Gazpacho casero en mi mano izquierda, la derecha maneja el ordenador que juega con "Moraima" de Andrés Suarez y Youtube. Estoy sentada en el suelo, en mi balcón preferido de toda la ciudad, seguro que no es el mejor, pero es desde el que han volado miles de sueños; sé que lo echaré de menos.
El sol brilla, corre el viento, y no pienso en nada. Relax total, todo está bien, o al menos siempre podría ir peor. Se acercan los exámenes, pero vamos a ser realistas... por eso no me voy a poner a temblar. Yo solo tiemblo si me miras fijamente, si me coges de la mano y me llevas al país de nunca jamás.
No me da miedo lo que está por venir, aunque sea la interrogante más grande de cualquiera de mis textos, todo se lleva mejor con un rayo de sol calentandote la cara.
Susurro bajito la canción que suena y acabo cantandola más alto, termino dejandome la garganta y una señora que pasea un perro - feo a más no poder- levanta la mirada y me descubre, en el segundo piso de este edificio, descalza, con un moño chapucero y un vestido de verano. Sonriendo y sintiendo la letra como si acabasen de arañarme el corazón. "No llames y vuelvas, no vuelvas y llames... Adiós amor, no vuelvas a tocarme la piel , amor, no vuelvas a tocarme la piel. "
(((maca)))
martes, 28 de mayo de 2013
jueves, 23 de mayo de 2013
Geranios en el balcón
Amo Madrid, lo siento si los madrileños se encelan por compartir su amor pero no puedo evitar sentir todo lo que siento; porque los sentimientos son así, nacen aunque no haya agua con que regarles. De pequeña aprendí a leer y a escribir, a multiplicar - más o menos- y aprendí también que el querer no tiene medida, así que supongo que cuando van pasando los años y crecemos en algo más que altura vamos queriendo más a quienes ahora queremos, y más también a las ciudades que amamos.
En Chamberí la primavera vuelve a asomarse, esta vez parece que no quiere irse, y yo me alegro, y le doy la bienvenda y prometo recibirla con algunas flores en mi balcón, tal vez geranios. Las floristerias lucen mas flores y colores. Miro al cielo y ruego que guarde su humedad.
Se abren y cierran portales, nuestras bocas saborean el jugo de la primavera, y con sudor lo exprimimos. Cada calle guarda una historia y algunos balcones de Vallehermoso recuerdan tu olor.
(((maca)))
En Chamberí la primavera vuelve a asomarse, esta vez parece que no quiere irse, y yo me alegro, y le doy la bienvenda y prometo recibirla con algunas flores en mi balcón, tal vez geranios. Las floristerias lucen mas flores y colores. Miro al cielo y ruego que guarde su humedad.
Se abren y cierran portales, nuestras bocas saborean el jugo de la primavera, y con sudor lo exprimimos. Cada calle guarda una historia y algunos balcones de Vallehermoso recuerdan tu olor.
(((maca)))
sábado, 18 de mayo de 2013
A MI PADRE
Voy a escribir de ti, para ti, por paciente. Porque has leído cosas mías que hablaban de todo, incluso de ti, pero nunca has leído lo que hoy te mereces.
He escrito de ti siempre que me ha salido del corazón, el problema es que muchas veces de las que escribimos con el corazón es cuando este se nos encoge o nos lo retuercen o cortan en cachitos diminutos, y claro, de cosas como esas suelen salir escritos bastante tristes o grises.
Imagino qué sensación debe de ser la de tener un hijo que escriba casi a diario y solo haya escrito de tí en un par de ocasiones, que haya escrito más sobre sus amoríos de adolescencia que de tí, y mucho más de su ciudad natal, o de su carrera universitaria, de sus amigos, de su familia... pero nada de tí, con todo lo que yo te debo.
Tú no lo sabes pero te debo miles de cosas: para empezar mi vida, porque si tú y mamá no hubieseis querido yo no estaría ahora escribiendo, ni sobre ti ni sobre nada ni nadie. Te debo miles de gracias por enseñarme a pescar, por enseñarme a sumar y a restar y más adelante intentar hacerme comprender que sin una buena base en matemáticas es muy difícil avanzar en la vida (ya ves que nunca he sido muy buena y aún así voy avanzando.) Me has enseñado, junto con mamá claro está, a lavarme los dientes siempre después de cada comida así que si ahora alguien me dice eso de "que dientes tan blancos tienes" tendré que llamaros para daros las gracias por inculcarme la limpieza, el orden, la constancia y el amor. Gracias por enseñarme la importancia del valor de la familia, por llevarnos cada nochebuena y Navidad a casa de los padres de mamá y por pasar muchos fines de semana en casa de tus padres. Gracias por aquellos días de julio limpiando la piscina, podando los setos y cortando el cesped; gracias por aquel flotador que me comprasteis tan bonito, y por aquel columpio que fabricaste - solo para mi - en aquel magnolio. Gracias por habernos dejado tener tantísimas mascotas en casa - renacuajos, ranas, peces, hamsters, el conejo, el pato, el gallo -¿te acuerdas?- , las tortugas, los miles de periquitos, y a mi querido perro, el mejor de todos. Gracias por esforzaros siempre para sacar lo mejor de mi y de mis hermanos, y gracias por equivocaros; de todo se aprende.
Quiero darte las gracias papá por seguir ahí, tú sabes mejor que nadie lo que esto supone y conlleva. Gracias por haber superado un cancer, un ictus, y tanta mierda que la vida te ha querido meter. Gracias por ser padre, siempre, por haber estado cuando hacías falta y por haber faltado algunas veces. Porque gracias a eso aprendí, maduré y crecí; porque crecer se crece siempre, pero unos solo lo hacen en altura y otros crecen también con el corazón y con la mente.
Gracias por perdonarte a ti mismo, por empezar otra vez, por cambiar el amarillo de tus ojos al blanco. Gracias por dejar de fumar después de tantos años, por ser un ejemplo de superación en tantísimos aspectos. Gracias por ponerte siempre tus americanas y zapatos más bonitos cuando quedas conmigo, por dejarme todo el día tu colonia impregnada en mi ropa y mis mejillas. Gracias papá por seguir soñando, por no cansarte de tener metas en la vida, por no rendirte y por perdonar.
Dicen que no existe relación comparable entre la de un hijo y su retoño; mi relación con mi madre es incomparable a ninguna, pero la nuestra lo es también; y además estoy segura de que ningun hijo tiene una relación como la nuestra. Sinceramente, ahora que ha pasado la tormenta quiero decirte una cosa, creo que prefiero una tormenta que nos de lo que nos ha dado, que una vida siempre en calma que en realidad no lleva a ninguna parte. No digo que me alegre de los problemas, pero creo que no hay nadie tan bueno como nosotros para saber admitirlos y superarlos - ale, vaya chute de autoestima-.
De verdad papá, eres grande.
Hace años, cuando estabamos en el climax de la tormenta, a mi me daba por escuchar una canción que Alejandro Sanz compuso para su padre, "Ese que me dio la vida". Yo la escuchaba llorando como una condenada, ya sabes como soy, y pensaba, igual que pensé cuando se murió el abuelo Gabriel, que yo nunca tendría una relación así con mi padre, contigo; que no sería nunca capaz de quererte de verdad y tanto, y me odie durante mucho tiempo por eso. También te odie a ti.
Miranos ahora papá, hace muchísimo tiempo que he cambiado tu nombre de contacto en el móvil, hace años tenía "...", así, si un día se te daba por llamarme y alguien me decía que porqué no respondía a la llamada yo decía "ah no, es que es publicidad". Era idiota papá, la verdad es que todos lo hemos sido.
Perdoname, por ser una niñata, por no saber aceptar las cosas como son y por evadirme tantísimas veces. Perdona por no haberte apoyado cuando más lo necesitabas, por llevar tantísimos años sin decirte las palabras mágicas... Sí, esas: T _ Q _ I E _ O
Gracias por tantísimas cosas, sobretodo por enseñarme con el ejemplo que lo peor que uno puede hacer en la vida es rendirse. Solo tú conoces tu historia, y solo a nosotros debe interesarnos, así que ahora que ya he borrado los tachones del libro dejame volver a darte las gracias y seguir escribiendo, con el corazón en la mano, pero sin rotos o remiendos.
No estoy orgullosa de ti, estoy orgullosísima, de verdad. Que sepas que para mi los tachones ya están borrados, olvida tú tambien los mios.
(((maca)))
He escrito de ti siempre que me ha salido del corazón, el problema es que muchas veces de las que escribimos con el corazón es cuando este se nos encoge o nos lo retuercen o cortan en cachitos diminutos, y claro, de cosas como esas suelen salir escritos bastante tristes o grises.
Imagino qué sensación debe de ser la de tener un hijo que escriba casi a diario y solo haya escrito de tí en un par de ocasiones, que haya escrito más sobre sus amoríos de adolescencia que de tí, y mucho más de su ciudad natal, o de su carrera universitaria, de sus amigos, de su familia... pero nada de tí, con todo lo que yo te debo.
Tú no lo sabes pero te debo miles de cosas: para empezar mi vida, porque si tú y mamá no hubieseis querido yo no estaría ahora escribiendo, ni sobre ti ni sobre nada ni nadie. Te debo miles de gracias por enseñarme a pescar, por enseñarme a sumar y a restar y más adelante intentar hacerme comprender que sin una buena base en matemáticas es muy difícil avanzar en la vida (ya ves que nunca he sido muy buena y aún así voy avanzando.) Me has enseñado, junto con mamá claro está, a lavarme los dientes siempre después de cada comida así que si ahora alguien me dice eso de "que dientes tan blancos tienes" tendré que llamaros para daros las gracias por inculcarme la limpieza, el orden, la constancia y el amor. Gracias por enseñarme la importancia del valor de la familia, por llevarnos cada nochebuena y Navidad a casa de los padres de mamá y por pasar muchos fines de semana en casa de tus padres. Gracias por aquellos días de julio limpiando la piscina, podando los setos y cortando el cesped; gracias por aquel flotador que me comprasteis tan bonito, y por aquel columpio que fabricaste - solo para mi - en aquel magnolio. Gracias por habernos dejado tener tantísimas mascotas en casa - renacuajos, ranas, peces, hamsters, el conejo, el pato, el gallo -¿te acuerdas?- , las tortugas, los miles de periquitos, y a mi querido perro, el mejor de todos. Gracias por esforzaros siempre para sacar lo mejor de mi y de mis hermanos, y gracias por equivocaros; de todo se aprende.
Quiero darte las gracias papá por seguir ahí, tú sabes mejor que nadie lo que esto supone y conlleva. Gracias por haber superado un cancer, un ictus, y tanta mierda que la vida te ha querido meter. Gracias por ser padre, siempre, por haber estado cuando hacías falta y por haber faltado algunas veces. Porque gracias a eso aprendí, maduré y crecí; porque crecer se crece siempre, pero unos solo lo hacen en altura y otros crecen también con el corazón y con la mente.
Gracias por perdonarte a ti mismo, por empezar otra vez, por cambiar el amarillo de tus ojos al blanco. Gracias por dejar de fumar después de tantos años, por ser un ejemplo de superación en tantísimos aspectos. Gracias por ponerte siempre tus americanas y zapatos más bonitos cuando quedas conmigo, por dejarme todo el día tu colonia impregnada en mi ropa y mis mejillas. Gracias papá por seguir soñando, por no cansarte de tener metas en la vida, por no rendirte y por perdonar.
Dicen que no existe relación comparable entre la de un hijo y su retoño; mi relación con mi madre es incomparable a ninguna, pero la nuestra lo es también; y además estoy segura de que ningun hijo tiene una relación como la nuestra. Sinceramente, ahora que ha pasado la tormenta quiero decirte una cosa, creo que prefiero una tormenta que nos de lo que nos ha dado, que una vida siempre en calma que en realidad no lleva a ninguna parte. No digo que me alegre de los problemas, pero creo que no hay nadie tan bueno como nosotros para saber admitirlos y superarlos - ale, vaya chute de autoestima-.
De verdad papá, eres grande.
Hace años, cuando estabamos en el climax de la tormenta, a mi me daba por escuchar una canción que Alejandro Sanz compuso para su padre, "Ese que me dio la vida". Yo la escuchaba llorando como una condenada, ya sabes como soy, y pensaba, igual que pensé cuando se murió el abuelo Gabriel, que yo nunca tendría una relación así con mi padre, contigo; que no sería nunca capaz de quererte de verdad y tanto, y me odie durante mucho tiempo por eso. También te odie a ti.
Miranos ahora papá, hace muchísimo tiempo que he cambiado tu nombre de contacto en el móvil, hace años tenía "...", así, si un día se te daba por llamarme y alguien me decía que porqué no respondía a la llamada yo decía "ah no, es que es publicidad". Era idiota papá, la verdad es que todos lo hemos sido.
Perdoname, por ser una niñata, por no saber aceptar las cosas como son y por evadirme tantísimas veces. Perdona por no haberte apoyado cuando más lo necesitabas, por llevar tantísimos años sin decirte las palabras mágicas... Sí, esas: T _ Q _ I E _ O
Gracias por tantísimas cosas, sobretodo por enseñarme con el ejemplo que lo peor que uno puede hacer en la vida es rendirse. Solo tú conoces tu historia, y solo a nosotros debe interesarnos, así que ahora que ya he borrado los tachones del libro dejame volver a darte las gracias y seguir escribiendo, con el corazón en la mano, pero sin rotos o remiendos.
No estoy orgullosa de ti, estoy orgullosísima, de verdad. Que sepas que para mi los tachones ya están borrados, olvida tú tambien los mios.
(((maca)))
miércoles, 15 de mayo de 2013
Piel vivida
Adoro las manos de las personas mayores, esas manos llenas de manchas oscuras, con la piel demasiado dada de sí quizá para abarcar todo en la vida. Las manos de mi abuela son así, elegantes, pero de persona mayor claro; es lo que tiene tener 88 años y vivir todo lo que ha vivido.Las arrugas son risas a carcajadas en momentos de máxima felicidad, las ojeras es la acumulación de noches sin dormir pensando en qué hacer por ver mejor a los hijos. Los dolores de cabeza tienen la misma razón, y los pasos lentos que dan ahora es porque hace años corrieron como el viento detrás de sus sueños. La vida es así, naces sin saber andar, más adelante sientes que eres capaz de correr como un guepardo y quizá a los años tengas que ir en silla de ruedas.
Mi abuela ha tenido suerte, porque si ahora no ve es que sus ojos ya son incapace de asimilar más cosas bonitas, de tantas que ha visto a lo largo de su vida. Ha conocido el mar de mil ciudades, y ha viajado mucho al lado de su marido: siempre juntos.
Mi abuela dice que de todo hay que sacar la parte positiva, ella es así, andaluza, y no puede evitar ver un rayo de sol entre las nubes. Es admirable.
Por eso las personas mayores me enternecen y me causan tanto respeto. No todas claro, solo las que han vivido, como yo digo... VIVIDO con mayúsculas. Las personas mayores son supervivientes de sus miedos y sus penas, son publicistas de sus nietos y sus sonrisas; son héroes, siempre , sin duda.
(((maca)))
martes, 14 de mayo de 2013
Pausa en el ordenado caos
El Café Van Gogh es un clásico, para los estudiantes que pasamos por delante de él cada mañana antes de coger el autobús que nos lleva a la universidad, y para los niños, trabajadores, parados y jubilados de Chamberí.
Sus sillones de cuero oscuros, los grandes ventanales, la disposición del local y la iluminación consiguen situarme en una cafetería de estilo clásico en una de las zonas más activas de este Madrid actual.
- Un té con limón por favor. Y hielo.
Ha empezado a llover y he venido a refugiarme; he visto ante mis ojos la escusa perfecta para un momento de soledad creativa. Podría andar bajo la lluvia, mi casa está a unos minutos, pero llevo sandalias y vestido de manga corta y no quiero parecer un perro mojado.
Antes el cielo estaba de un azul oscuro intenso, la tormenta de la tarde nos había dejado a todos con dudas de si salir o no a la calle; pero yo enseguida me siento encerrada y necesito liberarme de las paredes de cartón que conforman mi edificio.
Bajo la calle doblando la frutería, noto como el dependiente me sigue con la mirada, siempre lo hace. En menos de dos minutos he visto tres herboristerias, donde me encanta sumergirme a veces y descubrir cosas nuevas.
Chamberí huele hoy a tierra mojada y a flores, ya se han colado las margaritas en los parques y las floristerías lucen más bonitas y coloridas ahora que antes.
Todos avanzan, unos regresan a sus casas después de un día de trabajo, otros van a visitar a sus amigos, y hay un joven que va a casa de su novia, a sonreírle a la vida.
Sigue lloviendo, no para. El hielo del vaso se ha derretido por completo y con él mis ganas de levantarme y volver a casa. Van Gogh me trae recuerdos cálidos, encuentros agradables, y ahora estoy sola, tranquila, disfrutando de las hojas en blanco de mi libreta favorita.
(((maca)))
Sus sillones de cuero oscuros, los grandes ventanales, la disposición del local y la iluminación consiguen situarme en una cafetería de estilo clásico en una de las zonas más activas de este Madrid actual.
- Un té con limón por favor. Y hielo.
Ha empezado a llover y he venido a refugiarme; he visto ante mis ojos la escusa perfecta para un momento de soledad creativa. Podría andar bajo la lluvia, mi casa está a unos minutos, pero llevo sandalias y vestido de manga corta y no quiero parecer un perro mojado.
Antes el cielo estaba de un azul oscuro intenso, la tormenta de la tarde nos había dejado a todos con dudas de si salir o no a la calle; pero yo enseguida me siento encerrada y necesito liberarme de las paredes de cartón que conforman mi edificio.
Bajo la calle doblando la frutería, noto como el dependiente me sigue con la mirada, siempre lo hace. En menos de dos minutos he visto tres herboristerias, donde me encanta sumergirme a veces y descubrir cosas nuevas.
Chamberí huele hoy a tierra mojada y a flores, ya se han colado las margaritas en los parques y las floristerías lucen más bonitas y coloridas ahora que antes.
Todos avanzan, unos regresan a sus casas después de un día de trabajo, otros van a visitar a sus amigos, y hay un joven que va a casa de su novia, a sonreírle a la vida.
Sigue lloviendo, no para. El hielo del vaso se ha derretido por completo y con él mis ganas de levantarme y volver a casa. Van Gogh me trae recuerdos cálidos, encuentros agradables, y ahora estoy sola, tranquila, disfrutando de las hojas en blanco de mi libreta favorita.
(((maca)))
domingo, 5 de mayo de 2013
Otro mundo
Nuevas historias, siempre, porque tanto tu historia como la mía son distintas y tienen ramificaciones y finales felices.
Hay baches con forma de tumor, que con tu sonrisa estoy segura de que se superan. Tú no eres de este mundo, tu manera de amar es diferente, ante cualquiera desbordas el corazón.
Y nacen nuevas novelas, que mezclan culturas y mapas, idiomas y corazón. Que con su pequeña mano puede dirigir nuestro mundo, que con solo verle dormir se nos caen las lágrimas y nos roban chispazos de emoción.
Hay sonrisas, siempre, aunque un día amanezca gris sabemos que el próximo será soleado, porque la vida puede depararnos muchas cosas... pero somos nosotros quienes decidimos qué hacer con ella. Vida, eso queremos tods, una vida sana rodeada de los nuestros, aunque baches se liman, las asperezas se hidratan y las risas se vuelven carcajadas.
Un cuarto de siglo, parece mentira que los sueños se cumplan, pero se cumplen lo sabes; tú acabas de empezar a vivir el tuyo. Empápate de todo y no te preocupes por mañana, quién sabe que será de nosotros, preocupate de ti y de quienes te quieren; sigue adelante. Felicidades.
Os quiero a todos.
(((maca)))
Hay baches con forma de tumor, que con tu sonrisa estoy segura de que se superan. Tú no eres de este mundo, tu manera de amar es diferente, ante cualquiera desbordas el corazón.
Y nacen nuevas novelas, que mezclan culturas y mapas, idiomas y corazón. Que con su pequeña mano puede dirigir nuestro mundo, que con solo verle dormir se nos caen las lágrimas y nos roban chispazos de emoción.
Hay sonrisas, siempre, aunque un día amanezca gris sabemos que el próximo será soleado, porque la vida puede depararnos muchas cosas... pero somos nosotros quienes decidimos qué hacer con ella. Vida, eso queremos tods, una vida sana rodeada de los nuestros, aunque baches se liman, las asperezas se hidratan y las risas se vuelven carcajadas.
Un cuarto de siglo, parece mentira que los sueños se cumplan, pero se cumplen lo sabes; tú acabas de empezar a vivir el tuyo. Empápate de todo y no te preocupes por mañana, quién sabe que será de nosotros, preocupate de ti y de quienes te quieren; sigue adelante. Felicidades.
Os quiero a todos.
(((maca)))
martes, 30 de abril de 2013
Aprendiendo a olvidar
No te hace caso, se ha olvidado de ti y ya no sabes si le importaste algún día, si le hizo ilusión un día tu llamada o nunca perdió el sueño por ti. Abre los ojos, no sé bien lo que fue o lo que no, pero tienes delante de ti lo que es ahora: no te llama, no te escribe, no hace nada por verte. Vale, sí, puede ser que justo cuando iba a llamarte para recitarte una poesía le atropelló un camión y no ha tenido forma de recitarte nada desde el hospital, sí, puede ser también que haya ido todas las mañanas a cantarte a tu balcón pero tu no le hayas oído por ir en la mañana a clase o al trabajo. Claro, todo es posible, no voy a ser yo quien te diga que no, pero vamos a ser realistas, de la mejor manera.
Deja de torturarte pensando en qué pudo ser y que no es, deja de pensar en ella/él como alguien mágico que cambió o puede cambiar tu vida porque te recuerdo, que ya veo que se te ha olvidado, que él único que puede hacer increíble tu vida eres tú mismo.
(((maca)))
Deja de torturarte pensando en qué pudo ser y que no es, deja de pensar en ella/él como alguien mágico que cambió o puede cambiar tu vida porque te recuerdo, que ya veo que se te ha olvidado, que él único que puede hacer increíble tu vida eres tú mismo.
(((maca)))
viernes, 26 de abril de 2013
Mi concepto de felicidad
Cuando la felicidad es plena nace de uno mismo. Dicen que la plenitud no se alcanza, solo al morir los creyentes, yo creo que podemos encontrarla cada día.
No sé qué es la felicidad, que alguien pueda definir un concepto tan amplio. Para mi es un estilo de vida, el resultado de una búsqueda interior, de un camino que no acaba, plagado de superación y compromiso.
Felicidad es más que estrenar una camisa, que la compra-venta de productos y besos.
La felicidad envuelve todo aquello que nos llena, que nos hace más humanos; más creíbles.
La felicidad es fuerza, exprimir cada sentido; conocer los porqués y para qués y desarrollar los cómos.
Felicidad es fé: fe en el suelo que pisamos y se convierte en polvo, fe en las personas, fe en que los sueños se cumplen y fe en que siempre se abre una ventana.
Felicidad es exaltación: abrazos, sonrisas, sudor y lucha. No hay límite, porque eres tú quien lo marca y tú quien siempre te superas.
Felicidad es comprender el fracaso, felicidad es también es asumir derrotas, asumir la vida y día a dia procurar hacerla lo más dulce posible.
(((maca)))
No sé qué es la felicidad, que alguien pueda definir un concepto tan amplio. Para mi es un estilo de vida, el resultado de una búsqueda interior, de un camino que no acaba, plagado de superación y compromiso.
Felicidad es más que estrenar una camisa, que la compra-venta de productos y besos.
La felicidad envuelve todo aquello que nos llena, que nos hace más humanos; más creíbles.
La felicidad es fuerza, exprimir cada sentido; conocer los porqués y para qués y desarrollar los cómos.
Felicidad es fé: fe en el suelo que pisamos y se convierte en polvo, fe en las personas, fe en que los sueños se cumplen y fe en que siempre se abre una ventana.
Felicidad es exaltación: abrazos, sonrisas, sudor y lucha. No hay límite, porque eres tú quien lo marca y tú quien siempre te superas.
Felicidad es comprender el fracaso, felicidad es también es asumir derrotas, asumir la vida y día a dia procurar hacerla lo más dulce posible.
(((maca)))
domingo, 14 de abril de 2013
Abrirse el pecho
El reloj de mi habitación es pretencioso, si estás en silencio resuena por toda la habitación, incluso puedes oírlo desde el otro lado del pasillo. Nada más abrir la puerta no es lo primero con lo que te encuentras, quizá tampoco te fijes en él pasando los ojos rápidamente por las paredes; pero si te detienes, por algo más de un segundo, lo ves: y entonces escuchas como late.
Hay infinidad de cosas así, que a primera vista quizá no se perciben, pero si te paras por un instante y contemplas con algo más que con los ojos, puedes verlo todo con claridad; sentirlo.
(((maca)))
Hay infinidad de cosas así, que a primera vista quizá no se perciben, pero si te paras por un instante y contemplas con algo más que con los ojos, puedes verlo todo con claridad; sentirlo.
(((maca)))
martes, 9 de abril de 2013
Convertirse en humano
Mira, observa, detente. Baja el volumen de la música o subelo al máximo. Inspira, expira, lleva un ritmo constante. Si vas a actuar iguala tu última meta, o superala y vence tus límites. Si estas cansado despojate de las pesas que te hunden y repite el proceso: mira, observa, detente. Baja el volumen de la música o súbelo al máximo...
No te eches la culpa de todo y cargues a los demás el muerto, se consciente; consciente de que amanece cada día y que todos ellos puedes hacerlos diferentes.* Sé consciente y graba en tu mente a fuego que YO es casi siempre la fuerza más poderosa. Que tú puedes decidir infinidad de cosas, y no solo eso, puedes cumplirlas y sentir, aquí viene lo mejor de todo, no solo el beneficio propio, sino el común; ese que se esconde tras de todo.
No seas egoísta, comparte; dedica tiempo para tu familia, que para algo te han visto crecer y te han reñido y apoyado siempre que lo has necesitado. Quiere a tus padres, sin medida. Sonríe a tus amigos, demuestrales que les quieres, que a veces parece que por ser amigo uno solo tiene derecho a soportar nuestras cargas del día.
Concedete suspiros de espacio, piensa solo, comparte tus ideas y mantente abierto a otras nuevas.
Descubre quién eres, en cuerpo y alma, y decide qué quieres y qué no quieres de todo ello.
Quierte tal y como eres, pero cambia; aunque te digan que no es bueno hazlo, porque sí lo es, cambia para mejorar, para ser quien eres.
Caete si has de caerte, pero no te quedes abajo, apoyate en cosas que te llenen de salud y alegría, no sucumbas a la tentación de lo fácil, ni a la euforía del sinsentido.
Disculpate, siente el pinchazo y deja que te perdonen y olvida el daño.
Aprende.
Perdona, nadie sabe a ciencia cierta cómo hubieses actuado tú si fueses a quién estás juzgando.
Sonríe, que a cada sonrisa nos volvemos más humanos.
* escribo "hacerlos" (tú) y no "hacerse" (quién sabe por quién).
(((maca)))
No te eches la culpa de todo y cargues a los demás el muerto, se consciente; consciente de que amanece cada día y que todos ellos puedes hacerlos diferentes.* Sé consciente y graba en tu mente a fuego que YO es casi siempre la fuerza más poderosa. Que tú puedes decidir infinidad de cosas, y no solo eso, puedes cumplirlas y sentir, aquí viene lo mejor de todo, no solo el beneficio propio, sino el común; ese que se esconde tras de todo.
No seas egoísta, comparte; dedica tiempo para tu familia, que para algo te han visto crecer y te han reñido y apoyado siempre que lo has necesitado. Quiere a tus padres, sin medida. Sonríe a tus amigos, demuestrales que les quieres, que a veces parece que por ser amigo uno solo tiene derecho a soportar nuestras cargas del día.
Concedete suspiros de espacio, piensa solo, comparte tus ideas y mantente abierto a otras nuevas.
Descubre quién eres, en cuerpo y alma, y decide qué quieres y qué no quieres de todo ello.
Quierte tal y como eres, pero cambia; aunque te digan que no es bueno hazlo, porque sí lo es, cambia para mejorar, para ser quien eres.
Caete si has de caerte, pero no te quedes abajo, apoyate en cosas que te llenen de salud y alegría, no sucumbas a la tentación de lo fácil, ni a la euforía del sinsentido.
Disculpate, siente el pinchazo y deja que te perdonen y olvida el daño.
Aprende.
Perdona, nadie sabe a ciencia cierta cómo hubieses actuado tú si fueses a quién estás juzgando.
Sonríe, que a cada sonrisa nos volvemos más humanos.
* escribo "hacerlos" (tú) y no "hacerse" (quién sabe por quién).
(((maca)))
sábado, 6 de abril de 2013
Querida lluvia
Parece que no quiere irse el frío, y en la mayor parte de España la lluvia tampoco; bueno, tendremos que contentarnos con esto, no vamos a quejarnos que el invierno fue más duro y aunque lo veamos algo lejano las margaritas empiezan a brotar de nuevo. Quizá no todos tenemos la suerte de ver flores cada día, porque del camino de casa a la Universidad solo hay asfalto, o del camino del trabajo a casa solo hay acera humedecida... es esta lluvia que no quiere despedirse.
Querida lluvia, te hago saber que me hubiese gustado alargar mis días en La Coruña y que esta última vez al despedirme volví a llorar. Igual que no me gusta irme a mi entiendo que tu no quieras irte, pero lo tuyo ya es pasarte maja. Me fui de allí porque Madrid me llama, me reclaman las clases, trabajos y futuros exámenes, me espera su gente y sus calles y aunque adore La Coruña sé que lo bueno en exceso deja de ser bueno. Por eso me fui, por eso tienes que irte y ya que estás... regalanos un par de grados.
(((maca)))
Querida lluvia, te hago saber que me hubiese gustado alargar mis días en La Coruña y que esta última vez al despedirme volví a llorar. Igual que no me gusta irme a mi entiendo que tu no quieras irte, pero lo tuyo ya es pasarte maja. Me fui de allí porque Madrid me llama, me reclaman las clases, trabajos y futuros exámenes, me espera su gente y sus calles y aunque adore La Coruña sé que lo bueno en exceso deja de ser bueno. Por eso me fui, por eso tienes que irte y ya que estás... regalanos un par de grados.
(((maca)))
martes, 2 de abril de 2013
Andar por encima del suelo
Con la barriga llena y el alma rebosando crucé el semáforo en rojo, advirtiendo el peligro corrí hasta la otra acera y me detuve jadeando ante el puente azul y blanco, como el corazón de mi hermano. Lo contemplé durante unos segundos que parecieron años y sin pensar en otra cosa me dispuse a cruzarlo; dos pasos, solo dos pasos di hacia adelante, y el triple de ellos hacia atrás. Tengo vértigo, y ese puente siempre se me ha presentado como un reto, aunque puedo alardear de haberlo cruzado ya un par de veces.
Llovía, aunque para un gallego eso solo es chispear, y entre eso y el viento que azuzaba en mi espalda para ayudar a superar mis miedos volví a poner un pie, el derecho, sobre la acera que abre camino al puente. Me paro, respiro, me mojo, me pongo la capucha y me rindo; no cruzo el puente así que lo paso por debajo, haciendo el camino más largo, el de los vagos.
Mientras camino y me mojo me quito el abrigo, mi cuerpo arde aunque digan que haga frío. Solo pienso, mientras mis ojos se cruzan con las vigas que mantienen esta obra de la ingeniería, que debería estar andando a un par de metros del suelo, y no aquí abajo, con el resto de mortales. Sé que hay otro puente a un par de minutos, no tengo que cruzarlo para llegar hasta donde quiero pero mi cabeza me dice "hazlo" y la adrenalina que se rebosa del pecho me dice "corre". Así que corro, hacia el otro puente, y lo cruzo sin dejar de correr y cuando llego abajo me siento capaz de cualquier cosa.
Continuo, caminando sin abrigo para notar bien la lluvia en la piel.
(((maca)))
Llovía, aunque para un gallego eso solo es chispear, y entre eso y el viento que azuzaba en mi espalda para ayudar a superar mis miedos volví a poner un pie, el derecho, sobre la acera que abre camino al puente. Me paro, respiro, me mojo, me pongo la capucha y me rindo; no cruzo el puente así que lo paso por debajo, haciendo el camino más largo, el de los vagos.
Mientras camino y me mojo me quito el abrigo, mi cuerpo arde aunque digan que haga frío. Solo pienso, mientras mis ojos se cruzan con las vigas que mantienen esta obra de la ingeniería, que debería estar andando a un par de metros del suelo, y no aquí abajo, con el resto de mortales. Sé que hay otro puente a un par de minutos, no tengo que cruzarlo para llegar hasta donde quiero pero mi cabeza me dice "hazlo" y la adrenalina que se rebosa del pecho me dice "corre". Así que corro, hacia el otro puente, y lo cruzo sin dejar de correr y cuando llego abajo me siento capaz de cualquier cosa.
Continuo, caminando sin abrigo para notar bien la lluvia en la piel.
(((maca)))
viernes, 22 de marzo de 2013
Básicos de primavera
No aparentes que eres y tienes tal cosa, no juzgues sin enfrentarte primero a tu espejo. Sea de dónde seas y cómo seas, ese eres tú, único; no pretendas ser como los demás porque recuerda siempre que las joyas más valiosas son las que hay en menor cantidad.
(((maca)))
viernes, 8 de marzo de 2013
ta ta tachán...
No sé por dónde empezar, son tantos y tantos recuerdos... Lloro como una idiota y me rio a la vez a carcajadas, estoy sola en el piso que me da cobijo estos últimos años y me he puesto a pensar y a pensar... y acabo de ser consciente de que Javi, mi hermano, se casa este sábado, pasadomañana. No lloro de pena, ni me rio porque me haga gracia, creo que es todo un cúmulo de nervios, incredulidad y alegría.
Él siempre ha dicho que se casaría joven, y que no sería de esos que se tira media vida ennoviado para casarse a saber cuando... Se casa joven, 27 añitos, y aunque está todo más que estudiado todavía me emociono solo de pensarlo.
Me río sola recordando mi primera noche de fiesta, fue con él en La Coruña, yo tenía quince años y me sentía una reina a su lado rodeada de sus amigos. De pequeña me enseñó lo bonito del flamenco, un poco de mecánica y tunning y que las buenas personas no solo son los de mejor aspecto o los que usan los perfumes más caros.
Qué más decir, que sobran las palabras.
Te deseo lo mejor, 100 años como mínimo de felicidad. Acuerdate, que los temporales siempre se pueden superar.
(((maca)))
Él siempre ha dicho que se casaría joven, y que no sería de esos que se tira media vida ennoviado para casarse a saber cuando... Se casa joven, 27 añitos, y aunque está todo más que estudiado todavía me emociono solo de pensarlo.
Me río sola recordando mi primera noche de fiesta, fue con él en La Coruña, yo tenía quince años y me sentía una reina a su lado rodeada de sus amigos. De pequeña me enseñó lo bonito del flamenco, un poco de mecánica y tunning y que las buenas personas no solo son los de mejor aspecto o los que usan los perfumes más caros.
Qué más decir, que sobran las palabras.
Te deseo lo mejor, 100 años como mínimo de felicidad. Acuerdate, que los temporales siempre se pueden superar.
(((maca)))
lunes, 18 de febrero de 2013
Presentación
Buenas tardes, me presento.
Mis padres decidieron llamarme Macarena por la Virgen, por eso de que mi madre es andaluza aunque por mi corra sangre gallega. Nací en La Coruña hace 21 años y pico, y siempre celebro el día de mi nacimiento con la gente que más me quiere y quiero en la playa de Gandía, Valencia.
Desde pequeñita no hay nada que me guste más que el sol, la playa y el mar; ya sea el de mi norte o el de levante, donde haya un rayo de sol ahí estoy yo dejando que me caliente. Si soy adicta a algo es al salitre y a las cosquillas en la espalda, no me gusta el tabaco y últimamente el alcohol me da asco, especialmente sus consecuencias. Mi droga favorita quizá sea la soledad, eso es lo que adoro y ha intentado matarme a veces, pero disfruto en compañía, con mi gente; esas personas que realmente se merecen mis sonrisas y abrazos.
Me gustaría saber pintar, de pequeña en vez de ir a clases de piano o ballet yo iba a clases de pintura y de fútbol. De verdad que lo intenté, pero nunca marqué un gol y aunque en la pared de nuestra casa se exhiba uno de mis cuadros,nunca me he sentido una verdadera artista.
De mi padre no he heredado la paciencia ni el arte, ni de mi madre la constancia ni su fe; pero guardo dentro de mi algo de ellos.
Soy de las que usa la cabeza para más cosas que para peinarse, intento encontrar la solución de este mundo y a veces eso me trae dolor de cabeza. Siempre doy oportunidades, es fácil que me hagan daño y algunas heridas no se me han cicatrizado. Sé querer, quizá no de la mejor manera, pero creo que todavía nadie me ha enseñado. Me paso el día abriendo ventanas, no soporto que se cargue el aire y no entiendo a quien inventó los radiadores; me asomo al balcón y siempre que puedo lo hago descalza, y cuando cierro los ojos me imagino en una playa aunque aquí nieve o el sol arda en el asfalto y la polución.
Soy transparente, quizá a veces demasiado, y no entiendo por qué a alguna gente le divierte hacer daño. Soy consciente de que el poder absorbe, y por ello me alejo de él, para mi el poder está en saber dominarme y saber estar donde me encuentre.
Sueño despierta y por las noches tengo pesadillas, he matado a tanta gente en sueños que lo único que puede alegrarme de eso es que se supone que les alarga la vida, o eso dicen.
Me refugio en la música, creo que canto bien y si no es así lo siento porque si no canto o no escribo no soy yo; así que siento por quienes tengan que oírme, por estar a mi lado.
Creo firmemente que la mejor manera de conocer a alguien es hablando, no escuchando a los demás que dicen de ella; viéndole actuar ahora y no viendo fotos del pasado.
No sé definirme, pero así soy.
(((maca)))
Mis padres decidieron llamarme Macarena por la Virgen, por eso de que mi madre es andaluza aunque por mi corra sangre gallega. Nací en La Coruña hace 21 años y pico, y siempre celebro el día de mi nacimiento con la gente que más me quiere y quiero en la playa de Gandía, Valencia.
Desde pequeñita no hay nada que me guste más que el sol, la playa y el mar; ya sea el de mi norte o el de levante, donde haya un rayo de sol ahí estoy yo dejando que me caliente. Si soy adicta a algo es al salitre y a las cosquillas en la espalda, no me gusta el tabaco y últimamente el alcohol me da asco, especialmente sus consecuencias. Mi droga favorita quizá sea la soledad, eso es lo que adoro y ha intentado matarme a veces, pero disfruto en compañía, con mi gente; esas personas que realmente se merecen mis sonrisas y abrazos.
Me gustaría saber pintar, de pequeña en vez de ir a clases de piano o ballet yo iba a clases de pintura y de fútbol. De verdad que lo intenté, pero nunca marqué un gol y aunque en la pared de nuestra casa se exhiba uno de mis cuadros,nunca me he sentido una verdadera artista.
De mi padre no he heredado la paciencia ni el arte, ni de mi madre la constancia ni su fe; pero guardo dentro de mi algo de ellos.
Soy de las que usa la cabeza para más cosas que para peinarse, intento encontrar la solución de este mundo y a veces eso me trae dolor de cabeza. Siempre doy oportunidades, es fácil que me hagan daño y algunas heridas no se me han cicatrizado. Sé querer, quizá no de la mejor manera, pero creo que todavía nadie me ha enseñado. Me paso el día abriendo ventanas, no soporto que se cargue el aire y no entiendo a quien inventó los radiadores; me asomo al balcón y siempre que puedo lo hago descalza, y cuando cierro los ojos me imagino en una playa aunque aquí nieve o el sol arda en el asfalto y la polución.
Soy transparente, quizá a veces demasiado, y no entiendo por qué a alguna gente le divierte hacer daño. Soy consciente de que el poder absorbe, y por ello me alejo de él, para mi el poder está en saber dominarme y saber estar donde me encuentre.
Sueño despierta y por las noches tengo pesadillas, he matado a tanta gente en sueños que lo único que puede alegrarme de eso es que se supone que les alarga la vida, o eso dicen.
Me refugio en la música, creo que canto bien y si no es así lo siento porque si no canto o no escribo no soy yo; así que siento por quienes tengan que oírme, por estar a mi lado.
Creo firmemente que la mejor manera de conocer a alguien es hablando, no escuchando a los demás que dicen de ella; viéndole actuar ahora y no viendo fotos del pasado.
No sé definirme, pero así soy.
(((maca)))
jueves, 7 de febrero de 2013
Qué pasó con ese humo
La ventana dice que se acerca la primavera, pero cuando abro el balcón y me expongo al sol noto el frío: las yemas de los dedos se enfrían, el pelo brilla y la cabeza arde. Enciendo el humo por ti, y por mi, no vamos a mentiros, pero te recuerdo en cada calada. No toso, porque he aprendido a respirar, y me siento absurda, como encarcelada en las barras de metal que impiden que toque el asfalto.
Inspiro, expiro, inspiro fuerte y expiro mezcla de dióxido y humo. Me sigo acordando de ti, pero a cada calada todo se desvanece, se vuelve más frágil y divertido, menos pesado. Empiezo a volar y me veo en no sé donde, contigo, soplándonos a la cara desde un octavo piso. Nos veo a los dos, bebiendo cafés hasta extasiarnos, mirando absortos las hojas que mueve el viento desde aquel balcón en el que vivías. Se nos duermen las piernas, nos reímos y empezamos a hacer sonidos que acaban en canciones. Sacamos fotos a cada segundo que luego hay que repetir, decimos con cigarros que fumar es salud de vida; solo tú y yo nos entendemos y eso es mágico.
Y te recuerdo a cada calada, y sabes que odio los cigarros. Me pregunto si me estoy perdiendo, si me refugio en echarte de menos como escusa válida para todo. Y ya no sé quienes son los culpables, ni las víctimas. Solo sé que tienes un sueño, que tiene que cumplirse, que tienes que viajar y hacerte un hombre. Que aprenderás idiomas y a sonreír de otra manera, que cantarás con otra gente y seguro que ellos sabrán encontrar el tono a cada melodía.
No te crezcas, que no hablo para eso, solo es que te echo de menos, desde Vallehermoso hasta Cuatro Caminos. Te echo de menos y a un café de madrugada, te echo de menos y a una terraza con lluvia, té y hielo. Te echo de menos, nos entendemos tan bien que podemos hasta creer que nos odiamos.
Pero, a pesar de todo, de dejar las cosas claras, te quiero. Te quiero tanto que duele.
(((maca)))
Inspiro, expiro, inspiro fuerte y expiro mezcla de dióxido y humo. Me sigo acordando de ti, pero a cada calada todo se desvanece, se vuelve más frágil y divertido, menos pesado. Empiezo a volar y me veo en no sé donde, contigo, soplándonos a la cara desde un octavo piso. Nos veo a los dos, bebiendo cafés hasta extasiarnos, mirando absortos las hojas que mueve el viento desde aquel balcón en el que vivías. Se nos duermen las piernas, nos reímos y empezamos a hacer sonidos que acaban en canciones. Sacamos fotos a cada segundo que luego hay que repetir, decimos con cigarros que fumar es salud de vida; solo tú y yo nos entendemos y eso es mágico.
Y te recuerdo a cada calada, y sabes que odio los cigarros. Me pregunto si me estoy perdiendo, si me refugio en echarte de menos como escusa válida para todo. Y ya no sé quienes son los culpables, ni las víctimas. Solo sé que tienes un sueño, que tiene que cumplirse, que tienes que viajar y hacerte un hombre. Que aprenderás idiomas y a sonreír de otra manera, que cantarás con otra gente y seguro que ellos sabrán encontrar el tono a cada melodía.
No te crezcas, que no hablo para eso, solo es que te echo de menos, desde Vallehermoso hasta Cuatro Caminos. Te echo de menos y a un café de madrugada, te echo de menos y a una terraza con lluvia, té y hielo. Te echo de menos, nos entendemos tan bien que podemos hasta creer que nos odiamos.
Pero, a pesar de todo, de dejar las cosas claras, te quiero. Te quiero tanto que duele.
(((maca)))
martes, 29 de enero de 2013
Dónde vas
Hoy no encuentro el motivo a cada día, supongo que es que estamos vivos, pero cuando te falta la persona que te hacia recordar que todo tenía sentido se vuelve todo gris y asqueroso. Puedo decir que ahora me importan un pito los exámenes, que haré todo lo posible por aprobarlos pero tengo el corazón tan encogido que no solo mi alma se humedece. Abro la persiana y entra la luz, parece que la primavera quiere adelantarse y yo lo tomo como una señal, un saludo desde arriba, un "venga tú puedes, siempre habrá océano".
Te busco en algun gesto, necesito saber que realmente no te has ido del todo. Sollozo y espero verte reflejado en algún cristal diciendo mi nombre, ssssssssshh, calma. Busco formas en las nubes, quizá algún corazón que quieras mostrarme o algun barco o una ola. Pero las nubes no me dicen nada y los cristales no reflejan más que el sol que quema mis ojos.
Por qué a veces no se detiene el mundo, por qué no entendemos la mitad de las cosas que pasan cada día y por qué cada día tiene que pasar sin que tu estes entre nosotros.
La muerte ha de existir porque existe la vida, todos sabemos el final de la historia pero siempre cuestan las despedidas. Todos hemos perdido a alguien, todos tenemos a alguien que ya no rie con nosotros, ni canta canciones ni nos receurda sus historias. Todos tenemos personas que se han marchado, porque así es la muerte y la vida, y a todos se nos encoge el corazón en ciertas fechas, ciertos días que a las nubes no se les da por recordarles, ni a los pájaros por volar en fila.
Lo siento, pero hay días que no soy capaz de asumirlo.
(((maca)))
Te busco en algun gesto, necesito saber que realmente no te has ido del todo. Sollozo y espero verte reflejado en algún cristal diciendo mi nombre, ssssssssshh, calma. Busco formas en las nubes, quizá algún corazón que quieras mostrarme o algun barco o una ola. Pero las nubes no me dicen nada y los cristales no reflejan más que el sol que quema mis ojos.
Por qué a veces no se detiene el mundo, por qué no entendemos la mitad de las cosas que pasan cada día y por qué cada día tiene que pasar sin que tu estes entre nosotros.
La muerte ha de existir porque existe la vida, todos sabemos el final de la historia pero siempre cuestan las despedidas. Todos hemos perdido a alguien, todos tenemos a alguien que ya no rie con nosotros, ni canta canciones ni nos receurda sus historias. Todos tenemos personas que se han marchado, porque así es la muerte y la vida, y a todos se nos encoge el corazón en ciertas fechas, ciertos días que a las nubes no se les da por recordarles, ni a los pájaros por volar en fila.
Lo siento, pero hay días que no soy capaz de asumirlo.
(((maca)))
viernes, 25 de enero de 2013
Relatividad
Por la prensa realista y positiva, por esos telediarios que nos sacan una sonrisa; aunque sean pocos, habelos hailos. Por los abuelos que dan lecciones de vida,porque también nacen niños todos los días. Por nuestras familias y amigos, por las cosas buenas y por ir superando nuestras tragedias. Por cada nuevo día, por la manta que nos abriga. Por tu voz y tu guitarra, por las lágrimas de alegría.
Brindemos ahora, porque hoy es siempre todavía; con vino, con agua, con un tequila. Brindemos, aunque sea a distancia, por que hoy es hoy y porque los problemas solo son problemas.
(((maca)))
Brindemos ahora, porque hoy es siempre todavía; con vino, con agua, con un tequila. Brindemos, aunque sea a distancia, por que hoy es hoy y porque los problemas solo son problemas.
(((maca)))
miércoles, 16 de enero de 2013
Hubo alguien
Te echo tanto de menos que me he vuelto loca, ya no juego a verte entre las calles ni pruebo a ver si por un milagro descuelgas el teléfono. Hubo días que pensé que volverías, que un día alguien me diría que todo fue un mal sueño y que me esperabas con ganas, en la misma esquina de siempre. Me abracé a cada recuerdo para sentirte más cerca, tu olor seguía siendo mi aroma y busqué tus ojos a ver si alguien los tenía. Me reí con otras bocas,bailé con cientos de pies descalzos y me dejé peinar por otros dedos. Pero tu olor se desvanecia y tú seguías sin aparecer; mis manos te echaban de menos y las calles que nos vieron querernos preguntan porque solo ven mi sombra, acompañada a veces por otras que no reconocen.
Te echo tanto de menos que ahora solo sé jugar a no ser yo, vivo otras historias probando a ver si me convencen; pero nunca siento lo que sentí contigo. No te odio, porque odiar es algo feo y contigo aprendí que las cosas feas es mejor teñirlas de colores o sino aparterse de ellas; así que yo me aparto del odio. No te quiero, ni te adoro, ni estoy obsesionada contigo aunque ahora pueda parecer que no dejo de soñarte; esto es solo una carta, un escrito, no sé bien con qué sentido ni remitente pero a veces, cuando paseo por la calle y alguien lleva tu colonia pero no se corresponde su mirada con tus ojos... pienso en ti, y en nosotros, en lo que fue y pudo haber sido, en lo que es y se ha quedado en el camino.
Te echo de menos en los momentos buenos, cuando juntos conseguiamos que todo lo de nuestro alrededor tuviese sentido, cuando nos reíamos de los problemas y afrontabamos cada día con esa energía que me transmitías. Echo de menos tu presencia, aunque en cabeza sigues apareciendo, y en mis sueños, como un faro que parpadea. Echo de menos poder tocarte más allá de en mis sueños, echo de menos el sabor de tu alegría, la fuerza con la que me sacabas de la cama y me exigías vivir el día con energía, que me recuerdes que cada día es único y que lo único que vale la pena es una sonrisa mía.
(((maca)))
Te echo tanto de menos que ahora solo sé jugar a no ser yo, vivo otras historias probando a ver si me convencen; pero nunca siento lo que sentí contigo. No te odio, porque odiar es algo feo y contigo aprendí que las cosas feas es mejor teñirlas de colores o sino aparterse de ellas; así que yo me aparto del odio. No te quiero, ni te adoro, ni estoy obsesionada contigo aunque ahora pueda parecer que no dejo de soñarte; esto es solo una carta, un escrito, no sé bien con qué sentido ni remitente pero a veces, cuando paseo por la calle y alguien lleva tu colonia pero no se corresponde su mirada con tus ojos... pienso en ti, y en nosotros, en lo que fue y pudo haber sido, en lo que es y se ha quedado en el camino.
Te echo de menos en los momentos buenos, cuando juntos conseguiamos que todo lo de nuestro alrededor tuviese sentido, cuando nos reíamos de los problemas y afrontabamos cada día con esa energía que me transmitías. Echo de menos tu presencia, aunque en cabeza sigues apareciendo, y en mis sueños, como un faro que parpadea. Echo de menos poder tocarte más allá de en mis sueños, echo de menos el sabor de tu alegría, la fuerza con la que me sacabas de la cama y me exigías vivir el día con energía, que me recuerdes que cada día es único y que lo único que vale la pena es una sonrisa mía.
(((maca)))
viernes, 11 de enero de 2013
Quejate
No creo que sea la única, quizá si. ¿No os ha pasado nunca que sentís que todo aquello que no funciona en vuestra vida tiene su inicio en vosotros? Me explico, que los problemas e inseguridades que tenéis los habéis creado vosotros mismos; yo lo pienso muchas veces. Me hace gracia cuando los padres se preocupan demasiado por su forma de actuar con sus hijos por si un día se equivocan y luego, supuestamente, sus hijos van a ir arrastrando con ese error de sus padres toda la vida. Me río cuando hablan de crisis, porque al menos en mi caso si hay crisis es mi culpa, no tengo que echarle nada en cara a nadie por no haber invertido bien mi tiempo y mis ideas.
Lo más fácil siempre es no hacer nada, quejarse porque está de oferta y a veces cuanto más te quejas te regalan un 10 por ciento de mal humor gratis, y da igual lo que regalen claro, lo importante es que no hay que pagar por ello, no hay que sudar por conseguirlo así que abrimos bien las manos y recibimos todo lo que quieran ofrecernos.
Ocurre que lo fácil es quejarnos, que la vida nos va mal, que es siempre culpa del otro, que si todo se hiciese como yo lo digo el mundo sería perfecto... o al menos mejor que ahora. No es así, ¿nunca habéis escuchado eso de "lo que uno quiere algo le cuesta"? Pues eso, que dejemos ya de echar la culpa a quien sabe quien, que nuestros problemas son nuestros, al menos la mayoría, y sino piensalo: la mayoría de lo que consideramos problemas no lo son, todo es relativo, y claro que existen los problemas pero ¿que tal si dejamos de quejarnos y ponemos algo de nuestra parte?
No pretendo dar lecciones de nada, que cada uno haga lo que quiera con su vida pero ya que tengo la necesidad de escribir y el placer de que algunos me lean... pues digo lo que pienso, que para eso vivimos en este siglo; para eso y para quejarnos claro, porque parece que ahora es lo único posible.
(((maca)))
Lo más fácil siempre es no hacer nada, quejarse porque está de oferta y a veces cuanto más te quejas te regalan un 10 por ciento de mal humor gratis, y da igual lo que regalen claro, lo importante es que no hay que pagar por ello, no hay que sudar por conseguirlo así que abrimos bien las manos y recibimos todo lo que quieran ofrecernos.
Ocurre que lo fácil es quejarnos, que la vida nos va mal, que es siempre culpa del otro, que si todo se hiciese como yo lo digo el mundo sería perfecto... o al menos mejor que ahora. No es así, ¿nunca habéis escuchado eso de "lo que uno quiere algo le cuesta"? Pues eso, que dejemos ya de echar la culpa a quien sabe quien, que nuestros problemas son nuestros, al menos la mayoría, y sino piensalo: la mayoría de lo que consideramos problemas no lo son, todo es relativo, y claro que existen los problemas pero ¿que tal si dejamos de quejarnos y ponemos algo de nuestra parte?
No pretendo dar lecciones de nada, que cada uno haga lo que quiera con su vida pero ya que tengo la necesidad de escribir y el placer de que algunos me lean... pues digo lo que pienso, que para eso vivimos en este siglo; para eso y para quejarnos claro, porque parece que ahora es lo único posible.
(((maca)))
miércoles, 9 de enero de 2013
Limpiar nuestras calles
Lo bueno de esta ciudad es que se empapa de recuerdos y aun así no duelen ni aunque se claven. Lo bueno de Madrid es que tiene tantas esquinas para llenarnos de besos que siempre habrá alguna nueva para comenzar nuevas historias, desde cero.
Hay calles que ni aunque se mueva el aire traen siempre un olor a viejo, unas son agradables y hasta se siente el calor del abrazo de un abuelo. Otras huelen a miel y risas, otras son frías y oscuras; en algunas solo llueve. Las hay limpias y sucias, indispensables en mi historia y otras secundarias que podrías borrar incluso sin quererlo.
Lo bueno de esta ciudad es que sus calles se reciclan: en una misma calle pude recibir un beso, sufrir una despedida, llorar a lágrima viva y dejarme llevar como el humo de un cigarro. Lo bueno de ello es que las calles admiten todo tipo de sueños, no tienen un papel donde firmar qué es lo que allí se ha vivido; sin más, cada uno recuerda lo que quiere y si hay cosas que prefieren olvidarse se olvidan y se limpian así las aceras, llenándolas de nuevas vivencias.
Estoy pasando la escoba, vaciando en un contenedor gigante los basureros de cada manzana que tenga recuerdos inútiles y feos y voy a hacer el mayor reciclaje de la historia. No podemos decir al cien por cien qué cosas nos afectan y qué cosas va a retener nuestro cerebro, pero si podemos decidir qué queremos, y con ello llegar hasta donde podemos; que es siempre más allá de donde nos lo hayamos planteado.
(((maca)))
Hay calles que ni aunque se mueva el aire traen siempre un olor a viejo, unas son agradables y hasta se siente el calor del abrazo de un abuelo. Otras huelen a miel y risas, otras son frías y oscuras; en algunas solo llueve. Las hay limpias y sucias, indispensables en mi historia y otras secundarias que podrías borrar incluso sin quererlo.
Lo bueno de esta ciudad es que sus calles se reciclan: en una misma calle pude recibir un beso, sufrir una despedida, llorar a lágrima viva y dejarme llevar como el humo de un cigarro. Lo bueno de ello es que las calles admiten todo tipo de sueños, no tienen un papel donde firmar qué es lo que allí se ha vivido; sin más, cada uno recuerda lo que quiere y si hay cosas que prefieren olvidarse se olvidan y se limpian así las aceras, llenándolas de nuevas vivencias.
Estoy pasando la escoba, vaciando en un contenedor gigante los basureros de cada manzana que tenga recuerdos inútiles y feos y voy a hacer el mayor reciclaje de la historia. No podemos decir al cien por cien qué cosas nos afectan y qué cosas va a retener nuestro cerebro, pero si podemos decidir qué queremos, y con ello llegar hasta donde podemos; que es siempre más allá de donde nos lo hayamos planteado.
(((maca)))
sábado, 5 de enero de 2013
Noche de Reyes
Noche de Reyes, antes toca ver la cabalgata con los sobrinos y el resto de miles de niños que esperan ilusionados a que Baltasar, mi rey, les salude y escuche lo que piden a gritos. "Quiero un perro, un schnauzer miniatura negro" - eso grité a Baltasar en la Plaza de María Pita hace ya... doce años. Era una rubita linda con 9 años que pedía insistentemente, año tras año, un perro, al igual que mis heramnos mayores lo hicieron anteriormente... pero Baltasar me hizo caso a mi, por ser la pequeña y por eso de que los peques somos los consentidos supongo. Ese año me regalaron un schnauzer miniatura, blanco y negro (mucho mejor que negro la verdad) tan pequeñito lindo... que lo llamé Tomás, no sé bien porqué, y ahora esta a mi lado mirando como si supiese que estoy escribiendo sobre él.
Hablaría de cualquier cosa con tal de no pensar que en 2 días vuelvo a Madrid... Adoro la ciudad pero irme de aquí creo que casi va a costarme tanto como cuando me iba allí a vivir el primer año. En fin, no me gustan las despedidas y hacerla ahora sería demasiado pronto, supongo que tengo que exprimir el tiempo. Estan siendop unos días increíbles, solo puedo dar las gracias .
Hoy susurraré a Baltasar, que gritarle ya me parece exagerado, que nos regalé un año tan bueno como el anterior, eso como mínimo.
(((maca)))
Hablaría de cualquier cosa con tal de no pensar que en 2 días vuelvo a Madrid... Adoro la ciudad pero irme de aquí creo que casi va a costarme tanto como cuando me iba allí a vivir el primer año. En fin, no me gustan las despedidas y hacerla ahora sería demasiado pronto, supongo que tengo que exprimir el tiempo. Estan siendop unos días increíbles, solo puedo dar las gracias .
Hoy susurraré a Baltasar, que gritarle ya me parece exagerado, que nos regalé un año tan bueno como el anterior, eso como mínimo.
(((maca)))
viernes, 28 de diciembre de 2012
2 años del abuelo
El 28 de diciembre hemos celebrado siempre el día de los santos inocentes, la Navidad la celebramos cada año en Madrid, en casa de los abuelos, así que ese día era continuo el olor a bomba fetida, los huevos que no se rompían, los platos que se rompían una y otra vez sin saber cómo porque luego la vajilla seguía intacta. Las pedorretas, las manchas falsas en la ropa y la caca de perro(de goma) enmedio del pasiilo eran un clásico.
Hace dos años que se acabaron esas cosas, o se suavizaron bastante al menos ya que hace 2 años, justo hoy, se murió el abuelo. El mejor del mundo, o de los que nos podría haber tocado sin duda.
Hay que ver que estamos todos juntos, todos los cientos de hijos, primos , tíos y nietos. Y ya está, al fin y al cabo es una fecha más. Porque todos nos acordamos de él 366 días al año, y los bisiestos más todavía. Yo voy a intentar sonreír para animar a los que lloren, y si lloro... pues lloro, no pasa nada, hay que expresar las emociones.
Alegría que seguro que él desde arriba nos mira sonriendo.
(((maca)))
Hace dos años que se acabaron esas cosas, o se suavizaron bastante al menos ya que hace 2 años, justo hoy, se murió el abuelo. El mejor del mundo, o de los que nos podría haber tocado sin duda.
Hay que ver que estamos todos juntos, todos los cientos de hijos, primos , tíos y nietos. Y ya está, al fin y al cabo es una fecha más. Porque todos nos acordamos de él 366 días al año, y los bisiestos más todavía. Yo voy a intentar sonreír para animar a los que lloren, y si lloro... pues lloro, no pasa nada, hay que expresar las emociones.
Alegría que seguro que él desde arriba nos mira sonriendo.
(((maca)))
miércoles, 19 de diciembre de 2012
Vive la Navidad
Que bonita está Madrid. Las luces de Navidad y la de mis ojos iluminan las calles y mi sonrisa y las de algunos otros hacen ver que la Navidad es una época feliz, felicidad nostálgica, pero increíble en la que se reune toda la familia.
Entiendo que en esto soy una afortunada, tengo una familia grande y siempre estamos dispuestos a recibir a más y más; comprendo que quien sea hijo único y solo tenga un tío soltero , quizá, no lo viva con tanta intensidad. Pero quiero explicar, hacer entender a aquellos que ven la Navidad como algo gris, triste y en manos de la mano consumista que mueve la economía, que la Navidad es mucho más que todo eso. La Navidad sirve también, como todo, para recordar que seguimos vivos, para nombrar a los que no siguen con nosotros y cantarles villancicos, para tocar la pandereta y las castañuelas, para adornar el árbol y dar un beso al niño que está en la cuna.
La Navidad tiene como motivo de su celebración el nacimiento, ¿acaso hay algo más bello y alegre que el nacimiento de un niño?
Dejemos a un lado las penurias, la crisis, los problemas... no hay que olvidar qué vivimos y dónde vivimos, ni en qué situación, pero si que hay que sonreír al invierno, encender una luz o una vela y dar la bienvenida a la Navidad. Abrir el corazón y dejar que esa nostálgica felicidad invada nuestro cuerpo, que el alma se empape en cada momento.
Cada año me gusta más la Navidad y eso que el 28 de diciembre del 2010 falleció mi abuelo, quizá por eso la Navidad tendría que parecerme algo triste, pero no es así: todo lo contrario. Recuerdo perfectamente aquellas Navidades, cuando el abuelo decidió, y consiguió, levantarse de la cama y apareció por sorpresa en el cuarto de estar en aquella silla de ruedas. Hicimos todos un corro, entre primos y tíos seríamos unos 35, y cantamos, le cantamos, dos villancicos. Nos cogíamos de la mano intentábamos aguantar las lágrimas que ya se iban de los ojos sin despedidas, y todos sentimos eso: lo que es la Navidad, que es al fin y al cabo lo que es la vida, el día a día.
Siempre hay cosas malas , los periódicos parecen fusiles de desesperación y las sonrisas parece que cuesta dinero sacarlas. Pero hay nacimientos cada día, y cada día mueren abuelos que han enseñado algo importante a sus hijos y nietos.
Siempre hay algo por lo que sonreír, todos los días hay un motivo para levantarse; quién no lo ve que se quite ya la venda, y quien lo vea... que brinde esta Navidad conmigo.
P.D. ¡Feliz Navidad!
(((maca)))
Entiendo que en esto soy una afortunada, tengo una familia grande y siempre estamos dispuestos a recibir a más y más; comprendo que quien sea hijo único y solo tenga un tío soltero , quizá, no lo viva con tanta intensidad. Pero quiero explicar, hacer entender a aquellos que ven la Navidad como algo gris, triste y en manos de la mano consumista que mueve la economía, que la Navidad es mucho más que todo eso. La Navidad sirve también, como todo, para recordar que seguimos vivos, para nombrar a los que no siguen con nosotros y cantarles villancicos, para tocar la pandereta y las castañuelas, para adornar el árbol y dar un beso al niño que está en la cuna.
La Navidad tiene como motivo de su celebración el nacimiento, ¿acaso hay algo más bello y alegre que el nacimiento de un niño?
Dejemos a un lado las penurias, la crisis, los problemas... no hay que olvidar qué vivimos y dónde vivimos, ni en qué situación, pero si que hay que sonreír al invierno, encender una luz o una vela y dar la bienvenida a la Navidad. Abrir el corazón y dejar que esa nostálgica felicidad invada nuestro cuerpo, que el alma se empape en cada momento.
Cada año me gusta más la Navidad y eso que el 28 de diciembre del 2010 falleció mi abuelo, quizá por eso la Navidad tendría que parecerme algo triste, pero no es así: todo lo contrario. Recuerdo perfectamente aquellas Navidades, cuando el abuelo decidió, y consiguió, levantarse de la cama y apareció por sorpresa en el cuarto de estar en aquella silla de ruedas. Hicimos todos un corro, entre primos y tíos seríamos unos 35, y cantamos, le cantamos, dos villancicos. Nos cogíamos de la mano intentábamos aguantar las lágrimas que ya se iban de los ojos sin despedidas, y todos sentimos eso: lo que es la Navidad, que es al fin y al cabo lo que es la vida, el día a día.
Siempre hay cosas malas , los periódicos parecen fusiles de desesperación y las sonrisas parece que cuesta dinero sacarlas. Pero hay nacimientos cada día, y cada día mueren abuelos que han enseñado algo importante a sus hijos y nietos.
Siempre hay algo por lo que sonreír, todos los días hay un motivo para levantarse; quién no lo ve que se quite ya la venda, y quien lo vea... que brinde esta Navidad conmigo.
P.D. ¡Feliz Navidad!
(((maca)))
martes, 11 de diciembre de 2012
Paracaídas
Llevo varios días queriendo escribir de ti, sobre ti, para ti. Nunca te valieron las cosas a medias, así que no podía escribirte cualquier cosa; tú eres el perfecto perfeccionista y creo que el momento es ahora. Es hoy, aquí y en este preciso momento porque así lo hemos querido, porque así se me ha dispuesto el tiempo y porque ayer tú, impaciente, soplabas mi cuello pidiendome un escrito nuevo.
Sí, lo sé, dicen que los fantasmas no existen, pero tú eres un ángel y sé que sigues aquí, de una u otra manera; de una forma distinta, que duele, que te extraña, pero todavía puedes soplarnos. Me soplas consejos sin que lo note a veces, que cruce o no la carretera, que vaya por este u otro camino, aunque a veces, quizá cuando más te necesito no estás, pero es lo que tiene ser un ángel: no soy la única que quiere tenerte a mi lado.
Te echo mucho de menos, muchísimo, pero la verdad es que casi ya no lloro, no es que me haya vuelto de piedra, es que no te gustaba verme llorar, y siempre que estaba contigo lo hacía, aunque fuese por la risa, siempre conseguías emocionarme. Te sigo queriendo, creo incluso que más que antes, me encantaría abrir un día la puerta de vuestra casa y verte sentado leyendo el periódico, criticando al mundo, sentado a la derecha del sofá granate. Me gustaría llegar y darte un beso en la frente, ver tu sonrisa y quitar la lupa y las gafas del sofá para poder sentarme a tu lado. Me gustaría escucharte reír a carcajadas mientras me cuentas cosas de tu vida, mientras te descubres ante mi como si fuese la primera vez que nos vemos.
Siempre te nombro, de charla con mis amigas, o con mamá, incluso te pongo de ejemplo en clase y hasta en un examen de teatro usé una de tus frases. Fuiste mi maestro abuelo, el mejor. No me cansaré de escuchar y decir tu nombre, de llevarte conmigo a todas partes para recordar todo lo que has sido y nos has enseñado; no quiero olvidar nunca nada, y a veces tengo miedo.
Ahora que ya estamos en Diciembre, el mes de la Navidad y el mismo en el que nos dejaste, hace más frío que nunca, y te recuerdo más si cabe. El frío me recuerda a ti, salir a la calle y tener esa sensación, cubrirme las manos con mis guantes y ponerme una bufanda, sentir helada la nariz. Cuando las calles se iluminan con las luces de Navidad y las farolas parecen que me saludan al verme pasar, cuando meto las manos en la chaqueta, cuando expiro y sale aire blanco y caliente, cuando oigo un villancico, cuando veo a un señor mayor, cuando paso por delante de una Iglesia o en un cruce el coche me deja pasar y doy las gracias me acuerdo de ti. Sonrío, siento un escalofrío, y un aire helado sopla en mi cuello, pienso que eres tú abuelo porque sino que alguien me explique de dónde sale un chorro de aire helado algunas noches en mi habitación, justo en dirección a mi cuello, justo a mi y de noche, justo en ese punto del cuarto.
Me encanta ponerme tu chaqueta, la llevo la mitad de los días de invierno, seguro, por decirte una cifra aproximada. Todavía huele un poco a ti y a tu armario, es increíble, me encanta. La verdad es que está algo vieja, a saber cuantos años tiene, sabes que no soy la persona más cuidadosa del mundo pero creeme si te digo que la usaré hasta mi muerte.
Todo lo demás ya te lo dije anoche, y lo que haya olvidado te lo contaré luego, mejor así, que quede entre abuelo y nieta.
(((maca)))
Sí, lo sé, dicen que los fantasmas no existen, pero tú eres un ángel y sé que sigues aquí, de una u otra manera; de una forma distinta, que duele, que te extraña, pero todavía puedes soplarnos. Me soplas consejos sin que lo note a veces, que cruce o no la carretera, que vaya por este u otro camino, aunque a veces, quizá cuando más te necesito no estás, pero es lo que tiene ser un ángel: no soy la única que quiere tenerte a mi lado.
Te echo mucho de menos, muchísimo, pero la verdad es que casi ya no lloro, no es que me haya vuelto de piedra, es que no te gustaba verme llorar, y siempre que estaba contigo lo hacía, aunque fuese por la risa, siempre conseguías emocionarme. Te sigo queriendo, creo incluso que más que antes, me encantaría abrir un día la puerta de vuestra casa y verte sentado leyendo el periódico, criticando al mundo, sentado a la derecha del sofá granate. Me gustaría llegar y darte un beso en la frente, ver tu sonrisa y quitar la lupa y las gafas del sofá para poder sentarme a tu lado. Me gustaría escucharte reír a carcajadas mientras me cuentas cosas de tu vida, mientras te descubres ante mi como si fuese la primera vez que nos vemos.
Siempre te nombro, de charla con mis amigas, o con mamá, incluso te pongo de ejemplo en clase y hasta en un examen de teatro usé una de tus frases. Fuiste mi maestro abuelo, el mejor. No me cansaré de escuchar y decir tu nombre, de llevarte conmigo a todas partes para recordar todo lo que has sido y nos has enseñado; no quiero olvidar nunca nada, y a veces tengo miedo.
Ahora que ya estamos en Diciembre, el mes de la Navidad y el mismo en el que nos dejaste, hace más frío que nunca, y te recuerdo más si cabe. El frío me recuerda a ti, salir a la calle y tener esa sensación, cubrirme las manos con mis guantes y ponerme una bufanda, sentir helada la nariz. Cuando las calles se iluminan con las luces de Navidad y las farolas parecen que me saludan al verme pasar, cuando meto las manos en la chaqueta, cuando expiro y sale aire blanco y caliente, cuando oigo un villancico, cuando veo a un señor mayor, cuando paso por delante de una Iglesia o en un cruce el coche me deja pasar y doy las gracias me acuerdo de ti. Sonrío, siento un escalofrío, y un aire helado sopla en mi cuello, pienso que eres tú abuelo porque sino que alguien me explique de dónde sale un chorro de aire helado algunas noches en mi habitación, justo en dirección a mi cuello, justo a mi y de noche, justo en ese punto del cuarto.
Me encanta ponerme tu chaqueta, la llevo la mitad de los días de invierno, seguro, por decirte una cifra aproximada. Todavía huele un poco a ti y a tu armario, es increíble, me encanta. La verdad es que está algo vieja, a saber cuantos años tiene, sabes que no soy la persona más cuidadosa del mundo pero creeme si te digo que la usaré hasta mi muerte.
Todo lo demás ya te lo dije anoche, y lo que haya olvidado te lo contaré luego, mejor así, que quede entre abuelo y nieta.
(((maca)))
jueves, 6 de diciembre de 2012
¿Olvidamos?
Quítame lo que quieras, llevatelo todo, ya da igual lo que hagamos o dejemos tieso en el tintero. Vete, pero si te vas no vuelvas, aunque cada noche me ahogue entre lágrimas y almohadas, aunque te plantees volver para saber qué pudo ser de nosotros, aunque la borrachera solo te haga recordar el camino a mi casa.
Vete, fuera; me ataría a ti sin dudarlo, no para ser la más loca de todos los cuerdos, sino porque a ver qué será de mi sin ti, sin echarte a ti las culpas de mis sonrisas y carcajadas. Vete, pero hazlo rápido; no dejes tiempo para reacciones ni abrazos, vete sin darme explicaciones. No me llames, no me quieras. Odiame, o mejor, olvídame; sí, hazlo.
Olvídame, pero sobretodo vete lejos, muy lejos, para ver si el resto de vida que Dios quiera regalarme yo puedo también olvidarte.
(((maca)))
Vete, fuera; me ataría a ti sin dudarlo, no para ser la más loca de todos los cuerdos, sino porque a ver qué será de mi sin ti, sin echarte a ti las culpas de mis sonrisas y carcajadas. Vete, pero hazlo rápido; no dejes tiempo para reacciones ni abrazos, vete sin darme explicaciones. No me llames, no me quieras. Odiame, o mejor, olvídame; sí, hazlo.
Olvídame, pero sobretodo vete lejos, muy lejos, para ver si el resto de vida que Dios quiera regalarme yo puedo también olvidarte.
(((maca)))
martes, 4 de diciembre de 2012
Cosas de hijos
No sé en qué momento tuvo lugar, cuándo inauguramos la manía nuestra de dejarnos mimar. Madre e hija siempre se quieren, y si la hija es la pequeña es costumbre que la mimen más de lo normal. No recuerdo cuando empezamos a hacer aquellas fiestas los viernes, en los que el chocolate, el cine, o cualquier estupidez nos servía para inventarnos una razón para reunirnos los nueve en el cuarto de estar. Esas fiestas nuestras me encantaban, porque aunque a mis hermanas mayores a veces les fastidiábamos sus planes, a mi me parecía genial poder cenar a la vez que el resto de los hermanos y luego poder ver todos lo mismo en la tele; además, esa noche podía dormir con cualquiera de los 8 de la casa que mis padres nunca me dirían que "las niñas mayores" deben dormir en su cama. Es curioso, pero creo que hasta los 14 años todavía me colaba a veces entre mis padres; solo a veces...
-"Mamá no me duermo" - susurraba en su oído mientras los ronquidos de mi padre y mi respiración entrecortada formaban la sinfonía de la noche - "mami, no consigo dormirme y lo he intentado". Para mi intentar dormir consistía en aguantar despierta hasta que todos se acostasen para escabullirme por el pasillo sola, en la oscuridad, guiándome por la experiencia de cada noche sin tropezarme ni una vez. Llegaba jadeando al cuarto de "papá y mamá" con la intención de meterme en su cama, con el pretexto de "no me duermo y lo he intentado de verdad".
Al final se despertaban los dos, yo me quedaba dormía abrazada a mi madre a la que le pedía que me contase algo para dormirme; casi nunca llegamos al final de esas historias. Otras veces no me dormía porque tenía miedo; "TENGO MIEDO" eso repetía una y otra vez en los oídos de mis padres hasta que uno de los dos se despertaba y casi inconscientemente me hacía un hueco entre las mantas; allí se dormía, se duerme, siempre mejor. No conozco ningún monstruo, ladrón o asesino que se haya atrevido a acercarse a su cama.
Muchas otras noches, esos días entre semana en los que no había ni fiesta del chocolate ni nada de nada, mi hermana Candela me leía cuentos y yo así me quedaba dormida. Otras noches se quedaba conmigo mi hermana María y me contaba cosas que yo le pedía -"cuéntame cosas de cuando era pequeña" - como si en esa época yo fuese mayor... ni si quiera creo que lo sea ahora. Ella siempre me contaba lo mismo, todas esas noches en las que cuando yo era un bebé mis hermanas me cogían de la cuna y me llevaban a su cuarto. Y mamá preguntaba - ¿dónde está el bebé?- y María me tapaba con las mantas para que no me viesen. Al final siempre me encontraban, rosa de asfixia y sudando. Pobre yo, siempre he sido deseada por tantos...
(((maca)))
-"Mamá no me duermo" - susurraba en su oído mientras los ronquidos de mi padre y mi respiración entrecortada formaban la sinfonía de la noche - "mami, no consigo dormirme y lo he intentado". Para mi intentar dormir consistía en aguantar despierta hasta que todos se acostasen para escabullirme por el pasillo sola, en la oscuridad, guiándome por la experiencia de cada noche sin tropezarme ni una vez. Llegaba jadeando al cuarto de "papá y mamá" con la intención de meterme en su cama, con el pretexto de "no me duermo y lo he intentado de verdad".
Al final se despertaban los dos, yo me quedaba dormía abrazada a mi madre a la que le pedía que me contase algo para dormirme; casi nunca llegamos al final de esas historias. Otras veces no me dormía porque tenía miedo; "TENGO MIEDO" eso repetía una y otra vez en los oídos de mis padres hasta que uno de los dos se despertaba y casi inconscientemente me hacía un hueco entre las mantas; allí se dormía, se duerme, siempre mejor. No conozco ningún monstruo, ladrón o asesino que se haya atrevido a acercarse a su cama.
Muchas otras noches, esos días entre semana en los que no había ni fiesta del chocolate ni nada de nada, mi hermana Candela me leía cuentos y yo así me quedaba dormida. Otras noches se quedaba conmigo mi hermana María y me contaba cosas que yo le pedía -"cuéntame cosas de cuando era pequeña" - como si en esa época yo fuese mayor... ni si quiera creo que lo sea ahora. Ella siempre me contaba lo mismo, todas esas noches en las que cuando yo era un bebé mis hermanas me cogían de la cuna y me llevaban a su cuarto. Y mamá preguntaba - ¿dónde está el bebé?- y María me tapaba con las mantas para que no me viesen. Al final siempre me encontraban, rosa de asfixia y sudando. Pobre yo, siempre he sido deseada por tantos...
(((maca)))
lunes, 26 de noviembre de 2012
Divagando
Lo mejor es no prometernos nada, así luego nadie nos dirá que hemos roto vasos y promesas, corazónes y esperanzas. Lo mejor será vivir como si la vida no fuese ni tan breve ni tan larga, vivir el día a día pero con visiones al mañana. Que no nos digamos qué queremos ni nos queramos, que avancemos y saltemos con zancos y a patadas, que vayamos cerrando los bares y los domingos sequemos la resaca en casa. Míralo así, suena fría una vida sin involucrarse en nada, pero a veces es mejor no dejarse mojar si la lluvia está infectada.
Cuando salga el sol, cuando abramos las ventanas, deja que inunde ese brillo tu cama, deja que el calor penetre en los espacios de tu alma. Luego bésame, dime que hay mañanas y mañanas.... y que juntos la vida se lleva mejor, que yo con tu sonrisa puedo convertir en eterna cada madrugada.
(((maca)))
Cuando salga el sol, cuando abramos las ventanas, deja que inunde ese brillo tu cama, deja que el calor penetre en los espacios de tu alma. Luego bésame, dime que hay mañanas y mañanas.... y que juntos la vida se lleva mejor, que yo con tu sonrisa puedo convertir en eterna cada madrugada.
(((maca)))
domingo, 18 de noviembre de 2012
Hay uniones que nunca, nunca se separan
Que apaguen las luces y empiece el concierto, que se nos hiele el cuerpo pero no sintamos frío, que los días se hagan eternos o no tan breve la vida. Estas sensaciones que no saben describirse ni ellas mismas, esta mezcla entre escalofrío de placer y pena; la fusión de la paz, la alegría y la duda.
Dejo que suene Xoel López y a cada canción que pasa más me enamoro del ritmo. Me enamoro de tantas cosas cada día que no sé si tendré que hacer mudanza un día de estos, y tirar, quizá, cosas que se han quedado inutilizadas.
Esta mañana volvieron a pasar los pájaros, la señal de que la gente se va pero sigue con nosotros en forma de vuelo, y lloramos por sentir aquello que no se describe pero se siente: eso que te hiela la piel pero deja permanecer caliente el corazón. De corazón a corazón- recordamos.
Sonreímos, noviembre está pasando y hay fechas que han de celebrarse siempre, porque no se trata de recordar lo que fuimos sino de saber que somos lo que somos gracias a lo que hemos vivido.
No llueve ni hace frío. Los pajaros alzaron el vuelo pero nos guiñan un ojo intermitente.
(((maca)))
Morir es aprender a esperar
y vivir, vivir es aprender a ver en la oscuridad.
(Xoel López)
Dejo que suene Xoel López y a cada canción que pasa más me enamoro del ritmo. Me enamoro de tantas cosas cada día que no sé si tendré que hacer mudanza un día de estos, y tirar, quizá, cosas que se han quedado inutilizadas.
Esta mañana volvieron a pasar los pájaros, la señal de que la gente se va pero sigue con nosotros en forma de vuelo, y lloramos por sentir aquello que no se describe pero se siente: eso que te hiela la piel pero deja permanecer caliente el corazón. De corazón a corazón- recordamos.
Sonreímos, noviembre está pasando y hay fechas que han de celebrarse siempre, porque no se trata de recordar lo que fuimos sino de saber que somos lo que somos gracias a lo que hemos vivido.
No llueve ni hace frío. Los pajaros alzaron el vuelo pero nos guiñan un ojo intermitente.
(((maca)))
Morir es aprender a esperar
y vivir, vivir es aprender a ver en la oscuridad.
(Xoel López)
domingo, 4 de noviembre de 2012
Aprendimos a volar
Se te habrán pegado las sabanas al cuerpo por haber dado ayer vueltas y vueltas tú solo sobre la cama. En vez de desayunar habrás comido algo, cualquier cosa de la despensa mientras ves las noticias del mediodía. Te habrás duchado escuhando los grandes éxitos de Bryan Adams y me habrás maldecido gritando "When you love someone".
Quizá no haya sido así, es probable que hayas madrugado y hayas decidido tomarte tu café solo con una pieza de bollería en la nueva cafetería del barrio. Habrás ojeado tu periódico deportivo favorito, ese que yo tanto odiaba, y habrás apurado las últimas gotas para irte corriendo al trabajo. En la puerta del estanco una chica se habrá tropezado contigo, el "perdón" de su boca te habrá traido a la mente mi voz, y entonces, me habrás recordado con dolor en tu cuerpo; esa clase dolor que resulta agradable a veces.
Sea como sea te imagino recordandome y mirando al cielo a ver si algún avión me trae de vuelta y salga de allí con lágrimas en los ojos; sea como sea necesito creer que te acuerdas de nosotros, que me odias pero por mi pondrías la mano, el cuerpo y hasta el alma en el fuego. Porque siempre desconfiaste de mi, pero ibas de mi mano descalzo y con los ojos cerrados. Porque yo te daba la energía que a mi me faltaba a veces, y porque tú me hacías volar como las águilas.
(((maca)))
Quizá no haya sido así, es probable que hayas madrugado y hayas decidido tomarte tu café solo con una pieza de bollería en la nueva cafetería del barrio. Habrás ojeado tu periódico deportivo favorito, ese que yo tanto odiaba, y habrás apurado las últimas gotas para irte corriendo al trabajo. En la puerta del estanco una chica se habrá tropezado contigo, el "perdón" de su boca te habrá traido a la mente mi voz, y entonces, me habrás recordado con dolor en tu cuerpo; esa clase dolor que resulta agradable a veces.
Sea como sea te imagino recordandome y mirando al cielo a ver si algún avión me trae de vuelta y salga de allí con lágrimas en los ojos; sea como sea necesito creer que te acuerdas de nosotros, que me odias pero por mi pondrías la mano, el cuerpo y hasta el alma en el fuego. Porque siempre desconfiaste de mi, pero ibas de mi mano descalzo y con los ojos cerrados. Porque yo te daba la energía que a mi me faltaba a veces, y porque tú me hacías volar como las águilas.
(((maca)))
miércoles, 17 de octubre de 2012
Tú
Tú, que gritabas cada día al viento las ganas que tenías de quitarle la falda al tiempo solo por el placer de verle desnudo y reirte de él como él lo hace de ti.
Tú, que amabas más las olas que las sirenas y la sal de los mares que dibujaba el azul de tu mirada.
Que reías y llorabas delante de mí, cuando la vida se te escapaba de las manos, cuando empezabas a sentir frío en tus extremidades y me mirabas con miedo de encontrarte de frente con el final.
Tú, a quien sus ideas conformaron su esencia, y a quien ví como crecía e iba encogiendose con el tiempo mientras su alma sanaba las viejas heridas que un día creo el orgullo.
El que enjuagó con lágrimas nuestros ojos por Navidad, el que nos paró el aliento por segundos, el que se quedó sin aliento antes de lo que había soñado, el que se fue pero nunca se irá.
(((maca)))
Tú, que amabas más las olas que las sirenas y la sal de los mares que dibujaba el azul de tu mirada.
Que reías y llorabas delante de mí, cuando la vida se te escapaba de las manos, cuando empezabas a sentir frío en tus extremidades y me mirabas con miedo de encontrarte de frente con el final.
Tú, a quien sus ideas conformaron su esencia, y a quien ví como crecía e iba encogiendose con el tiempo mientras su alma sanaba las viejas heridas que un día creo el orgullo.
El que enjuagó con lágrimas nuestros ojos por Navidad, el que nos paró el aliento por segundos, el que se quedó sin aliento antes de lo que había soñado, el que se fue pero nunca se irá.
(((maca)))
miércoles, 10 de octubre de 2012
Entre botas y sandalias
Octubre es en Madrid ese mes en el que todos hemos aterrizado ya, se nos acabó el verano y el moreno que hacía a la gente confundirnos con extranjeros se ha quedado en las fotos. Ahora no podemos quejarnos, somos hijos de padres morenos, cuyos padres eran de piel y y ojos claros y... nosotros somos el resultado.
Estamos en ese mes en el que unas chicas llevan botas y otras sandalias, yo soy de esas, de las que todavía sueña con ir descalza por la vida, porque soy del norte y supongo que esto para mi no es ni el comienzo del frío... al menos, eso es lo que siempre digo.
La universidad ha comenzado, los nuevos propósitos dejan su poso y ya han pasado más cosas de las que hubiesemos pensado cuando todavía disfrutabamos del verano. Octubre es maravilloso, es esa mezcla entre el placer que produce echar algo de menos y la adrenalina que da empezar cosas nuevas, quizá en la mayoría de los casos esto suceda a la gente en septiembre, pero es que yo he empezado la universidad el día uno de este mes, es lo que tiene que sea yo quien escribe.
El placer de evocar recuerdos, presencias que ya no están, es quizá mejor que un día de lluvia el cielo se calme justo cuando vas a salir de casa. Será por ser gallega que el tema de la muerte me da menos miedo que a otro peninsular, quizá porque desde pequeños hemos eschuchado historias de muertos y meigas que se nos volvían amables. Así que bueno, podría decirse que soy masoca, que me gusta a veces regocijarme en mi dolor, en lo mucho que echo de menos a ciertas personas o sensaciones que no volverán. Soy así, y al salir hoy de clase volví a sentirlo; esa sensación de desapego a todo lo que se vea afectado por la ley de la gravedad, esas ganas de solo querer estar contigo o en ese lugar exacto. Iba caminando hacia la parada del autobús y algo me decía que hoy te echaría especialmente de menos, que puedo seguir haciendote partícipe de mi felicidad, pero tambien creo que sin poder verte es difícil que tú puedas medir la amplitud de mi sonrisa. Echarte de menos no quita ser feliz, incluso pensando en ti muchas veces me sale una sonrisa idiota o incluso una lágrima de esas que dicen "de alegría".
Ha empezado octubre y entre sandalias y botas siento que sigues mis pasos.
(((maca)))
Estamos en ese mes en el que unas chicas llevan botas y otras sandalias, yo soy de esas, de las que todavía sueña con ir descalza por la vida, porque soy del norte y supongo que esto para mi no es ni el comienzo del frío... al menos, eso es lo que siempre digo.
La universidad ha comenzado, los nuevos propósitos dejan su poso y ya han pasado más cosas de las que hubiesemos pensado cuando todavía disfrutabamos del verano. Octubre es maravilloso, es esa mezcla entre el placer que produce echar algo de menos y la adrenalina que da empezar cosas nuevas, quizá en la mayoría de los casos esto suceda a la gente en septiembre, pero es que yo he empezado la universidad el día uno de este mes, es lo que tiene que sea yo quien escribe.
El placer de evocar recuerdos, presencias que ya no están, es quizá mejor que un día de lluvia el cielo se calme justo cuando vas a salir de casa. Será por ser gallega que el tema de la muerte me da menos miedo que a otro peninsular, quizá porque desde pequeños hemos eschuchado historias de muertos y meigas que se nos volvían amables. Así que bueno, podría decirse que soy masoca, que me gusta a veces regocijarme en mi dolor, en lo mucho que echo de menos a ciertas personas o sensaciones que no volverán. Soy así, y al salir hoy de clase volví a sentirlo; esa sensación de desapego a todo lo que se vea afectado por la ley de la gravedad, esas ganas de solo querer estar contigo o en ese lugar exacto. Iba caminando hacia la parada del autobús y algo me decía que hoy te echaría especialmente de menos, que puedo seguir haciendote partícipe de mi felicidad, pero tambien creo que sin poder verte es difícil que tú puedas medir la amplitud de mi sonrisa. Echarte de menos no quita ser feliz, incluso pensando en ti muchas veces me sale una sonrisa idiota o incluso una lágrima de esas que dicen "de alegría".
Ha empezado octubre y entre sandalias y botas siento que sigues mis pasos.
(((maca)))
miércoles, 3 de octubre de 2012
BSO de un comienzo
Mi amiga Lore acaba de enviarme una imagen que ha sacado por casualidad, una foto a un trozo de papel cuadrículado, recortado de forma semicircular con la mano, y que lleva escrito en tinta azul y con mi desastrosa letra de los quince años "la ciudad parece un mundo cuando se ama a un habitante." Que cursi suena - direis- sobretodo si lo escribí con quince años, ¿y se lo escribio a su amiga? - pensareis- pues si, pero esa frase no salio de mi boca, ni eran palabras mias, sino de Ismael Serrano.
Creo fue a los catorce o quince años cuando descubrí mi pasión por la música de cantautores, la verdad no sé qué escuchaba antes ni como podía vivir sin tener su música como banda sonora de mi vida, pero bueno, supongo que antes de todo esto las cosas también tenían sentido.
El caso es que hoy mi amiga me ha sorprendido mandandome esa imagen, de un trozo de papel viejo y arrugado, de esos que usaba como hoja en sucio en las clase de Matemáticas para escribirnos notitas mientrtas la profesora explicaba las matrices o qué se yo, un trozo de folio en los que pintaba margaritas cuando las clases de historia se pasaban de su hora y conseguían aburrirme.
Hay recuerdos que son mejor verlos como una película de cine antiguo, a oscuras, con ventanales en la mente y recordando solo lo que el cerebro nos deja ver, como si fuesemos niños escondidos detrás de la puerta entornada de una película para adultos.
Y sin más dilación escribo a continuación la letra de esa preciosa canción que hace, entre otras, de melodía de una parte de mi vida que pasó, que es pasado, pero depronto una situación me ha hecho recordar...
"La ciudad me mira con tus ojos,
las calles llenas de cansancio.
Esperando una nueva batalla,
todo sigue igual, como lo dejamos.
Un mar de otoño se muere en la acera,
la soledad me espera fuera.
Los parques abrigan oscuros
a niños sedientos de nostalgia.
Se mienten, se abrazan desnudos,
lloran y el sexo les abrasa.
Yo también dije esas mentiras.
Hoy no me pidas que las repita.
La ciudad parece un mundo cuando se ama a un habitante
y hoy la ciudad nos enseña que no soy ni seré tu mejor amante.
La ciudad parece un mundo cuando se ama a un habitante
y hoy la ciudad nos enseña que no somos ni seremos nunca los de antes.
De noche las camareras,
que ignoran mi existencia, a las que amo,
me sirven una cerveza y alardean
de los hombres que han devorado.
Malditas todas las mujeres
que me han herido, que me han negado.
Regreso a todos los lugares
en los que te amé loco y borracho,
el oscuro bar donde yo te convencí
de que mentir no era tan malo.
"No pienses en él esta noche
y dime que me amas, que él no te oye".
La ciudad parece un mundo cuando se ama a un habitante
y hoy la ciudad nos enseña que no soy ni seré tu mejor amante.
La ciudad parece un mundo cuando se ama a un habitante
y hoy la ciudad nos enseña que no somos ni seremos nunca los de antes."
(Ismael Serrano - La ciudad parece un mundo)
(((maca)))
Creo fue a los catorce o quince años cuando descubrí mi pasión por la música de cantautores, la verdad no sé qué escuchaba antes ni como podía vivir sin tener su música como banda sonora de mi vida, pero bueno, supongo que antes de todo esto las cosas también tenían sentido.
El caso es que hoy mi amiga me ha sorprendido mandandome esa imagen, de un trozo de papel viejo y arrugado, de esos que usaba como hoja en sucio en las clase de Matemáticas para escribirnos notitas mientrtas la profesora explicaba las matrices o qué se yo, un trozo de folio en los que pintaba margaritas cuando las clases de historia se pasaban de su hora y conseguían aburrirme.
Hay recuerdos que son mejor verlos como una película de cine antiguo, a oscuras, con ventanales en la mente y recordando solo lo que el cerebro nos deja ver, como si fuesemos niños escondidos detrás de la puerta entornada de una película para adultos.
Y sin más dilación escribo a continuación la letra de esa preciosa canción que hace, entre otras, de melodía de una parte de mi vida que pasó, que es pasado, pero depronto una situación me ha hecho recordar...
"La ciudad me mira con tus ojos,
las calles llenas de cansancio.
Esperando una nueva batalla,
todo sigue igual, como lo dejamos.
Un mar de otoño se muere en la acera,
la soledad me espera fuera.
Los parques abrigan oscuros
a niños sedientos de nostalgia.
Se mienten, se abrazan desnudos,
lloran y el sexo les abrasa.
Yo también dije esas mentiras.
Hoy no me pidas que las repita.
La ciudad parece un mundo cuando se ama a un habitante
y hoy la ciudad nos enseña que no soy ni seré tu mejor amante.
La ciudad parece un mundo cuando se ama a un habitante
y hoy la ciudad nos enseña que no somos ni seremos nunca los de antes.
De noche las camareras,
que ignoran mi existencia, a las que amo,
me sirven una cerveza y alardean
de los hombres que han devorado.
Malditas todas las mujeres
que me han herido, que me han negado.
Regreso a todos los lugares
en los que te amé loco y borracho,
el oscuro bar donde yo te convencí
de que mentir no era tan malo.
"No pienses en él esta noche
y dime que me amas, que él no te oye".
La ciudad parece un mundo cuando se ama a un habitante
y hoy la ciudad nos enseña que no soy ni seré tu mejor amante.
La ciudad parece un mundo cuando se ama a un habitante
y hoy la ciudad nos enseña que no somos ni seremos nunca los de antes."
(Ismael Serrano - La ciudad parece un mundo)
(((maca)))
miércoles, 26 de septiembre de 2012
Nos apresuramos vertiginosamente a lo desconocido
En noches como estas, en las que no soy capaz de dormirme y el reloj sin tic tac me avisa que pasa el tiempo, se cuela el vértigo por el leve espacio que dejan las contras de las ventanas. Se me entornan los ojos y la cabeza da vueltas sobre el mundo y la almohada.
En noches como estas, en las que me imagino en un futuro cercano sonriendo recordando este nuevo comienzo, que sé que lo que me depararán los días no llega a ser ni imaginable... siento que algo se queda pendiente, y que no serán suficientes las gracias que pueda llegar a dar a nadie.
Una nueva vida se engendra, los pequeños van aprendiendo a gatear, a decir sus primeras palabras... conseguirán andar y creerán sentirse libres. Mis hermanas que hace años jugaban con sus muñecas y hace menos pretendían darme lecciones de vida adolescentes se han convertido en madres, o en madre primeriza en unos meses. Y mis hermanos estudiantes ya trabajan o, por fin, dejaran de ser estudiantes en poco tiempo; si es que todo avanza.
Llueve fuera, suena suave la lluvia al caer del tejado liso, frío como la escarcha. Recuerdo la ciudad de la que vengo, a 600 km de donde me encuentro ahora y mi cuerpo deja al vértigo apoderarse de mi espalda. Que nadielo confunda con miedo, no es duda tampoco; se llama vértigo.
(((maca)))
En noches como estas, en las que me imagino en un futuro cercano sonriendo recordando este nuevo comienzo, que sé que lo que me depararán los días no llega a ser ni imaginable... siento que algo se queda pendiente, y que no serán suficientes las gracias que pueda llegar a dar a nadie.
Una nueva vida se engendra, los pequeños van aprendiendo a gatear, a decir sus primeras palabras... conseguirán andar y creerán sentirse libres. Mis hermanas que hace años jugaban con sus muñecas y hace menos pretendían darme lecciones de vida adolescentes se han convertido en madres, o en madre primeriza en unos meses. Y mis hermanos estudiantes ya trabajan o, por fin, dejaran de ser estudiantes en poco tiempo; si es que todo avanza.
Llueve fuera, suena suave la lluvia al caer del tejado liso, frío como la escarcha. Recuerdo la ciudad de la que vengo, a 600 km de donde me encuentro ahora y mi cuerpo deja al vértigo apoderarse de mi espalda. Que nadielo confunda con miedo, no es duda tampoco; se llama vértigo.
(((maca)))
sábado, 8 de septiembre de 2012
A mi madre
A mi madre cuando no le pido que calle y calla porque sabe que no quiero que pronuncie esas palabras. A mi madre cuando le da por abrazarme y no lo hace para no sentirme agobiada, y por las veces que me abraza como si quisiese protegerme de todos los males de la vida.
A mi madre cuando esta preocupada y ametrallea el aire con sus mil preguntas guardando las otras tres mil que le ahogan en su cabeza de plata, a mi madre que está cansada pero parece que nunca se cansa.
A ella, a la que me vió nacer por vez primera y me ayudó a hacerlo otras tantas veces, a ella que me acunó cuando lloraba, a ella; por cargarse a sus espaldas todos mis dolores y angustias y repartir entre todos sus alegrías y victorias.
A ella, por salada y dulce.
Por guapa.
Por echarme de menos, por quererme sin límites e inmiscurse en silencio y con tacto en cada cosa que gira.
Nai: nuestra y mia, porque tú no eres solo madre mia, pero yo solo soy tu hija. Solo tú eres mi madre, la mejor que podría haberme tocado en el sorteo de la vida.
(((maca)))
A mi madre cuando esta preocupada y ametrallea el aire con sus mil preguntas guardando las otras tres mil que le ahogan en su cabeza de plata, a mi madre que está cansada pero parece que nunca se cansa.
A ella, a la que me vió nacer por vez primera y me ayudó a hacerlo otras tantas veces, a ella que me acunó cuando lloraba, a ella; por cargarse a sus espaldas todos mis dolores y angustias y repartir entre todos sus alegrías y victorias.
A ella, por salada y dulce.
Por guapa.
Por echarme de menos, por quererme sin límites e inmiscurse en silencio y con tacto en cada cosa que gira.
Nai: nuestra y mia, porque tú no eres solo madre mia, pero yo solo soy tu hija. Solo tú eres mi madre, la mejor que podría haberme tocado en el sorteo de la vida.
(((maca)))
lunes, 27 de agosto de 2012
"Libro gratis de autoayuda" o "como dar sentido a cada día"
Para variar un poco estaba estudiando. Y me vino a la mente una idea, que no venía a cuento con lo que estaba leyendo en ese momento, así que escribí las palabras clave en un folio de esos que uno usa de borrador y seguí asimilando apuntes varios. La verdad es que llevo con la idea en la cabeza todo el día, no hacía falta haberla apuntado, lleva aquí dentro cogiendo forma varias semanas.
A ninguno nos gusta la rutina, creo, pero en cambio sabemos que la constancia es siempre positiva. No digo que "rutina" y "constancia" sea lo mismo pero son dos palabras que tienen mucho que ver.
Rutina es madrugar cada dia para ir al trabajo, vestir a los niños y llevarlos al colegio; trabajar, comer en el restaurante de la esquina, donde el menú esta a solo 8 euros, y volver a casa a la hora de la cena. Dormir, o no, y amanecer al día siguiente para hacer lo mismo.
Rutina es comer lentejas los domingos o ir a cenar los viernes con los amigos. Rutina es monotonía, hacer una y otra vez el mismo circulo sin plantearnos que podríamos salirnos de la cuadrícula. Intuyo que no soy la única a la que esta palabra le produce cierto desagrado, quizá ahora más de uno haya bostezado. Pero claro, existe también el otro concepto de la palabra: puede considerarse que ir en verano de vacaciones siempre al mismo sitio sea rutina, por ejemplo, pero hay cosas que si son buenas... ¿para qué cambiarlas?
La rutina parece gris pero hay que dejar que se nos muestre de todos los colores.
Constancia es una palabra más compleja, sabemos que si somos constantes en lo que queremos acabaremos obteniendo buenos resultados. Ser constante, es difícil, sobretodo porque siempre nos proponemos serlo en lo que más nos cuesta; al final dejamos la constancia a un lado y volvemos a nuestra rutina. Y quien es constante, ¿vive también una rutina?
Cuántas veces nos habrán dicho o habremos leído que cada día es único, que nada ni nadie puede asegurarnos que existirá "mañana"... ¿cuántas? Miles. Y seguro que la primera vez que lo escuchamos o lo leímos en algún libro de autoayuda nos sorprendimos de tanta certeza en una sola frase; ese mismo momento nos prometimos a nosotros mismo vivir nuestra vida, VIVIRLA con mayúsculas cada día. Decidimos romper con la rutina y planeamos un viaje a una tierra extraña, escribimos una carta de amor que al final nunca mandamos y llamamos a nuestro abuelo solo para saber qué tal estába.
Pero el día siguiente amanece de la misma forma: con tu odio eterno hacia el despertador que hace sonar esa canción que antes tanto te gustaba y ahora te irrita, con tu pereza para meterte en la ducha y el desayuno a toda prisa mientras bajas las escaleras apurando el ritmo para no llegar tarde a clase/trabajo.
Y así se nos olvida lo que leímos un día lo que un buen amigo nos quiso meter entre ceja y ceja, la idea esa que flota en cada mente pero que tan pocos viven "VIVE, con mayúsculas".
Haz que tu rutina no adquiera ese color pardo que tanto te recuerda a las tardes grises de invierno, cambia algo, aunque sea mínimo en tu día a día. Ventila la casa, deja que entre aire nuevo y respira en profundidad (aunque sea polución a mi siempre me recarga). Si estas estresado o agobiado por algo no te desfogues cargando toda tu tensión en la cabeza de un amigo: sal a andar, comete un helado, prepara algo especial de comida, ponte a saltar y gritar tu canción favorita encerrado en tu cuarto. Haz boxeo, yo que sé, lo que sea pero deja que ese mal rollo se vaya, porque has de tener clara una cosa: no vale saber que la vida es una y hay que VIVIRLA, hay que sentirlo también. Ya sabes "Vive como piensa o acabarás pensando como vives".
Evidentemente no puedo obligar a nadie a que piense como yo, y menos capaz soy todavía de haceros vivir lo que sería bueno que pensarais... pero entiendo que cada uno lleva su ritmo.
Esto no es más que otro consejo de lo mismo que nos dicen siempre, esto es un curso de autoayuda resumido y gratis, una sesión con un psicólogo desde casa y sin que nadie te haga pagar por decirte "y qué sientes al respecto?".
La clave es la siguiente: si quieres querer todo lo que te rodea empieza por quererte a ti mismo, si quieres conseguir algo hazte saber a ti y a tu reflejo en el espejo que eres capaz de hacerlo y de mantenerte en tu propuesta. Si quieres ser FELIZ con mayúsculas (lo que conlleva no fijarnos siempre y solo en lo material) abre tu mente y dejate empapar por todo lo que te rodea, haz lo que quieras, piensalo y al final haz lo que tú creas. Equivocate tú, porque así serás tú quien se levante de la caida y sienta la euforia de llegar a la cima. Sientete capaz. Quierete y quiere. Mira más allá de tu sombra. No te dejes llevar por el qué diran, conforma tu personalidad, sé tu mismo. Tú decides quién quieres ser y de que colores vas a pintar tu cuadro.
No digas "no" sin haberlo pensado, no regales un "si" si no van a valorar el precio de tu regalo. Busca la soledad y piensa, reflexiona, preguntate a ti mismo qué quieres hacer con tu vida y qué puedes conseguir de todo ello; responde "TODO".
(((maca)))
A ninguno nos gusta la rutina, creo, pero en cambio sabemos que la constancia es siempre positiva. No digo que "rutina" y "constancia" sea lo mismo pero son dos palabras que tienen mucho que ver.
Rutina es madrugar cada dia para ir al trabajo, vestir a los niños y llevarlos al colegio; trabajar, comer en el restaurante de la esquina, donde el menú esta a solo 8 euros, y volver a casa a la hora de la cena. Dormir, o no, y amanecer al día siguiente para hacer lo mismo.
Rutina es comer lentejas los domingos o ir a cenar los viernes con los amigos. Rutina es monotonía, hacer una y otra vez el mismo circulo sin plantearnos que podríamos salirnos de la cuadrícula. Intuyo que no soy la única a la que esta palabra le produce cierto desagrado, quizá ahora más de uno haya bostezado. Pero claro, existe también el otro concepto de la palabra: puede considerarse que ir en verano de vacaciones siempre al mismo sitio sea rutina, por ejemplo, pero hay cosas que si son buenas... ¿para qué cambiarlas?
La rutina parece gris pero hay que dejar que se nos muestre de todos los colores.
Constancia es una palabra más compleja, sabemos que si somos constantes en lo que queremos acabaremos obteniendo buenos resultados. Ser constante, es difícil, sobretodo porque siempre nos proponemos serlo en lo que más nos cuesta; al final dejamos la constancia a un lado y volvemos a nuestra rutina. Y quien es constante, ¿vive también una rutina?
Cuántas veces nos habrán dicho o habremos leído que cada día es único, que nada ni nadie puede asegurarnos que existirá "mañana"... ¿cuántas? Miles. Y seguro que la primera vez que lo escuchamos o lo leímos en algún libro de autoayuda nos sorprendimos de tanta certeza en una sola frase; ese mismo momento nos prometimos a nosotros mismo vivir nuestra vida, VIVIRLA con mayúsculas cada día. Decidimos romper con la rutina y planeamos un viaje a una tierra extraña, escribimos una carta de amor que al final nunca mandamos y llamamos a nuestro abuelo solo para saber qué tal estába.
Pero el día siguiente amanece de la misma forma: con tu odio eterno hacia el despertador que hace sonar esa canción que antes tanto te gustaba y ahora te irrita, con tu pereza para meterte en la ducha y el desayuno a toda prisa mientras bajas las escaleras apurando el ritmo para no llegar tarde a clase/trabajo.
Y así se nos olvida lo que leímos un día lo que un buen amigo nos quiso meter entre ceja y ceja, la idea esa que flota en cada mente pero que tan pocos viven "VIVE, con mayúsculas".
Haz que tu rutina no adquiera ese color pardo que tanto te recuerda a las tardes grises de invierno, cambia algo, aunque sea mínimo en tu día a día. Ventila la casa, deja que entre aire nuevo y respira en profundidad (aunque sea polución a mi siempre me recarga). Si estas estresado o agobiado por algo no te desfogues cargando toda tu tensión en la cabeza de un amigo: sal a andar, comete un helado, prepara algo especial de comida, ponte a saltar y gritar tu canción favorita encerrado en tu cuarto. Haz boxeo, yo que sé, lo que sea pero deja que ese mal rollo se vaya, porque has de tener clara una cosa: no vale saber que la vida es una y hay que VIVIRLA, hay que sentirlo también. Ya sabes "Vive como piensa o acabarás pensando como vives".
Evidentemente no puedo obligar a nadie a que piense como yo, y menos capaz soy todavía de haceros vivir lo que sería bueno que pensarais... pero entiendo que cada uno lleva su ritmo.
Esto no es más que otro consejo de lo mismo que nos dicen siempre, esto es un curso de autoayuda resumido y gratis, una sesión con un psicólogo desde casa y sin que nadie te haga pagar por decirte "y qué sientes al respecto?".
La clave es la siguiente: si quieres querer todo lo que te rodea empieza por quererte a ti mismo, si quieres conseguir algo hazte saber a ti y a tu reflejo en el espejo que eres capaz de hacerlo y de mantenerte en tu propuesta. Si quieres ser FELIZ con mayúsculas (lo que conlleva no fijarnos siempre y solo en lo material) abre tu mente y dejate empapar por todo lo que te rodea, haz lo que quieras, piensalo y al final haz lo que tú creas. Equivocate tú, porque así serás tú quien se levante de la caida y sienta la euforia de llegar a la cima. Sientete capaz. Quierete y quiere. Mira más allá de tu sombra. No te dejes llevar por el qué diran, conforma tu personalidad, sé tu mismo. Tú decides quién quieres ser y de que colores vas a pintar tu cuadro.
No digas "no" sin haberlo pensado, no regales un "si" si no van a valorar el precio de tu regalo. Busca la soledad y piensa, reflexiona, preguntate a ti mismo qué quieres hacer con tu vida y qué puedes conseguir de todo ello; responde "TODO".
(((maca)))
martes, 21 de agosto de 2012
Cada acto tiene su consecuencia y cada gota de sudor su premio
Últimamente mis noches se llenan de pesadillas, no sé porque pero parece que debo tener miedo de algo. Es curioso que mientras la noche se me tiñe negra los días se me llenen de sol; aquí en casa aunque llueva, este nublado o la niebla impida que veamos más allá de nuestras cabezas.
No hace falta que nos toque la lotería para tener motivos para sonreír, se supone que yo ahora debería de estar triste, malhumorada, por cargar en mis espaldas con más asignaturas para septiembre que las que cargan la mayoría de la gente con la que hablo pero, ¿y qué? Supongo que si apruebo mi alegría será más grande, ¿no? Esta mañana en el dentista, en el espacio de "Profesión" escribí "estudiante", eso soy, así que estudiar no creo que sea algo tan raro, tan horrible por mucho que estemos en agosto. Sería malo si estuviese encerrada en un castillo custodiado por un dragón gigante, si estuviese completamente sola, si nadie más que yo estuviese ahí para darme razones por las que sonreír y ver en el día a día la distinción entre la sonrisa de un lunes y la de un viernes.
Cada acto tiene su consecuencia y cada gota de sudor su premio.
Constancia.
Estoy bien. Esa es la mejor respuesta.
(((maca)))
No hace falta que nos toque la lotería para tener motivos para sonreír, se supone que yo ahora debería de estar triste, malhumorada, por cargar en mis espaldas con más asignaturas para septiembre que las que cargan la mayoría de la gente con la que hablo pero, ¿y qué? Supongo que si apruebo mi alegría será más grande, ¿no? Esta mañana en el dentista, en el espacio de "Profesión" escribí "estudiante", eso soy, así que estudiar no creo que sea algo tan raro, tan horrible por mucho que estemos en agosto. Sería malo si estuviese encerrada en un castillo custodiado por un dragón gigante, si estuviese completamente sola, si nadie más que yo estuviese ahí para darme razones por las que sonreír y ver en el día a día la distinción entre la sonrisa de un lunes y la de un viernes.
Cada acto tiene su consecuencia y cada gota de sudor su premio.
Constancia.
Estoy bien. Esa es la mejor respuesta.
(((maca)))
martes, 14 de agosto de 2012
Ya le vale a la Virgen de la cueva...
La Coruña esta mojada y hoy aquí no ha sudado nadie. Los barcos se han ido y solo quedan mis apuntes con arena de otra playa. Como siempre ha pasado lo que predije, lo que no imaginé que ocurriría ha ocurrido, y lo que dejé con un quizá en presente se ha quedado en la mente de algún niño.
Oscurece y solo esta ciudad se muestra ante mi como ella sabe, con su belleza infinita aunque haya pasado el día más gris del verano.
Pasan los días y aunque aparentemente no ocurra nada digno de escribirse en un best seller, podría adornar con flores y guirnaldas las mejores páginas de un diario. Las luces de las casas, farolas y stands publicitarios se reflejan en la enorme cristalera del edificio de oficinas que hay enfrente de mi casa; brillan las luces rojas de los frenos y las verdes de los semáforos que dejan paso a los sueños encedidos.
Huele a tierra mojada, pero no a tierra seca humedecida, sino a tierra húmeda empapada: encharcada por meigas que despiden las primeras semanas de un agosto un tanto extraño. No por ser extraño es malo, recuerdo que un chico al que le gusté en la adolescencia me definió como "rara", me marcó la palabra. Me lo tomé como un adjetivo positivo, aunque siempre es preferible decir "diferente" y el culmen sería que me hubiese tildado de "excepcional", porque eso es ser en una parte distinta, y a la vez aclares que ser rara en ese aspecto, es magnífico.
Bueno, de todos modos todos somos raros, excepcionalmente iguales.
(((maca)))
Oscurece y solo esta ciudad se muestra ante mi como ella sabe, con su belleza infinita aunque haya pasado el día más gris del verano.
Pasan los días y aunque aparentemente no ocurra nada digno de escribirse en un best seller, podría adornar con flores y guirnaldas las mejores páginas de un diario. Las luces de las casas, farolas y stands publicitarios se reflejan en la enorme cristalera del edificio de oficinas que hay enfrente de mi casa; brillan las luces rojas de los frenos y las verdes de los semáforos que dejan paso a los sueños encedidos.
Huele a tierra mojada, pero no a tierra seca humedecida, sino a tierra húmeda empapada: encharcada por meigas que despiden las primeras semanas de un agosto un tanto extraño. No por ser extraño es malo, recuerdo que un chico al que le gusté en la adolescencia me definió como "rara", me marcó la palabra. Me lo tomé como un adjetivo positivo, aunque siempre es preferible decir "diferente" y el culmen sería que me hubiese tildado de "excepcional", porque eso es ser en una parte distinta, y a la vez aclares que ser rara en ese aspecto, es magnífico.
Bueno, de todos modos todos somos raros, excepcionalmente iguales.
(((maca)))
sábado, 11 de agosto de 2012
En La Coruña sabemos lo que es el sol
Estaba yo en la playa con mi hermano, a esa hora en la que recomiendan irse a casa o cubrirse la piel bajo la sombra, y empecé a reírme sola. No hace falta explicar ciertas cosas, a veces uno es feliz sin razones aparentes, a veces uno se ríe orgulloso de lo que hace y de la suerte que tiene de abrir allí los ojos.
La Coruña estaba expléndida ayer al mediodía, daba todo de ella, como cuando tu madre vuelve a casa después de unos días fuera y justo unas horas antes te pones a limpiar como nunca en tu vida y la casa reluce de limpieza.
El cielo estaba del azul perfecto, con algunes nubes para aportar dulzura al momento.
Me reí y le dije a mi hermano que deberíamos grabar un vídeo del momento y decir algo así como...
-" Estamos en La Coruña, esa ciudad en la que se supone que siempre llueve (y enfocar hacia el sol), esa ciudad donde pocas veces se puede ir de tirantes y sandalias (enfocarnos en bañador), esa ciudad donde el agua del mar está tan fría que es horrible meterse (y enfocarnos a nosotros, en el agua, con esa sonrisa idiota que nos había dejado el día)."
Y justo, en ese momento, cuando dije la última frase empezó a oirse desde el otro lado de la playa el clásico -"Probando, probando. Si, si. Se me oye." Propio de las pruebas de sonido de un espectáculo. (En este caso las pruebas de sonido eran al otro lado de la playa de Riazor, donde por la noche actuaron varios artistas que me gustan: Leiva, Iván Ferreiro y Xoél López). Me sumergí, me solté el pelo, volví a meter la cabeza debajo del agua. La sonrisa no se me iba de la cara y tampoco la idea de lo genial que sería grabar lo bonita que se nos mostraba la ciudad a mi y a mi hermano. Y entonces empezó. -"Uuuuuh, Si, Si, Hola playa de Riazor ...". Miguel y yo nos miramos, sí, era Xoel el que estaba detrás del escenario y eramos nosotros quienes podíamos disfrutar de ese momento.
Ensayó un par de canciones mientras tomamos el sol, nos bañamos y la piel se nos ponía de gallina a pesar del buen tiempo.
Porque... sí señores, en La Coruña sabemos lo que es el sol.
(((maca)))
La Coruña estaba expléndida ayer al mediodía, daba todo de ella, como cuando tu madre vuelve a casa después de unos días fuera y justo unas horas antes te pones a limpiar como nunca en tu vida y la casa reluce de limpieza.
El cielo estaba del azul perfecto, con algunes nubes para aportar dulzura al momento.
Me reí y le dije a mi hermano que deberíamos grabar un vídeo del momento y decir algo así como...
-" Estamos en La Coruña, esa ciudad en la que se supone que siempre llueve (y enfocar hacia el sol), esa ciudad donde pocas veces se puede ir de tirantes y sandalias (enfocarnos en bañador), esa ciudad donde el agua del mar está tan fría que es horrible meterse (y enfocarnos a nosotros, en el agua, con esa sonrisa idiota que nos había dejado el día)."
Y justo, en ese momento, cuando dije la última frase empezó a oirse desde el otro lado de la playa el clásico -"Probando, probando. Si, si. Se me oye." Propio de las pruebas de sonido de un espectáculo. (En este caso las pruebas de sonido eran al otro lado de la playa de Riazor, donde por la noche actuaron varios artistas que me gustan: Leiva, Iván Ferreiro y Xoél López). Me sumergí, me solté el pelo, volví a meter la cabeza debajo del agua. La sonrisa no se me iba de la cara y tampoco la idea de lo genial que sería grabar lo bonita que se nos mostraba la ciudad a mi y a mi hermano. Y entonces empezó. -"Uuuuuh, Si, Si, Hola playa de Riazor ...". Miguel y yo nos miramos, sí, era Xoel el que estaba detrás del escenario y eramos nosotros quienes podíamos disfrutar de ese momento.
Ensayó un par de canciones mientras tomamos el sol, nos bañamos y la piel se nos ponía de gallina a pesar del buen tiempo.
Porque... sí señores, en La Coruña sabemos lo que es el sol.
(((maca)))
jueves, 9 de agosto de 2012
Pasados que pesan
Había perdido la llave. La cajita de sus sueños adolescentes no podía abrirse con un simple clip o una aguja, recuerda que al comprarla se aseguró de que ninguno de sus hermanos pudiese abrirla facilmente y descubrir así sus sueños y pesadillas. La caja de latón brillaba con más intensidad que la primera vez que la vió sobre la estanteria de aquel "Cadena Cien" que estaba al otro lado de la manzana; hace años claro, después cerró y pasó a ser una inmobiliaria sin éxito para acabar convirtiendose en el siempre exitoso "chino" que es ahora.
Y ahí estaba la caja, en un cajón del armario olvidada, negose a abrirse por haberla tirado al suelo y por haber sido golpeada con un martillo. Nada, parecía que las cartas que se escriben en la adolescencia a los amores imposibles y que van nadie sabe bien a dónde no iban a volver a leerse nunca mas; tenía claro que si no iba a ser él quien releyese sus propias palabras nadie lo haría.
Metió la caja en una bolsa y la tiró a la basura, el pasado es pasado. No se lo pensó dos veces, el pasado se queda en la memoria, no le hacía falta recordar las estúpidas cartas que se escribía a si mismo cuando tenía quince años.
Subió a casa, encendió la tele buscando compañía y miró el cuadro de fotos del que le parecía que aquellos ojos pixelados siempre le miraban. Sonrió al aire y se quedó dormido pesando que hay recuerdos que sí valen la pena: aquellos que te hacen sonreír y comprender que la vida tiene así más sentido.
(((maca)))
Y ahí estaba la caja, en un cajón del armario olvidada, negose a abrirse por haberla tirado al suelo y por haber sido golpeada con un martillo. Nada, parecía que las cartas que se escriben en la adolescencia a los amores imposibles y que van nadie sabe bien a dónde no iban a volver a leerse nunca mas; tenía claro que si no iba a ser él quien releyese sus propias palabras nadie lo haría.
Metió la caja en una bolsa y la tiró a la basura, el pasado es pasado. No se lo pensó dos veces, el pasado se queda en la memoria, no le hacía falta recordar las estúpidas cartas que se escribía a si mismo cuando tenía quince años.
Subió a casa, encendió la tele buscando compañía y miró el cuadro de fotos del que le parecía que aquellos ojos pixelados siempre le miraban. Sonrió al aire y se quedó dormido pesando que hay recuerdos que sí valen la pena: aquellos que te hacen sonreír y comprender que la vida tiene así más sentido.
(((maca)))
jueves, 2 de agosto de 2012
Cerrando Gandía
He escrito varias veces la misma palabra, esa que nuestros
padres nos repetían de pequeños que no estaba bien decirla; sí, esa que empieza
por “M” y a veces cambiamos por “miércoles” si hay algún niño delante. La
repetí una y otra vez, otra, otra y otra más. Cuando creí que ya me había
desahogado bastante comprobé que en realidad lo único que había conseguido era
escribir el párrafo más simple y feo que había hecho nunca; así que decidí
borrarlo.
Hace un par de horas entorné la maleta, imagino que ahora
entenderéis porque repetí tantas veces la palabra esa que empieza por “M”,
nunca me ha gustado hacer una maleta, y menos si es para irme de aquí. Digo que
la entorné porque no la cerré del todo, porque me conozco y conozco también a
mi madre, porque sé que seguro que algo se me ha olvidado y porque sé que mi
madre me dirá “Maca, ¿qué pensabas hacer sin esto?” – mientras me mete el
neceser o los apuntes de Constitucional en el bolsillo lateral. En fin, que no
voy a enrollarme más con esto. Hablaré de lo que quiero hablar que – me encanta
decir esto- para eso soy yo quien escribe.
Esta tarde se ha vuelto algo triste, no sé si una tarde
puede entristecerse o quizá he sido yo quien se ha puesto un poco ñoña; el caso
es que mañana me voy a Madrid, después de 35 días en Gandía y claro… la vuelta
no se hace fácil. Gracias a Dios que mis días en Madrid se reducirán a dos, por
cosillas que quiero hacer allí, y luego ya me voy agosto entero a La Coruña, de
dónde soy, y una de las mejores ciudades del mundo. Aunque haya dejado de mirar
hacia atrás cada día, hoy ha sido inevitable, y hasta fascinante, pensar que
era la última tarde de playa, la última puesta de sol aquí, al menos durante
este verano. Claro que en La Coruña tendré más días de playa, pero quien sepa
un poco de España sabe que el Noroeste y el Mediterráneo son bien diferentes.
En realidad disfruto también de estas cosas, de momentos así en los que ves que
lo bueno se acaba, será que como soy gallega tengo la palabra “morriña” tatuada
en las venas.
A veces no los soporto, en general y en particular, y muchas
veces les resulto insoportable, lo sé; ahora hablo de los hermanos, claro. Esas
personas maravillosas y diferentes que forman la mitad de los recuerdos de mi
vida. Pero, ¿para qué queremos recuerdos si la vida es más que eso? Pues para demostrarnos a nosotros mismos
cuantísimo valemos, por si algún día nos desanimamos tener algo en que pensar y
a quién llamar si tenemos, o no, un problema. Este mes de julio hemos
conseguido reunirnos los siete hermanos – lo sé, ¡que coraje mis padres que
tienen siete hijos!- y en una balanza esto ha sido francamente bueno. Yo no
buscaba unas vacaciones de fiesta, porque eso ya me ha sobrado durante todo el
curso, ni de amigos, porque los amigos que tengo ya tienen sus momentos conmigo
y a mi familia le debía muchas, muchísimas horas; y ellos a mi me debían
también algo de tiempo.
Vivir fuera de casa está fenomenal, a quien no lo haya hecho
le recomiendo que lo haga: descubrirás por ti mismo que el polvo se reproduce a
la velocidad del rayo y que nada se recoge solo. Aprenderás a madrugar cuando
hayas llegado tarde a clase una veintena de veces, a saber si 1euro el kilo de
patata es barato o caro, a moverte “solo” por la vida. Todo tienes sus pros y
sus contras, lo malo de vivir solo es que estás menos con tu familia, y más
todavía si eres el menor de los herman@s, y muchos de ellos ya han formado su
vida y viven en otra ciudad. El problema de ser “la niña de mamá” es que,
aunque sea su niña, como vivimos a 600km no siempre me puede mimar como
quisiera ni yo la tengo a mi lado siempre que la necesito. Pero eso también
resulta maravilloso. A lo que iba: los hermanos, la familia. Se acaban las
vacaciones en las que hemos conseguido reunirnos los siete hermanos, con
cuñados y sobrinos incluidos; la próxima vez que nos reunamos todos será… no
sé, espero que antes de Navidad.
Gracias a cada rayo de sol que se ha quedado en mi cuerpo, a
la salitre, a la arena. Gracias al calor húmedo, al olor de Valencia y a mi
familia, que aunque – con cariño – a veces no os entienda, sabéis que os
quiero.
miércoles, 1 de agosto de 2012
Vivir el presente
12 de junio del 2012
Quizá lo
inventen en un futuro, no estaría nada mal que creasen un aparato que indicase
el “momento clave”. Que qué es el “momento clave”, ahora lo explico.
Seguro que
te ha pasado, cuando algo bueno se acabó (las vacaciones por ejemplo) y una vez
que ha pasado piensas en ello y te dices a ti mismo “debería de haber
aprovechado más ese momento, ser consciente de qué eso que viví era auténtico,
magnífico”. A veces no le damos suficiente importancia a ciertas cosas que, una
vez pasadas, las vemos como valiosas. Imagínate un día de tus vacaciones de
verano, un momento en el que te hayas enfadado con alguien o hayas pensado que
cierto momento del día hubiese sido mejor borrarlo. ¿A que ahora te hubiese
gustado revivir incluso esos momentos? Claro, a mi también, no somos tontos.
Si nos
gustaría revivir hasta esos momentos “amargos”, imaginaros lo útil que podría
ser que en ese instante algo/alguien te alertase, te recordase de que ese
momento es único, que no volverá a repetirse y que eres tú quien vive el
momento real y por lo tanto eres tú quien decide si ese momento vale o no la
pena.
Pienso en
todo esto ahora, que estoy en la paz más absoluta, cuando todos se han ido a la
cama y yo escribo en mi ordenador, fuera de la casa, sin más ruido que el de
unos grillos a lo lejos. “Esto es vida” – pienso- “ahora no necesito que nadie
me diga que he de disfrutar este momento porque lo estoy viviendo con total
intensidad pero ojalá alguien me recordase esto cada día”.
Hace unas
semanas conocí a un chico, lo típico: de noche él te mira, tú le miras; te
acercas con la mejor de las excusas “soy relaciones públicas” y él no rehúye a
la oportunidad de pedirte el número de teléfono. Habláis un rato, sin
pretenderlo empezáis a conoceros y… ya sabéis la historia: varios días buenos.
Un día piensas en él y te das cuenta de que, no sabes cuándo, la cosa cambio, no sabes cuándo pero él o tú
ha dejado que el tiempo pase y os habéis ablandado. Y ahora es cuando mi
cabeza, que aunque no siempre parezca estar dando vueltas a algo la verdad es
que suele hacerlo, se pregunta por qué nadie, cuando nos estábamos conociendo y
todo era perfecto me dijo “Maca, aprovecha el día de hoy, que quizá mañana no
vuelvas a vivir esto”. No quiero personalizar, pero me valgo de ejemplos.
Esta noche
quiero reiterar lo que me he dicho a mi misma ya varias veces “disfruta cada
momento bueno, déjate empapar por los menos buenos y aprende, vive, y si algo
malo se pone de por medio… sal a correr, desfógate, escribe, pinta, baila,
salta… lo que sea, pero termina con una sonrisa y duerme”.
(((maca)))
Así empezó Gandía
27 de Junio del 2012
Me preguntan
por qué veraneo en Gandía, porqué me paso aquí, como mínimo, los 31 días que
tiene julio; supongo que es ya una tradición, las cosas buenas… ¿para qué
cambiarlas? Mi abuelo Gabriel nació en Valencia, quizá por eso hace años, años
y más años, decidieron invitar a cada uno de sus hijos y sus respectivas
familias a veranear en un pueblecito lleno de naranjos valencianos: Gandía.
Gandía hace más de veinte años era poco más que la playa que tiene ahora, la
tercera parte de apartamentos construidos y el triple de naranjos que hoy
quedan. A Gandía venían familias formadas por abuelos, hijos y nietos; y entre
ellos estaban mis abuelos, los Martorell Lacave, con todos los suyos. Yo
todavía no había nacido y ya era costumbre pasar aquí quince días de agosto, en
el apartamento “Terranova” que en ese momento era el último edificado, el que
separaba la zona construida de la cultivada. Pasaron muchos veranos así, y
cuando un abril murió la primogénita de los Martorell Lacave, Belu, se acabaron esa clase de vacaciones. Apenas
recuerdo a mi tía, yo tenía cuatro años cuando ella se fue pero la conozco por
sus canciones, sus fotos y por cada cosa que mi madre me ha ido contando de
ella. Me parece triste pensar que si se hubiese mantenido la forma de organizar
las vacaciones ahora no seríamos los únicos de la familia que estaríamos en
Gandía, bueno, en realidad ahora mismo estoy yo sola: acabo de darme un baño en
la piscina, he silenciado el móvil, he puesto los pies en alto y he comenzado a
escribir. Qué porqué estoy sola en Gandía es otro asunto, que tiene más razones
que porque soy la única hija que queda estudiante así que como las ganas de
estar aquí eran muchas y mis vacaciones largas… me he venido un día antes que
nadie.
Vuelvo a lo
de antes, al verano que dejamos de venir a Gandía. Tengo la inmensa suerte de
haber pasado unos veranos increíbles en mi infancia: mis otros abuelos, los
paternos, vivían en Ferrol y tenía una casita en La Graña. (No sé por qué digo
casita porque aquello era un palacio).
Quizá pasé allí los mejores veranos de mi vida, con todos mis hermanos y
todos los hijos de los primos de mi padre, que aunque son primos segundos yo
les consideraba mis auténticos primos. El jardín era enorme: la planta de abajo
estaba llena de camelias tras las que nos escondíamos jugando al escondite y de
una hierba muy verde y muy fina que replantábamos cada verano con mi padre.
Creo recordar también que había una mesa de piedra blanca, con sillas delicadas
a juego, como si de una estampa del té inglés de los años cuarenta se tratase.
La segunda planta tenía un naranjo, un limonero, una higuera, más camelias,
muchísimo bambú con el que creamos una fantástica cabaña y la pista donde
jugábamos, o los más pequeños lo intentábamos, al bádminton. La tercera planta
tenía el árbol más grande de toda la casa, era gigantesco, y en el mi padre
construyó un columpio en el que yo podía pasarme horas y horas. Mis hermanos y
primos, segundos, escalaban el árbol hasta bien arriba y, quizá sea que siendo
pequeña uno recuerda las cosas con enormidad pero aquel árbol podría medir perfectamente
lo mismo que un piso de dos o tres alturas. En esa planta había también una vid
de la que vi salir muy pocas uvas. En la planta siguiente era donde estaba la
piscina, y un poco más arriba una palmera gigante de la que yo sacaba sus
frutos y hacía un mejunje asqueroso, yo creía que delicioso, que hacía tomar a
todos y al final solo se lo tragaba y repetía mi madre. Allí estaba el manzano
más espectacular que he visto en mi vida: pequeño, de ramas finas que parecía que
se romperían en cualquier momento, pero que daba las manzanas más ácidas y
deliciosas que he probado en mi vida. Había también una mesa bruta, de madera
gruesa y piedra, en la que cogíamos las almendras que caían del árbol y con una
piedra del suelo golpeábamos la cáscara hasta poder comer el fruto. La casa
acababa un poco más arriba, dónde yo casi nunca iba por miedo a que apareciese
algún lobo o bicho; nunca apareció nada semejante, salvo un erizo, al que
llamamos “Inki” o “Pinki”, no lo recuerdo.
En uno de
los árboles de la parte más alta de la casa enganchaban mis hermanos y mi padre
una polea, que iba con una cuerda hasta la última de las plantas; imaginaros lo
bien que lo pasábamos lanzándonos desde tanta altura a tanta distancia.
(Reconozco que yo no tengo recuerdo de haberme tirado nunca por la polea,
aunque sí recuerdo como se estampó mi hermano Javier contra el árbol gigante
que ya mencioné antes que escalaban, un magnolio.)
Ahora que lo
pienso, hemos tenido suerte, aunque yo no haya pasado todos los veranos de mi
vida en Gandía he podido disfrutar de la maravillosa casa de La Graña. Por
absurdeces de herencias y otras cosas no tengo ningún trato con los hermanos de
mi padre, ni con sus hijos; y hace años que no sé nada de mis primos segundos a
los que consideraba mis primos.
Pero aquí
estoy, en el porche del chalet de Gandía, con los pies descalzos, observando
cómo oscurece poco a poco el día, recordando mis veranos desde que era pequeñita
en La Graña hasta el verano en el que un día se nos ocurrió volver aquí, a
Gandía, donde desde hace ya muchos años paso como mínimo todo el mes de julio
de cada año.
(((maca)))
martes, 19 de junio de 2012
Vivir es ir abriendo regalos y sorpresas: unas buenas y agradables, otras amargas; unas apestan, otras son dulces y las hay también que parecen algodón de azucar. Así, entre unas cosas y otras vamos creciendo unos, otros vamos madurando y hay quien consigue crecer y madurar al mismo tiempo. No sé qué será de mi mañana, solo sé que acabarán los exámenes y empezará la tranquilidad de haber terminado y los agobios por la mudanza y otras tantas cosas.
Sé que seré feliz, porque para serlo ante todo hay que proponerselo, pero no sé mucho más. No sé que será de mi estos días en Madrid, algo me dice que van a ser especiales. Luego vendrá Gandía, con su paz, su mar y mi familia y esas sorpresas que todavía no sé ni cual es su envoltorio. Y así llegará Agosto en La Coruña y mi reencuentro con Fer y Lore y mil historias de antes, que quizá alguna depsierte, quién sabe.
No sé que será de mi mañana, ni de tí, pero si tenemos suerte podemos abrir juntos algun regalo.
(((maca)))
lunes, 11 de junio de 2012
Qué tipos de personas hay
Somos seres sociales, pero cuanto nos cuesta a veces serlo: a mi por lo menos.
Creo que hay dos clases de personas: a las que les cuesta quedarse solas y a las que les cuesta estar con alguien. Evidentemente con lo primero no me refiero a estar solo en el metro camino del trabajo ni en el segundo caso a ir a tomar algo con los amigos, por ejemplo.
La primera clase de personas, que no es mejor por ser primera sino es que simplemente tenía que enumerarlas, necesitan la compañía para casi cada una de sus acciones o labores, incluso cotidianas. Por lo general no les gusta desayunar solas, si van a la universidad/trabajo y no encuentran allí buenos amigos pueden verlo o interpretarlo como un problema, si necesitan dar un paseo para desfogarse necesitan algo más que su sombra sus pies y su cabeza. Cuando van a hacer la compra prefieren ir acompañados, igual que cuando van a la playa, a correr, en bici o a pasear al perro.
La segunda clase de personas disfrutan de la soledad del desayuno: unos quizá porque todavía no están despiertos del todo y saben que con la soledad no van a gruñir; otros porque les gusta el silencio, simplemente. Imagino que hay más opciones pero no voy a dedicar mi vida a estudiarlas, así que si os parece hablo de lo que conozco y lo desconocido lo guardamos. Estas personas necesitan estar solos en el sofá y dar un paseo tan solo con su sombra.
Como casi siempre, hay de todo en cada sitio: los que necesitan compañía no han de estar rodeados de gente las 24 horas del día, en realidad, según la persona, la necesidad ronda entre 22 y 8 horas diarias. Hablo de necesidad, por eso mismo hay una distinción porque tanto los primeros pueden querer a veces estar solos o los segundos estar en compañía, por eso hablo de una necesidad primordial comparable casi a respirar. Las personas del primer tipo si pasan más de dos días solas probablemente tengan un momento bajo de autoestima, no se sientan queridas o se planteen alguna duda existencial; si nada de eso ocurre al menos verán fotos del pasado, escucharan música que les trae recuerdos complicados o mandan un mensaje a alguien al que prometieron no volver a escribir. Quizá por ello nunca quieren quedarse solos. Puede que esto se deba también a una falta de confianza en uno mismo, a no querer recapacitar, pensar un poco más allá de "qué me voy a poner hoy", "qué hacemos de comida" y "a qué hora ponemos el despertador". Puede ser también a que tengan tantas cosas que aportar a los demás que no quieran quedarselas solo para ellos.
Para las personas que necesitan momentos de soledad casi como el respirar el rango de horas es diferente: ronda entre la 1/2 hora y las 6 horas. Tanto en este caso como en el primero hay excepciones. La respuesta a porqué la necesidad de soledad suele ser más breve que la necesidad de compañía es bien simple: cuando uno esta solo es más fácil hablar con su interior, tarda menos que alguien que necesita reírse con su amigo, ir aq correr con su primo y salir de fiesta con los compañeros de trabajo, como necesidad. Si las personas del segundo tipo pasan por distintas y muchas posibles razones, más de 3 días sin un solo momento, más que los necesarios y humanos que compartimos todos, de soledad, pueden sufrir un grave trastorno en su manera de actuar: empeora su humor, pueden volverse irascibles, aumenta su sensibilidad y las ganas de volver a aquellos días o momentos en los que podían disfrutar de sus momentos de soledad.
Hay personas que son en un 80% del primer o segundo tipò, y en un 20% del otro; aquí se encuentra un buen número de gente, los que tienen un 60% - 40% o un 40% - 60% son la mayoría. La minoría son los que son en un 90 % de un tipo o de un 100% , esto es un problema puesto que los seres humanos sociales somos humanos, necesitamos relacionarnos y también necesitamos momentos de soledad para encontrarnos con nosotros mismos y con las ideas de los demás. Los extremos nunca son buenos.
Yo me considero del segundo tipo de personas, creo que en un 60% o 70%.
(((maca)))
Creo que hay dos clases de personas: a las que les cuesta quedarse solas y a las que les cuesta estar con alguien. Evidentemente con lo primero no me refiero a estar solo en el metro camino del trabajo ni en el segundo caso a ir a tomar algo con los amigos, por ejemplo.
La primera clase de personas, que no es mejor por ser primera sino es que simplemente tenía que enumerarlas, necesitan la compañía para casi cada una de sus acciones o labores, incluso cotidianas. Por lo general no les gusta desayunar solas, si van a la universidad/trabajo y no encuentran allí buenos amigos pueden verlo o interpretarlo como un problema, si necesitan dar un paseo para desfogarse necesitan algo más que su sombra sus pies y su cabeza. Cuando van a hacer la compra prefieren ir acompañados, igual que cuando van a la playa, a correr, en bici o a pasear al perro.
La segunda clase de personas disfrutan de la soledad del desayuno: unos quizá porque todavía no están despiertos del todo y saben que con la soledad no van a gruñir; otros porque les gusta el silencio, simplemente. Imagino que hay más opciones pero no voy a dedicar mi vida a estudiarlas, así que si os parece hablo de lo que conozco y lo desconocido lo guardamos. Estas personas necesitan estar solos en el sofá y dar un paseo tan solo con su sombra.
Como casi siempre, hay de todo en cada sitio: los que necesitan compañía no han de estar rodeados de gente las 24 horas del día, en realidad, según la persona, la necesidad ronda entre 22 y 8 horas diarias. Hablo de necesidad, por eso mismo hay una distinción porque tanto los primeros pueden querer a veces estar solos o los segundos estar en compañía, por eso hablo de una necesidad primordial comparable casi a respirar. Las personas del primer tipo si pasan más de dos días solas probablemente tengan un momento bajo de autoestima, no se sientan queridas o se planteen alguna duda existencial; si nada de eso ocurre al menos verán fotos del pasado, escucharan música que les trae recuerdos complicados o mandan un mensaje a alguien al que prometieron no volver a escribir. Quizá por ello nunca quieren quedarse solos. Puede que esto se deba también a una falta de confianza en uno mismo, a no querer recapacitar, pensar un poco más allá de "qué me voy a poner hoy", "qué hacemos de comida" y "a qué hora ponemos el despertador". Puede ser también a que tengan tantas cosas que aportar a los demás que no quieran quedarselas solo para ellos.
Para las personas que necesitan momentos de soledad casi como el respirar el rango de horas es diferente: ronda entre la 1/2 hora y las 6 horas. Tanto en este caso como en el primero hay excepciones. La respuesta a porqué la necesidad de soledad suele ser más breve que la necesidad de compañía es bien simple: cuando uno esta solo es más fácil hablar con su interior, tarda menos que alguien que necesita reírse con su amigo, ir aq correr con su primo y salir de fiesta con los compañeros de trabajo, como necesidad. Si las personas del segundo tipo pasan por distintas y muchas posibles razones, más de 3 días sin un solo momento, más que los necesarios y humanos que compartimos todos, de soledad, pueden sufrir un grave trastorno en su manera de actuar: empeora su humor, pueden volverse irascibles, aumenta su sensibilidad y las ganas de volver a aquellos días o momentos en los que podían disfrutar de sus momentos de soledad.
Hay personas que son en un 80% del primer o segundo tipò, y en un 20% del otro; aquí se encuentra un buen número de gente, los que tienen un 60% - 40% o un 40% - 60% son la mayoría. La minoría son los que son en un 90 % de un tipo o de un 100% , esto es un problema puesto que los seres humanos sociales somos humanos, necesitamos relacionarnos y también necesitamos momentos de soledad para encontrarnos con nosotros mismos y con las ideas de los demás. Los extremos nunca son buenos.
Yo me considero del segundo tipo de personas, creo que en un 60% o 70%.
(((maca)))
sábado, 9 de junio de 2012
Te podría decir...
Tengo una amiga que acaba de decirme que pensando en todo un poco se ha acordado de hoy, hace un año: cuando se moría de ganas por irse de casa de sus padres, cuando decía que no les echaría de menos. Ahora que está acabando el curso me dice lo idiota que era, que claro que los necesita y que le encantaría estar allí, en su ciudad. Estas cosas pasan, tampoco podemos sentirnos mal por haber sido adolescentes.
Cuando acabé el colegio tenía ganas de empezar la universidad, la carrera que quería hacer y escribir un libro. Yo no era de esas personas a las que les daba igual que hacer, que solo querían irse de casa de sus padres. Quería estudiar periodismo y en Galicia solo se puede en Santiago de Compostela y la nota rondaba el ocho con algo (en la antigua selectividad en la que la nota máxima era un 10 y no un 14 como creo que es ahora), así que con mi 7,3 poco podía hacer en Galicia... Me vine a Madrid, con ganas, pero aún sabiendo que lo mío era el periodismo no podía estar más de tres noches sin llorar echando de menos todo lo que había sido hasta ese momento mi vida. Puede parecer estúpido pasarse los tres primeros meses de carrera, los tres primeros meses fuera de tu ciudad, disfrutando pero con barreras. Mis barreras era no tener a mi madre conmigo, a la mayoría de mis hermanos, no dormir ni en mi cama ni en la de mis padres, no tener a mi perro ni poder ir a ver el mar en invierno. Mis límites estaban en que Fer y Lore , mis mejores amigas, vivían en La Coruña y Lugo respectivamente. Mi herida fue el fin de muchas amistades de toda la vida, el engañarme a mi misma diciendome que aquí nunca sería completamente feliz. Creía que en La Coruña lo tenía todo, excepto la carrera: mi familia, el mar, mis amigos y el chico que me gustaba en aquella época. En fin, Pedro y María se empeñaron en hacer de mi vida algo maravilloso en Madrid y aunque me costo mucho, muchísimo, entender que adoro tanto esta ciudad como la odio, al final uno aprende, maduro un poco, y acaba dando la importacia exacta que tiene cada cosa y cada momento.
Si ahora que la carrera que estudio me ha desenamorado, si cada vez que me pienso en una redacción o un programa de radio me mareo y aún así soy feliz en Madrid, supongo que he sabido crecer con los años y las lágrimas que ahora me parecen absurdas y hasta vergonzosas han servido para algo.
Hay que aprender a vivir con la vida de la mano, con el presente en el día a día, sabiendo que el pasado es pasado, pero que no se olvida, y como Marwan dice "el pasado es una chica a la que no hay que desvestir". Estoy segura que después de leer esta frase mi madre pensará "Wuaaaaauuu" ¿me equivoco madre?
(((maca)))
Cuando acabé el colegio tenía ganas de empezar la universidad, la carrera que quería hacer y escribir un libro. Yo no era de esas personas a las que les daba igual que hacer, que solo querían irse de casa de sus padres. Quería estudiar periodismo y en Galicia solo se puede en Santiago de Compostela y la nota rondaba el ocho con algo (en la antigua selectividad en la que la nota máxima era un 10 y no un 14 como creo que es ahora), así que con mi 7,3 poco podía hacer en Galicia... Me vine a Madrid, con ganas, pero aún sabiendo que lo mío era el periodismo no podía estar más de tres noches sin llorar echando de menos todo lo que había sido hasta ese momento mi vida. Puede parecer estúpido pasarse los tres primeros meses de carrera, los tres primeros meses fuera de tu ciudad, disfrutando pero con barreras. Mis barreras era no tener a mi madre conmigo, a la mayoría de mis hermanos, no dormir ni en mi cama ni en la de mis padres, no tener a mi perro ni poder ir a ver el mar en invierno. Mis límites estaban en que Fer y Lore , mis mejores amigas, vivían en La Coruña y Lugo respectivamente. Mi herida fue el fin de muchas amistades de toda la vida, el engañarme a mi misma diciendome que aquí nunca sería completamente feliz. Creía que en La Coruña lo tenía todo, excepto la carrera: mi familia, el mar, mis amigos y el chico que me gustaba en aquella época. En fin, Pedro y María se empeñaron en hacer de mi vida algo maravilloso en Madrid y aunque me costo mucho, muchísimo, entender que adoro tanto esta ciudad como la odio, al final uno aprende, maduro un poco, y acaba dando la importacia exacta que tiene cada cosa y cada momento.
Si ahora que la carrera que estudio me ha desenamorado, si cada vez que me pienso en una redacción o un programa de radio me mareo y aún así soy feliz en Madrid, supongo que he sabido crecer con los años y las lágrimas que ahora me parecen absurdas y hasta vergonzosas han servido para algo.
Hay que aprender a vivir con la vida de la mano, con el presente en el día a día, sabiendo que el pasado es pasado, pero que no se olvida, y como Marwan dice "el pasado es una chica a la que no hay que desvestir". Estoy segura que después de leer esta frase mi madre pensará "Wuaaaaauuu" ¿me equivoco madre?
(((maca)))
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