevo, exótico, ya sé que va a gustarme aunque luego quizá sea lo mismo de siempre solo que con un diseño mejor del frasco y el doble de precio.
Cuando huele a marea baja no digo "que asco" porque eso significa que estoy en La Coruña o como mínimo en el norte y eso es bueno siempre, ese olor me trae muchos recuerdos buenos.
Sé bien cuales son mis fallos y me cuesta afrotarlos. Tengo vértigo pero intento arriesgarme y orgullosa digo que más de una vez he cruzado un puente andando, y sola. Soy independiente, quizá demasiado, o puede que más que independiente sea comodona; ya sabes, ni contigo ni sin tí.
Soy muy de familia, muy de amigos, y también a veces necesito estar sola; tener mi espacio, mi propio oxígeno, y una libreta donde escribir lo que quiera sin que nadie me pregunte qué estoy haciendo.
Adoro pasear y pararme en cada escaparate, dejarme influenciar por cada prenda nueva y no llevar nunca medias,  aunque llueva o haga frío.
Me gusta saber que dormimos bajo la misma luna y que probablemete tatareemos las mismas canciones. Prefiero lo salado a lu dulce, aunque nunca pondré mala cara si me regalas unas lenguas de gato, como cuando era pequeña, por mi santo.
Me gustan los niños aunque a veces me entiendo mejor con los perros, el 99% por ciento de los gatos no me transmiten nada y los caracoles me dan mucha grima.
Me gusta las duchas de agua fría; aunque sea el último minuto lo hago siempre de cabeza a pies con el agua helada, creo firmemete que eso alarga la vida.
Me tranquiliza hablar con el abuelo, y sigo haciendolo aunque no sea en persona, aunque para hablarle tenga que ir haciendo playback por la calle o hablar sola en mi cuarto. Adoro el aroma de su chaqueta, el de los armarios de su casa y de la abuela, las tortillas de Gori y los besos de mi madre.
Soy una gallega orgullosa y no podría vivir sin volver a La Coruña, y tampoco podría vivir allí eternamente. De Madrid me ha enamorado su noche y su día, su gente y polución; sus bares, su música, el agobio del metro y los edificios, sus calles, sus excentridades y la duda de si será esta siempre mi segunda casa.
Disfruto viendo fotos, no creo que siempre sea cierto eso de que cualquier tiempo pasado fue mejor pero sin duda retrocedería mi vida en muchos momentos. Creo que no me arrepiento de nada, estoy segura de que no guardo rencor a nadie por nada y evidentemente el que nada no se ahoga.


(((maca)))


martes, 1 de mayo de 2012

Olor a menta y canela mojada

Es tan gratificante abrir el ordenador y ver que tu madre te ha escrito y que vuelve a sacarte una sonrisa, que tu hermana vuelve a preguntarte cómo estás y ver que te envían fotos de tus sobrinos cada vez más grandes... Es tan emocionante leer poemas de tu hermano, y escuchar canciones del otro y ver vídeos de ellos partidos de risa animando al Deportivo de La Coruña...
Aquí llueve, y parece que va para largo, os cuento un poco cómo avanza mi vida y no os mando fotos mías porque ya sé que las veis casi a diario. Me da por escuchar música que me recuerda a mi verdadera casa, mi casa que será siempre nuestra aunque pasen los años, por ver fotos de esta época y de otras pasadas y me siento todavía mejor.
El amor es algo difícil de explicar, pero sé bien que se siente cuando estoy con vosotros, o cuando siento algún detalle de cariño, o me despierto y veo a mi madre conmigo en este marco de fotos tan grande que encorona mi habitación.
Antes de quedarme dormida me he puesto a leer cosas que evocan mi infancia y mi vida, la nuestra, mi casa, la de todos, y me he puesto algo melancohólica.

(((maca)))

miércoles, 25 de abril de 2012

Entraste sin llamar y te vas dando un portazo

La intranquilidad del momento en el que no sabes si esa historia acabará bien o acabará mal, ni si continuará siquiera. La emoción de abrir el correo a ver si te ha escrito, o respirar un par de veces antes de coger el teléfono por si es él el que va a saludarte al otro lado de la línea. Pasar por la calle por la que pasasteis los dos cuando no sabíais ni vosotros mismos qué erais y sentir acidez en todo el cuerpo.
Sentirte absurdo y con cara de idiota por haberte dejado conocer un poco más, por haber pensado que quizá esto era especial, que si tantas cosas geniales decía y hacía era porque le importabas para algo más que para aliviarle el insomnio por una temporada.

Lo peor de todo no es la intranquilidad puntual o esa emoción nerviosa, lo malo es el momento en el que eres consciente de que acabó; eso es lo malo. ¿Lo peor? Lo peor no es haber soñado otro día más a su lado, lo peor, lo que realmente te deja con esa cara de incredulidad absoluta es el hecho de no entender nada y la sensación que eso te provoca. Porque hubo un día en el que te gustaba pero era él quien tiraba, porque te acabo encantando ir cogidos de la mano pero fue él quien te la cogió la primera, segunda y tercera vez. Porque aunque te pusieses roja te gustaba que te mirase y te dijese lo guapa que eres o lo que le gustaba tu mirada o tus labios. Porque consiguió encandilarte y luego te dejó a un lado.


Lo mejor de todo esto no es que sea una experiencia más y por lo tanto algo de lo que uno aprende. Lo mejor de todo es que has dolido, pero solo un día, y ahora vuelvo a ser la misma de siempre.


(((maca)))

viernes, 20 de abril de 2012

El amor es así cuando es real

Una cajita donde guardaba todas sus cartas, llenas de "te quiero" y "no me olvides". Una cajita pequeña de madera, con el cierre color plata y el mapa de un tesoro inventado dibujado en la tapa superior donde ella soñaba cada mañana.
Una vela encendida para no olvidar su nombre, para iluminarle la vida como él lo hacia, para ayudarle a ver aunque solo crea ver sombras y el cielo este ahora más oscuro.
Sin el la lluvia es solo lluvia, sin el no hay risas ni motivos, la comida no es alimento y no hay bebida que no le seque. Sin el su cajita de recuerdos son puñales que hieren pero necesita, el paso del tiempo no cura las heridas y la costra no evita que escuezan.
No quiere abrazos de compasión, ni quiere que le quieran porque no podría sobrevivir si se volviese a ir alguien. No odia a la humanidad, simplemente no quiere querer para que no le duela, no quiere hablar de los sueños que no se cumplieron porque ya le duele bastante imaginar su mirada y no cruzárselo por el pasillo.
Dice que no quiere abrazos porque nadie la abraza como él pero en realidad le encanta saber la cantidad de gente que está dispuesta a abrazarla, a secarle las lágrimas y regalarle mil y una sonrisas. El amor es así, eterno cuando es real y sobrepasa a la muerte.


(((maca)))

martes, 17 de abril de 2012

Forastero

Vuelvo a La Coruña porque ya va siendo hora, porque llevo poco más de tres meses sin venir, y porque ahora tengo el motivo perfecto para volver a veros. Vuelvo a La Coruña porque quiero conocer a mi nuevo sobrino, Gabriel, y porque necesito hacer una entrevista para un trabajo de la universidad. Vuelvo a La Coruña y me recibe tan bonita como siempre, tan húmeda con su lluvia fina, con viejas canciones de Quique y Revolver, con Los Secretos sonando en mi habitación que todavía guarda la agenda del colegio.
Vuelvo a La Coruña y me recibe el más fiel, mi perro, con llantos y saltos, con lenguetazos y panza arriba. Le gusta venir a dormir a mi lado, tumbarse y mirarme pidiendome así que le acaricie y le de mimos. Se nota que me echaba de menos, o eso quiero pensar y creo, porque normalmente no aguanta más de un minuto metido conmigo en la cama y ayer se pegó a mi pecho como si tuviese que protegerle de algo y se puso a roncar.
Para hablar de cosas bonitas, de personas ( a mi perro lo considero casi humano) tengo que hablar también de Gabriel, es pre - cio - so.
La primera vez que lo ví fue a través de una fotografía, no tenía ni una hora de vida y yo ya pude verlo a 600 km de distancia. He tenido la suerte de conocerle a los pocos días de que empiece a respirar en el mundo, me he pasado los días yendo a verle, cogiéndole en brazos y admirandole. Solo duerme, duerme y nada más. Yo le estrujo la cara, le lleno de besos, le peino con raya, le doy besitos por la frente y el solo duerme. Le hablo bajito, le digo que es precioso y me sale llorar como una idiota; como una fanática de Goya delante del cuadro más oscuro de todos.
Mañana me voy, pero tengo toda la noche por delante para dormir acurrucada a mi madre, que es también preciosa, por dentro y por fuera.


(((maca)))

sábado, 14 de abril de 2012

Abuelo, hoy también te echo de menos

Pueden pasar un millón de años que nunca serás mas viejo, puede llover todo lo que la nube quiera y pulir la acera de lágrimas de ángel que tú no vas a envejecer con el tiempo. Ya pueden pasar días y gente por mi vida que tú no vas a irte nunca, no de mi cabeza ni de cada recuerdo tuyo, no tampoco de las expresiones tuyas que repetimos por no olvidarte.
Te echo de menos, aunque no piense en tí las 24 horas del día ni cada noche mire al cielo buscando una estrella que me guiñe un ojo pensando que es tu sonrisa la que brilla allá arriba. Te echo de menos, por ejemplo , ahora: que si estuvieses a mi lado no iría a despertarte para decirte qué siento pero ahora que estás lejos, que no estás pero siempre vas a estar en mi cerebro, me gustaría cogerte y pedirte consejo, que me hablases de lo que te viniese en gana y que como siempre al final me hicieses llorar y reír al mismo tiempo.
Te echo de menos porque es innevitable no hacerlo, porque sin tí la vida es algo más complicada y por que tu lado del sofá sigue estando vació por mucho que vayamos a sentarnos en tu hueco. Te echo de menos porque así te siento más cerca, porque no todos los días me sale sonreír de buenas a primeras y porque cada vez que quiero ver el mar me viene a la mente el color de tus ojos tan intenso.
Estás en el cielo, entre nubes de algodón y ángeles de colores, sé que eres feliz o intento creer que allí dónde estás es todo maravilloso. Me cuesta mucho acostumbrarme a no verte más, a no poder mirarte de frente, a escucharte sin que sea a través de viejas grabaciones.
Y cómo no puedo verte, ni abrazarte, ni aunque vaya a tu casa y espere nunca vas a ser tú quien abra la puerta, me pregunto cómo hay que hacer para aprovechar todo lo que me enseñaste, a toda la gente que tengo ahora y cada posible sonrisa. Seguro que tu respuesta sería, como siempre útil, ojalá algún día alguien confíe tanto en mi como yo en tí y en tus palabras, ojalá, aunque estes lejos, puedas guiarme un poquito por el camino bueno que sabes que a mi se me cruzan siempre en la vida muchos caminitos frágiles, llenos de tonterías.


(((maca)))

lunes, 26 de marzo de 2012

Tu primer día solo se escuchaban halagos, el segundo seguías pareciendo un sueño y el tercero intentabamos ser conscientes. Tu cuarto día de vida era el sueño perfecto, el quinto se hizo real y el sexto, contigo, nos volvimos pequeños.
Tu primera semana pasó volando y si a mi me pareces un milagro no puedo imaginar qué piensan y sienten por ti tus padres.
Y pasó la segunda semana y la tercera, y el primer mes lo celebraste con la consabida magdalena. Has pasado media vida en Madrid, la ciudad que echarás de menos algún día, y en La Coruña, tu segunda ciudad y tu primer mar.
Vas sumando días, como todos los que te vemos engordar, y cada día estas más sonriente; no solo a tí se te cae la baba. Ya tienes 150 días de vida, ya son 5 meses Edu. Que cumplas muchos, muchísimos más.

(((maca)))

lunes, 12 de marzo de 2012

Querido papá:

De lo que uno vive se aprende, si te pasas la vida sentado en el sofá esperando a que alguien llegue y te haga sonreir y te diga que eres importante... espera; espera que eso solo te lo dirá la televisión.
Eso lo sé de siempre: que la vida uno aprende a vivirla viviendo, y que el tiempo es algo que no se detiene y no vale de nada lastimarnos pensando qué fue o qué pudo ser de nosotros porque el tiempo pasado no vuelve. Comprendo también que las heridas escuecen siempre, pero que es justo el tiempo el que, sin entender muy bien como lo logra, las suaviza todas y muchas las cicatriza.
No ha sido solo esto lo que me ha hecho comprender que si un dia te odie te he querido mucho más tiempo, han sido las circunstancias de nuestras acciones: tu derrota me hizo odiarte y cómo has retomado tu vida, cómo he crecido y tú has avanzado me han hecho cambiar mis ideas.
No he tenido que plantearme nada, simplemente me gusta cuando me escribes y me dices que te has ido a pasear por la playa y te acordaste de mí, que hoy te has acordado de cuando nos ibamos todos en el coche como sardinas y recorriamos una larga línea que cortaba toda España. Me gusta ver que estas, que quisiste irte pero te has quedado, saber que quizá este no era el mejor final pero si es lo mejor que podría haber sido.
Hubo un tiempo en el que creí que no volvería a verte y que si lo hacía sería para compartir un café frío, hirviendo, y enseñarte a los que serán mis hijos para que ellos te llamen abuelo. Pensé que el amarillo de tus ojos se quedaría allí para siempre, que no volverían a brillar y que no recordaría tu risa de tan poco que la mostrabas. Me daba miedo pensar que la falta de vernos, de compartir momentos como cuando era niña, podría hacer olvidar los momentos buenos. Tenía miedo de quedarme solo con las derrotas y equivocaciones que hicieron que hoy pueda parecer que estamos separados. Las apariencias engañan muchas veces, si en algún momento alguien cree que siento algo contrario a lo que en realidad siento está equivocado; un día pensé, creí firmamente que no me querías, que yo te daba igual y que te conformabas con enseñarme a tus amigos como un trofeo, como la hija estupenda que tenías pero que en realidad te estabas perdiendo.
No conociste bien mis quince años y mucho menos mis dieciseis, diecisiete, dieciocho...
Yo nunca conocí tus veinte, treinta o cuarenta; más que nada porque tú y mamá todavía no me habíais tenido. Mamá siempre dice que soy su séptimo regalo, vuestro último regalo y de ello presumías por las calles del centro cada vez que nos cruzabamos con cualquiera de tus conocidos. Yo sonreía y sabía disimular muy bien las lágrimas, reía tus gracias y las del camarero y cuando volvía en autobús a casa notaba que cada día sentía menos.
Así pase de niña a adolescente y pasé de quererte e imitarte a no comprender qué pasaba. Pasé de la incomprensión al odio, y del odio a la ignorancia. La ignorancia no era ella siempre, a veces parpadeaba cuando se mezclaba con la melancolía o cuando volvía a verte. Nunca he dejado de quererte, te he querido de maneras muy distintas pero nunca renegaré de padre.
Tengo padre y ya es bastante, hay gente que no lo tiene o lo ha perdido, hay gente que ha perdido un hijo y tu a mi vas a tenerme siempre; quizá porque soy algo idiota y hay cosas a las que nunca diré que no por mucho que se empeñen.
Sí, pudo haber sido mejor pero así es como ha sido, solo nosotros lo sabemos y algunos se hacen una idea pero solo tu y yo sabemos que el tiempo suaviza todas las heridas y cicatriza muchas de ellas.
Te has perdido momentos importantes de mi vida, y yo de la tuya, no me conoces bien, yo a tí todavía tengo que descubrirte pero ¿sabes qué? Estoy dispuesta a seguir escuchando el tic tac del reloj, estaré encantada de que me hables de vez en cuando y me mandes fotos de nuestra playa en invierno. No sabes lo feliz que me hace que me digas que te sientes útil, que estas cansado porque has vivido, que estas orgulloso de todo lo que te digo.
No puedo evitar llorar y reírme al mismo tiempo, hoy necesitaba decirte esto, bendito martes trece en el que tú y mi madre os conocisteis.

(((maca)))

Unos ojos tan bonitos no pueden cegarse

A veces acuden a mi para que les de consejos, como si yo fuera un sabio de 89 años y pudiera tener respuesta para todo. Es genial saber que los amigos esperan tus opiniones para culminar sus ideas pero todos sabemos que al final cada uno va a hacer lo que quiere.
Resulta incómodo no poder hablar de ciertas cosas con esas personas con las que se supone que deberías hablar de todo sin preocupaciones: existe el miedo a hacer daño y la necesidad por parte del otro de no querer escucharte aunque te haya pedido consejo.
Siempre digo que no puedo entender a alguien hasta que no me ponga en su piel, hasta que no vivas lo que la otra persona ha vivido no puedes darle consejos por muy sabio que creas que eres. Puedes darlos claro, decir qué harías tú en su lugar, pero no creo que sea del todo real la exactitud entre lo que dices y lo que harías si en realidad estuvieses tú en la piel del otro.
Supongo que entonces no puedo decirte qué esta bien y qué está mal porque yo soy la primera que me equivoco un millón de veces, pero dejame ser pedante por un momento y dejame abrirte los ojos; al menos déjame intentarlo una vez más.
No pretendo que te guste lo que digo, solo quiero que habrás los ojos y dejes a un lado los caprichos. Hace tiempo me di cuenta de que la vida es algo que tiene cuatro letras muy importantes: V de verso, I de importancia, D de dudas y A de amor. ¿Quién no sabe que vida solo hay una? Todos lo sabemos, sé que tú lo sabes pero viene tan bien recordarnos esto a veces...
Siempre decimos que el pasado nos ha hecho fuertes, al menos nos ha hecho ser quienes somos ahora, y que cada cada cosa nueva que aparezca la tomaremos de otro modo.
Es triste comprobar que después de haber llorado y jurado a mi misma con dieciseis años no enamorarme nunca años después me vaya enamorando de todo cuanto me rodea: mares y playas, bebés y perros, chicos, paques y calles etrañas . Es triste hacer promesas y no cumplirlas, es horrible ver que alguien que quieres no te quiere hacer caso; no te escucha aunque te oiga.
Por mucho que me digan que no quieren hablar del tema lo hablaré hasta que me ahogue y te haga cambiar de idea, si dejas a un lado tus miedos y obsesiones podemos volver a sonreír claridad.


(((maca)))

viernes, 10 de febrero de 2012

Tren de aterrizaje

Esto ocurrió hace unas semanas, en esa época que hay entre Navidad y exámenes. Esta basado en una historia real, todo lo que hay aquí escrito es tan real como la vida y la muerte, como la imaginación.

Le temblaban la barbilla y las manos, escribía rápido sobre el teclado de su móvil y adiviné lo que mandaba y a quien. Era guapa, preciosa, con una cara de ángel de esas que ya no salen en las revistas, el pelo largo y los ojos infinitos: le brillaban.
Miraba por la ventana, estaba ansiosa por llegar, su barbilla temblorosa lo insinuaba y por momentos me miraba como pensando - ¿la conozco de algo? ¡que pesada que deje de mirarme! - pero yo no podía dejar de observarla, sabía que luego escribiría una buena historia.
La pantalla de su teléfono volvía a brillar, ella sonrío y tardó un rato en descolgar:
-Sí, ya estoy llegando.
Hubo un largo silencio, seguro que él le diría que iba a buscarla.
- ¿Ya estás allí? Te dije que llegaría a y media...
Nos regaló a todos los que la mirábamos una sonrisa preciosa y se mordió el labio.
- Vale, seré la primera en bajarme. Tengo ganas de verte... bueno tengo ganas de todo.
Respiro profundamente.
- Ahora podrás hacerlo.
´Separó el teléfono de su oreja y abrió energética mente el bolso buscando algo: un espejo diminuto, ¿cómo no? Marcó sus pómulos en coral y puso algo de brillo en sus labios; nada más, era preciosa así tan natural. Se recogió el pelo y observó su reflejo en el cristal, volvió a soltarse su larga melena, después se hizo una trenza.
- Creo que vas a gustarle más con el pelo suelto - le dije. Se giró hacia mi, sonrojada me agradeció el consejo, cogió su chaqueta y se levantó del asiento. No volví a verla pero por casualidades de la vida, quien fue a recogerme a mi a la estación me contó que...

Estaba haciendo tiempo en la estación fumándome un cigarro hasta que llegase tu tren cuando se me acercó un chico, moreno, de cara graciosa y a la vez interesante, con pinta desaliñada y a la vez perfectamente cuidado; se sentó a mi lado y me pidió un pitillo. Me hizo gracia porque temblaba como un crío la noche de reyes, le dije que yo esperaba por mi amiga y él me dijo que esperaba a una chica. "Hace tiempo que no nos vemos, no es mi novia, no somos amigos... no sé si pudo ser mi media naranja... bueno, que voy a decirte a ti, el caso es que, como siempre, la distancia nos ha hecho mucho daño. Pero ahora la voy a ver, otra vez, y no quiero pensar que luego tendrá que volver a irse, ni que tendré que volver a olvidarla. (...) Perdona tío, es que me cuesta mucho asimilar que voy a pasar estos días con ella. ¡YA llega el tren! Nos vemos, ¡gracias!"
Se fue corriendo hacia una chica de vestido azul marino y pelo suelto e increíblemente largo, se dieron un beso tímido y se quedaron abrazados. Después tuve que girar la cabeza, porque entonces te vi bajar a ti cargada de maletas.

No sé que fue de ellos, si la distancia volvió a golpearles, si quizá esa vez fue más fuerte o decidieron darse otra oportunidad. Desconozco las palabras que dijeron ni cuantas veces se abrazaron cada día, no pude contabilizar sus besos ni caricias, tampoco las lágrimas de la inevitable despedida. Si alguien los ha visto que me lo diga, me gustaría saber qué tal les va.



(((maca)))

lunes, 30 de enero de 2012

¿Crees en el amor?

Creo en el amor: en el que existe entre padre - hijo, madre - hijo, abuelo - nieto y tío-sobrino; el que hay entre hermanos y en el de los amigos. Creo en el amor por la naturaleza, desde querer a los árboles hasta a tu perro o al hamster del vecino. Creo en el amor, en la pasión por la música, por cualquier tipo de arte, en el amor hacia uno mismo. Creo en el amor por la tierra, en al amor por el mar y en el amor hacia un país o un pueblo.
Creo en el amor en general y en particular, en el amor dentro del matrimonio y fuera. Creo en las parejas, puede haber amor con niños de 16 años y con otros de 120, todos seguimos siendo niños al fin y al cabo.
No creo en cambio que el amor pueda darse siempre, no en todos los matrimonios hay amor, o no siempre queda, no todos los padres quieren a sus hijos ni todos los dueños a sus perros.
El amor no es algo que se tiene por firmar un papel, compartir sangre o pagar por una bolsa de pienso; el amor es algo que se da y que se recibe, que hay que alimentarlo y que supera las fronteras y distancias, si uno quiere claro.
El amor no entiende de barreras, ni de razas o de posiciones sociales. El amor es infinito, uno puede querer más alla de la muerte aunque haya jurado "querer hasta que la muerte los separe".
Creo incondicionalmente en el amor, quiero a mi familia y a mis amigos, los que son amigos de verdad y no a los compañeros de juergas o cafés de domingo.
Pienso que siempre se quiere o no se quiere, que no puedes querer a medias: quiero a mi perro aunque odie pasearlo las noches de lluvia, quiero a mi madre aunque a veces no entienda como puede quererme tanto, quiero a mi padre aunque haya creído odiarlo, y a mis hermanos aunque alguna vez les haya mentido. Querer se puede siendo humanos, siempre cometeremos errores pero es justo el amor lo que hace que las grietas se reparen.
No creo que encontrar el amor de tu vida sea algo que consiga todo el mundo, es más, parecerá negativa mi manera de pensar pero creo firmemente que ese tipo de amores escasean, no creo que yo vaya a tenerlo nunca y la verdad es que no me preocupa, no tengo como meta casarme, solo ser feliz siempre, y eso va unido al amor claro, pero hay amor de tantos tipos...
No reniego del amor, ni mucho menos, simplemente no creo que vaya a aparecer un hombre en mi vida que me complemente al cien por cien y viceversa.
Pero sé que existen esos amores: infinitos, que perduran siempre, que da igual que la muerte se lleve a uno de los dos porque ese amor está por encima de todo. Si alguno de vosotros tiene este tipo de amor con su pareja, mi más sincera enhorabuena, yo me conformo con haber vivido el amor de mis abuelos, por ejemplo, el amor más puro y verdadero que he visto en mi vida.
Y si algún día quiero así a alguien, solo espero que ese alguien me quiera de la misma manera.
Lo último que hay que tener a la hora de querer es miedo, y después prisa.


(((maca)))

domingo, 29 de enero de 2012

Que malas son ciertas fechas

Hoy hace un año que se murió Carlota. Hay cosas que cuesta decirlas, como esta, quizá por ser tan reales que nos ponen la piel de gallina.
Supongo que no hay mucho que decir, que cada uno puede sentir lo que quiera porque para eso somos libres.
Esta mañana, en el funeral por el primer aniversario de su muerte, no quería llorar porque no creo que tenga tantas razones para hacerlo como la mitad de la gente que la conocía. Pero a veces es inevitable hacerlo y notas como se te empaña el ojo, y miras hacia arriba como intentando que no se note que vas a derramar una lágrima, procurando que no se asome por la pendiente de tu cara. Aguantas la respiración para que nadie te escuché, y quieres serenarte pero no te sale. Y lloré, supongo que como todos, pero era por nerviosísmo y asombro; no hubo tristeza en ningún momento.
Sus mejores amigos en las primeras filas con la familia, intercalados con otros amigos y gente de todo tipo daban la sensación de que Carlota seguía ahí; parecía que miraba desde algún balcón pretendiendo que las lágrimas por ella solo fuesen de alegría. Fue algo impactante, saber que hay gente que sigue sonriendo por muchas cosas injustificables que pasen.
Son estas cosas, las injustificables, las injusticias, todo aquello que nuestro cerebro nunca llegará a entender; las que nos hacen crecer, madurar, seguir siendo niños aunque adultos y sonreír, sonreír siempre porque somos felices.


(((maca)))