Llevo toda la mañana pegado al teléfono esperando a que me llames por sorpresa, llevo todo el día atento al telefonillo por si guarda tu nombre, por si se te ha ocurrido venir a rescatarme de mi aburrimiento... que sé yo.
Llevo toda la mañana esperando tu sorpresa y ahora en la noche me doy cuenta de que no hay sorpresas que se esperen.
Leí un poco, hablé con mi mejor amigo, ordené la casa, y todo lo hice pensando que a lo mejor, tú mientras recordabas mi nombre. Intenté distraerme con el reloj y el tiempo, escuché música y bailé, dí un paseo y volví a caer en lo de antes; en realidad mentiría si dijese que te quise, te quiero todavía.
(((maca)))
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