La vida es un continuo trabajo: te despiertas y cada nuevo día te trae lo mismo de siempre, igual pero distinto... esa diferencia que te aporta es lo que hace que tu vida sea maravillosamente diferente.

domingo, 30 de octubre de 2016

Conocerse es un proceso de vida

Soñaba con irme de Madrid, la ciudad que me despidió de la niña que fui, soñaba con volar lejos. Deseaba cumplir sueños y alcanzar nuevos retos, me sorprendía a mi misma emocionandome entre las calles de la capital, esa que me hizo sentirme más suya que mi propia casa.
Madrid, sigues siendo mi favorita. Madrid, solo con nombrarte asoma una sonrisa en mi boca. 
Suelo querer tanto que rozo el agobio y huyo, las personas a las que les importo me cogen de la mano y me trabquilizan  con un abrazo y haciendome recordar a donde pertenezco. Y es que pertenezco a cada persona y espacio que me ha pellizcado el alma, y Madrid me ha pellizcado y abatido tantas veces... que sentí que era tan suya que ni reconocía mi sombra.
Era feliz a pesar del cansancio y de la inestabilidad horaria, era feliz y quizá no muy consciente. 
Y de tanto soñar que huiría huí, pero no de un modo cobarde ni secando alguna pena; me fui de allí alzando el vuelo tan alto que el vértigo se asemejaba imposible ante mis ojos.
Solo veía infinito, y cálido, apacible. Algo nuevo se abría ante mis ojos.
Estoy a más de 8000 km de mi casa, de las personas y calles que me hacen sentirme yo misma. Y qué curioso es que no sé a dónde pertenezco, tengo que descubrirme de nuevo, volver a retarme y ver hasta dónde llego.
Quiero un abrazo, quiero subir a lo más alto de la montaña y decirme "aquí estoy, lo he hecho".
(((maca)))

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