La vida es un continuo trabajo: te despiertas y cada nuevo día te trae lo mismo de siempre, igual pero distinto... esa diferencia que te aporta es lo que hace que tu vida sea maravillosamente diferente.

lunes, 27 de agosto de 2012

"Libro gratis de autoayuda" o "como dar sentido a cada día"

Para variar un poco estaba estudiando. Y me vino a la mente una idea, que no venía a cuento con lo que estaba leyendo en ese momento, así que escribí las palabras clave en un folio de esos que uno usa de borrador y seguí asimilando apuntes varios. La verdad es que llevo con la idea en la cabeza todo el día, no hacía falta haberla apuntado, lleva aquí dentro cogiendo forma varias semanas.
A ninguno nos gusta la rutina, creo, pero en cambio sabemos que la constancia es siempre positiva. No digo que "rutina" y "constancia" sea lo mismo pero son dos palabras que tienen mucho que ver.
Rutina es madrugar cada dia para ir al trabajo, vestir a los niños y llevarlos al colegio; trabajar, comer en el restaurante de la esquina, donde el menú esta a solo 8 euros, y volver a casa a la hora de la cena. Dormir, o no, y amanecer al día siguiente para hacer lo mismo.
Rutina es comer lentejas los domingos o ir a cenar los viernes con los amigos. Rutina es monotonía, hacer una y otra vez el mismo circulo sin plantearnos que podríamos salirnos de la cuadrícula. Intuyo que no soy la única a la que esta palabra le produce cierto desagrado, quizá ahora más de uno haya bostezado. Pero claro, existe también el otro concepto de la palabra: puede considerarse que ir en verano de vacaciones siempre al mismo sitio sea rutina, por ejemplo, pero hay cosas que si son buenas... ¿para qué cambiarlas?
La rutina parece gris pero hay que dejar que se nos muestre de todos los colores.
Constancia es una palabra más compleja, sabemos que si somos constantes en lo que queremos acabaremos obteniendo buenos resultados. Ser constante, es difícil, sobretodo porque siempre nos proponemos serlo en lo que más nos cuesta; al final dejamos la constancia a un lado y volvemos a nuestra rutina. Y quien es constante, ¿vive también una rutina?
Cuántas veces nos habrán dicho o habremos leído que cada día es único, que nada ni nadie puede asegurarnos que existirá "mañana"... ¿cuántas? Miles. Y seguro que la primera vez que lo escuchamos o lo leímos en algún libro de autoayuda nos sorprendimos de tanta certeza en una sola frase; ese mismo momento nos prometimos a nosotros mismo vivir nuestra vida, VIVIRLA con mayúsculas cada día. Decidimos romper con la rutina y planeamos un viaje a una tierra extraña, escribimos una carta de amor que al final nunca mandamos y  llamamos a nuestro abuelo solo para saber qué tal estába.
Pero el día siguiente amanece de la misma forma: con tu odio eterno hacia el despertador que hace sonar esa canción que antes tanto te gustaba y ahora te irrita, con tu pereza para meterte en la ducha y el desayuno a toda prisa mientras bajas las escaleras apurando el ritmo para no llegar tarde a clase/trabajo.
Y así se nos olvida lo que leímos un día lo que un buen amigo nos quiso meter entre ceja y ceja, la idea esa que flota en cada mente pero que tan pocos viven "VIVE, con mayúsculas".
Haz que tu rutina no adquiera ese color pardo que tanto te recuerda a las tardes grises de invierno, cambia algo, aunque sea mínimo en tu día a día. Ventila la casa, deja que entre aire nuevo y respira en profundidad (aunque sea polución a mi siempre me recarga). Si estas estresado o agobiado por algo no te desfogues cargando toda tu tensión en la cabeza de un amigo: sal a andar, comete un helado, prepara algo especial de comida, ponte a saltar y gritar tu canción favorita encerrado en tu cuarto. Haz boxeo, yo que sé, lo que sea pero deja que ese mal rollo se vaya, porque has de tener clara una cosa: no vale saber que la vida es una y hay que VIVIRLA, hay que sentirlo también. Ya sabes "Vive como piensa o acabarás pensando como vives".
Evidentemente no puedo obligar a nadie a que piense como yo, y menos capaz soy todavía de haceros vivir lo que sería bueno que pensarais... pero entiendo que cada uno lleva su ritmo.
Esto no es más que otro consejo de lo mismo que nos dicen siempre, esto es un curso de autoayuda resumido y gratis, una sesión con un psicólogo desde casa y sin que nadie te haga pagar por decirte "y qué sientes al respecto?".
La clave es la siguiente: si quieres querer todo lo que te rodea empieza por quererte a ti mismo, si quieres conseguir algo hazte saber a ti  y a tu reflejo en el espejo que eres capaz de hacerlo y de mantenerte en tu propuesta. Si quieres ser FELIZ con mayúsculas (lo que conlleva no fijarnos siempre y solo en lo material) abre tu mente y dejate empapar por todo lo que te rodea, haz lo que quieras, piensalo y al final haz lo que tú creas. Equivocate tú, porque así serás tú quien se levante de la caida y sienta la euforia de llegar a la cima. Sientete capaz. Quierete y quiere. Mira más allá de tu sombra. No te dejes llevar por el qué diran, conforma tu personalidad, sé tu mismo. Tú decides quién quieres ser y de que colores vas a pintar tu cuadro.
No digas "no" sin haberlo pensado, no regales un "si" si no van a valorar el precio de tu regalo. Busca la soledad y piensa, reflexiona, preguntate a ti mismo qué quieres hacer con tu vida y qué puedes conseguir de todo ello; responde "TODO".


(((maca)))

martes, 21 de agosto de 2012

Cada acto tiene su consecuencia y cada gota de sudor su premio

Últimamente mis noches se llenan de pesadillas, no sé porque pero parece que debo tener miedo de algo. Es curioso que mientras la noche se me tiñe negra los días se me llenen de sol; aquí en casa aunque llueva, este nublado o la niebla impida que veamos más allá de nuestras cabezas.
No hace falta que nos toque la lotería para tener motivos para sonreír, se supone que yo ahora debería de estar triste, malhumorada, por cargar en mis espaldas con más asignaturas para septiembre que las que cargan la mayoría de la gente con la que hablo pero, ¿y qué? Supongo que si apruebo mi alegría será más grande, ¿no? Esta mañana en el dentista, en el espacio de "Profesión" escribí "estudiante", eso soy, así que estudiar no creo que sea algo tan raro, tan horrible por mucho que estemos en agosto. Sería malo si estuviese encerrada en un castillo custodiado por un dragón gigante, si estuviese completamente sola, si nadie más que yo estuviese ahí para darme razones por las que sonreír y ver en el día a día la distinción entre la sonrisa de un lunes y la de un viernes.
Cada acto tiene su consecuencia y cada gota de sudor su premio.
Constancia. 
Estoy bien. Esa es la mejor respuesta.

(((maca)))

martes, 14 de agosto de 2012

Ya le vale a la Virgen de la cueva...

La Coruña esta mojada y hoy aquí no ha sudado nadie. Los barcos se han ido y solo quedan mis apuntes con arena de otra playa. Como siempre ha pasado lo que predije, lo que no imaginé que ocurriría ha ocurrido, y lo que dejé con un quizá en presente se ha quedado en la mente de algún niño.
Oscurece y solo esta ciudad se muestra ante mi como ella sabe, con su belleza infinita aunque haya pasado el día más gris del verano.
Pasan los días y aunque aparentemente no ocurra nada digno de escribirse en un best seller, podría adornar con flores y guirnaldas las mejores páginas de un diario. Las luces de las casas, farolas y stands publicitarios se reflejan en la enorme cristalera del edificio de oficinas que hay enfrente de mi casa; brillan las luces rojas de los frenos y las verdes de los semáforos que dejan paso a los sueños encedidos.
Huele a tierra mojada, pero no a tierra seca humedecida, sino a tierra húmeda empapada: encharcada por meigas que despiden las primeras semanas de un agosto un tanto extraño. No por ser extraño es malo, recuerdo que un chico al que le gusté en la adolescencia me definió como "rara", me marcó la palabra. Me lo tomé como un adjetivo positivo, aunque siempre es preferible decir "diferente" y el culmen sería que me hubiese tildado de "excepcional", porque eso es ser en una parte distinta, y a la vez aclares que ser rara en ese aspecto, es magnífico.
Bueno, de todos modos todos somos raros, excepcionalmente iguales.

(((maca)))

sábado, 11 de agosto de 2012

En La Coruña sabemos lo que es el sol

Estaba yo en la playa con mi hermano, a esa hora en la que recomiendan irse a casa o cubrirse la piel bajo la sombra, y empecé a reírme sola. No hace falta explicar ciertas cosas, a veces uno es feliz sin razones aparentes, a veces uno se ríe orgulloso de lo que hace y de la suerte que tiene de abrir allí los ojos.
La Coruña estaba expléndida ayer al mediodía, daba todo de ella, como cuando tu madre vuelve a casa después de unos días fuera y justo unas horas antes te pones a limpiar como nunca en tu vida y la casa reluce de limpieza.
El cielo estaba del azul perfecto, con algunes nubes para aportar dulzura al momento.
Me reí y le dije a mi hermano que deberíamos grabar un vídeo del momento y decir algo así como...
-" Estamos en La Coruña, esa ciudad en la que se supone que siempre llueve (y enfocar hacia el sol), esa ciudad donde pocas veces se puede ir de tirantes y sandalias (enfocarnos en bañador), esa ciudad donde el agua del mar está tan fría que es horrible meterse (y enfocarnos a nosotros, en el agua, con esa sonrisa idiota que nos había dejado el día)."
Y justo, en ese momento, cuando dije la última frase empezó a oirse desde el otro lado de la playa el clásico -"Probando, probando. Si, si. Se me oye." Propio de las pruebas de sonido de un espectáculo. (En este caso las pruebas de sonido eran al otro lado de la playa de Riazor, donde por la noche actuaron varios artistas que me gustan: Leiva, Iván Ferreiro y Xoél López). Me sumergí, me solté el pelo, volví a meter la cabeza debajo del agua. La sonrisa no se me iba de la cara y tampoco la idea de lo genial que sería grabar lo bonita que se nos mostraba la ciudad a mi y a mi hermano. Y entonces empezó. -"Uuuuuh, Si, Si, Hola playa de Riazor ...". Miguel y yo nos miramos, sí, era Xoel el que estaba detrás del escenario y eramos nosotros quienes podíamos disfrutar de ese momento.
Ensayó un par de canciones mientras tomamos el sol, nos bañamos y la piel se nos ponía de gallina a pesar del buen tiempo.
Porque... sí señores, en La Coruña sabemos lo que es el sol.

(((maca)))

jueves, 9 de agosto de 2012

Pasados que pesan

Había perdido la llave. La cajita de sus sueños adolescentes no podía abrirse con un simple clip o una aguja, recuerda que al comprarla se aseguró de que ninguno de sus hermanos pudiese abrirla facilmente y descubrir así sus sueños y pesadillas. La caja de latón brillaba con más intensidad que la primera vez que la vió sobre la estanteria de aquel "Cadena Cien" que estaba al otro lado de la manzana; hace años claro, después cerró y pasó a ser una inmobiliaria sin éxito para acabar convirtiendose en el siempre exitoso "chino" que es ahora.
Y ahí estaba la caja, en un cajón del armario olvidada, negose a abrirse por haberla tirado al suelo y por haber sido golpeada con un martillo. Nada, parecía que las cartas que se escriben en la adolescencia a los amores imposibles y que van nadie sabe bien a dónde no iban a volver a leerse nunca mas; tenía claro que si no iba a ser él quien releyese sus propias palabras nadie lo haría.
Metió la caja en una bolsa y la tiró a la basura, el pasado es pasado. No se lo pensó dos veces, el pasado se queda en la memoria, no le hacía falta recordar las estúpidas cartas que se escribía a si mismo cuando tenía quince años.
Subió a casa, encendió la tele buscando compañía y miró el cuadro de fotos del que le parecía que aquellos ojos pixelados siempre le miraban. Sonrió al aire y se quedó dormido pesando que hay recuerdos que sí valen la pena: aquellos que te hacen sonreír y comprender que la vida tiene así más sentido.


(((maca)))

jueves, 2 de agosto de 2012

Cerrando Gandía


He escrito varias veces la misma palabra, esa que nuestros padres nos repetían de pequeños que no estaba bien decirla; sí, esa que empieza por “M” y a veces cambiamos por “miércoles” si hay algún niño delante. La repetí una y otra vez, otra, otra y otra más. Cuando creí que ya me había desahogado bastante comprobé que en realidad lo único que había conseguido era escribir el párrafo más simple y feo que había hecho nunca; así que decidí borrarlo.
Hace un par de horas entorné la maleta, imagino que ahora entenderéis porque repetí tantas veces la palabra esa que empieza por “M”, nunca me ha gustado hacer una maleta, y menos si es para irme de aquí. Digo que la entorné porque no la cerré del todo, porque me conozco y conozco también a mi madre, porque sé que seguro que algo se me ha olvidado y porque sé que mi madre me dirá “Maca, ¿qué pensabas hacer sin esto?” – mientras me mete el neceser o los apuntes de Constitucional en el bolsillo lateral. En fin, que no voy a enrollarme más con esto. Hablaré de lo que quiero hablar que – me encanta decir esto- para eso soy yo quien escribe.
Esta tarde se ha vuelto algo triste, no sé si una tarde puede entristecerse o quizá he sido yo quien se ha puesto un poco ñoña; el caso es que mañana me voy a Madrid, después de 35 días en Gandía y claro… la vuelta no se hace fácil. Gracias a Dios que mis días en Madrid se reducirán a dos, por cosillas que quiero hacer allí, y luego ya me voy agosto entero a La Coruña, de dónde soy, y una de las mejores ciudades del mundo. Aunque haya dejado de mirar hacia atrás cada día, hoy ha sido inevitable, y hasta fascinante, pensar que era la última tarde de playa, la última puesta de sol aquí, al menos durante este verano. Claro que en La Coruña tendré más días de playa, pero quien sepa un poco de España sabe que el Noroeste y el Mediterráneo son bien diferentes. En realidad disfruto también de estas cosas, de momentos así en los que ves que lo bueno se acaba, será que como soy gallega tengo la palabra “morriña” tatuada en las venas.
A veces no los soporto, en general y en particular, y muchas veces les resulto insoportable, lo sé; ahora hablo de los hermanos, claro. Esas personas maravillosas y diferentes que forman la mitad de los recuerdos de mi vida. Pero, ¿para qué queremos recuerdos si la vida es más que eso?  Pues para demostrarnos a nosotros mismos cuantísimo valemos, por si algún día nos desanimamos tener algo en que pensar y a quién llamar si tenemos, o no, un problema. Este mes de julio hemos conseguido reunirnos los siete hermanos – lo sé, ¡que coraje mis padres que tienen siete hijos!- y en una balanza esto ha sido francamente bueno. Yo no buscaba unas vacaciones de fiesta, porque eso ya me ha sobrado durante todo el curso, ni de amigos, porque los amigos que tengo ya tienen sus momentos conmigo y a mi familia le debía muchas, muchísimas horas; y ellos a mi me debían también algo de tiempo.
Vivir fuera de casa está fenomenal, a quien no lo haya hecho le recomiendo que lo haga: descubrirás por ti mismo que el polvo se reproduce a la velocidad del rayo y que nada se recoge solo. Aprenderás a madrugar cuando hayas llegado tarde a clase una veintena de veces, a saber si 1euro el kilo de patata es barato o caro, a moverte “solo” por la vida. Todo tienes sus pros y sus contras, lo malo de vivir solo es que estás menos con tu familia, y más todavía si eres el menor de los herman@s, y muchos de ellos ya han formado su vida y viven en otra ciudad. El problema de ser “la niña de mamá” es que, aunque sea su niña, como vivimos a 600km no siempre me puede mimar como quisiera ni yo la tengo a mi lado siempre que la necesito. Pero eso también resulta maravilloso. A lo que iba: los hermanos, la familia. Se acaban las vacaciones en las que hemos conseguido reunirnos los siete hermanos, con cuñados y sobrinos incluidos; la próxima vez que nos reunamos todos será… no sé, espero que antes de Navidad.
Gracias a cada rayo de sol que se ha quedado en mi cuerpo, a la salitre, a la arena. Gracias al calor húmedo, al olor de Valencia y a mi familia, que aunque – con cariño – a veces no os entienda, sabéis que os quiero.

miércoles, 1 de agosto de 2012

Vivir el presente

12 de junio del 2012


Quizá lo inventen en un futuro, no estaría nada mal que creasen un aparato que indicase el “momento clave”. Que qué es el “momento clave”, ahora lo explico.
Seguro que te ha pasado, cuando algo bueno se acabó (las vacaciones por ejemplo) y una vez que ha pasado piensas en ello y te dices a ti mismo “debería de haber aprovechado más ese momento, ser consciente de qué eso que viví era auténtico, magnífico”. A veces no le damos suficiente importancia a ciertas cosas que, una vez pasadas, las vemos como valiosas. Imagínate un día de tus vacaciones de verano, un momento en el que te hayas enfadado con alguien o hayas pensado que cierto momento del día hubiese sido mejor borrarlo. ¿A que ahora te hubiese gustado revivir incluso esos momentos? Claro, a mi también, no somos tontos.
Si nos gustaría revivir hasta esos momentos “amargos”, imaginaros lo útil que podría ser que en ese instante algo/alguien te alertase, te recordase de que ese momento es único, que no volverá a repetirse y que eres tú quien vive el momento real y por lo tanto eres tú quien decide si ese momento vale o no la pena.
Pienso en todo esto ahora, que estoy en la paz más absoluta, cuando todos se han ido a la cama y yo escribo en mi ordenador, fuera de la casa, sin más ruido que el de unos grillos a lo lejos. “Esto es vida” – pienso- “ahora no necesito que nadie me diga que he de disfrutar este momento porque lo estoy viviendo con total intensidad pero ojalá alguien me recordase esto cada día”.
Hace unas semanas conocí a un chico, lo típico: de noche él te mira, tú le miras; te acercas con la mejor de las excusas “soy relaciones públicas” y él no rehúye a la oportunidad de pedirte el número de teléfono. Habláis un rato, sin pretenderlo empezáis a conoceros y… ya sabéis la historia: varios días buenos. Un día piensas en él y te das cuenta de que, no sabes cuándo,  la cosa cambio, no sabes cuándo pero él o tú ha dejado que el tiempo pase y os habéis ablandado. Y ahora es cuando mi cabeza, que aunque no siempre parezca estar dando vueltas a algo la verdad es que suele hacerlo, se pregunta por qué nadie, cuando nos estábamos conociendo y todo era perfecto me dijo “Maca, aprovecha el día de hoy, que quizá mañana no vuelvas a vivir esto”. No quiero personalizar, pero me valgo de ejemplos.
Esta noche quiero reiterar lo que me he dicho a mi misma ya varias veces “disfruta cada momento bueno, déjate empapar por los menos buenos y aprende, vive, y si algo malo se pone de por medio… sal a correr, desfógate, escribe, pinta, baila, salta… lo que sea, pero termina con una sonrisa y duerme”.


(((maca)))


Así empezó Gandía



27 de Junio del 2012

Me preguntan por qué veraneo en Gandía, porqué me paso aquí, como mínimo, los 31 días que tiene julio; supongo que es ya una tradición, las cosas buenas… ¿para qué cambiarlas? Mi abuelo Gabriel nació en Valencia, quizá por eso hace años, años y más años, decidieron invitar a cada uno de sus hijos y sus respectivas familias a veranear en un pueblecito lleno de naranjos valencianos: Gandía. Gandía hace más de veinte años era poco más que la playa que tiene ahora, la tercera parte de apartamentos construidos y el triple de naranjos que hoy quedan. A Gandía venían familias formadas por abuelos, hijos y nietos; y entre ellos estaban mis abuelos, los Martorell Lacave, con todos los suyos. Yo todavía no había nacido y ya era costumbre pasar aquí quince días de agosto, en el apartamento “Terranova” que en ese momento era el último edificado, el que separaba la zona construida de la cultivada. Pasaron muchos veranos así, y cuando un abril murió la primogénita de los Martorell Lacave, Belu,  se acabaron esa clase de vacaciones. Apenas recuerdo a mi tía, yo tenía cuatro años cuando ella se fue pero la conozco por sus canciones, sus fotos y por cada cosa que mi madre me ha ido contando de ella. Me parece triste pensar que si se hubiese mantenido la forma de organizar las vacaciones ahora no seríamos los únicos de la familia que estaríamos en Gandía, bueno, en realidad ahora mismo estoy yo sola: acabo de darme un baño en la piscina, he silenciado el móvil, he puesto los pies en alto y he comenzado a escribir. Qué porqué estoy sola en Gandía es otro asunto, que tiene más razones que porque soy la única hija que queda estudiante así que como las ganas de estar aquí eran muchas y mis vacaciones largas… me he venido un día antes que nadie.
Vuelvo a lo de antes, al verano que dejamos de venir a Gandía. Tengo la inmensa suerte de haber pasado unos veranos increíbles en mi infancia: mis otros abuelos, los paternos, vivían en Ferrol y tenía una casita en La Graña. (No sé por qué digo casita porque aquello era un palacio).  Quizá pasé allí los mejores veranos de mi vida, con todos mis hermanos y todos los hijos de los primos de mi padre, que aunque son primos segundos yo les consideraba mis auténticos primos. El jardín era enorme: la planta de abajo estaba llena de camelias tras las que nos escondíamos jugando al escondite y de una hierba muy verde y muy fina que replantábamos cada verano con mi padre. Creo recordar también que había una mesa de piedra blanca, con sillas delicadas a juego, como si de una estampa del té inglés de los años cuarenta se tratase. La segunda planta tenía un naranjo, un limonero, una higuera, más camelias, muchísimo bambú con el que creamos una fantástica cabaña y la pista donde jugábamos, o los más pequeños lo intentábamos, al bádminton. La tercera planta tenía el árbol más grande de toda la casa, era gigantesco, y en el mi padre construyó un columpio en el que yo podía pasarme horas y horas. Mis hermanos y primos, segundos, escalaban el árbol hasta bien arriba y, quizá sea que siendo pequeña uno recuerda las cosas con enormidad pero aquel árbol podría medir perfectamente lo mismo que un piso de dos o tres alturas. En esa planta había también una vid de la que vi salir muy pocas uvas. En la planta siguiente era donde estaba la piscina, y un poco más arriba una palmera gigante de la que yo sacaba sus frutos y hacía un mejunje asqueroso, yo creía que delicioso, que hacía tomar a todos y al final solo se lo tragaba y repetía mi madre. Allí estaba el manzano más espectacular que he visto en mi vida: pequeño, de ramas finas que parecía que se romperían en cualquier momento, pero que daba las manzanas más ácidas y deliciosas que he probado en mi vida. Había también una mesa bruta, de madera gruesa y piedra, en la que cogíamos las almendras que caían del árbol y con una piedra del suelo golpeábamos la cáscara hasta poder comer el fruto. La casa acababa un poco más arriba, dónde yo casi nunca iba por miedo a que apareciese algún lobo o bicho; nunca apareció nada semejante, salvo un erizo, al que llamamos “Inki” o “Pinki”, no lo recuerdo.
En uno de los árboles de la parte más alta de la casa enganchaban mis hermanos y mi padre una polea, que iba con una cuerda hasta la última de las plantas; imaginaros lo bien que lo pasábamos lanzándonos desde tanta altura a tanta distancia. (Reconozco que yo no tengo recuerdo de haberme tirado nunca por la polea, aunque sí recuerdo como se estampó mi hermano Javier contra el árbol gigante que ya mencioné antes que escalaban, un magnolio.)
Ahora que lo pienso, hemos tenido suerte, aunque yo no haya pasado todos los veranos de mi vida en Gandía he podido disfrutar de la maravillosa casa de La Graña. Por absurdeces de herencias y otras cosas no tengo ningún trato con los hermanos de mi padre, ni con sus hijos; y hace años que no sé nada de mis primos segundos a los que consideraba mis primos.
Pero aquí estoy, en el porche del chalet de Gandía, con los pies descalzos, observando cómo oscurece poco a poco el día, recordando mis veranos desde que era pequeñita en La Graña hasta el verano en el que un día se nos ocurrió volver aquí, a Gandía, donde desde hace ya muchos años paso como mínimo todo el mes de julio de cada año. 


(((maca)))

martes, 19 de junio de 2012


Siempre lo decimos, cada cierto tiempo hablamos de ello, todos lo hacemos. Eso de "y pensar que hace unos meses jamas hubiese imaginado esto... " "no se me hubiese ocurrido ni loca que hubiese conocido a tanta gente especial este año y mira tú por donde..." pensamientos como estos, miles.  A mi siempre me pasa al acabar junio, cuando termino el curso y repaso todo lo que he vivido, y es así, la mayoría de cosas que planeé o pensé no ocurrieron, y todo lo que me ha ocurrido jamás lo había soñado. Lo maravilloso de la vida es que aunque todos conozcamos el final siempre esta ahí, preparada para sorprendernos.
Vivir es ir abriendo regalos y sorpresas: unas buenas y agradables, otras amargas; unas apestan, otras son dulces y las hay también que parecen algodón de azucar. Así, entre unas cosas y otras vamos creciendo unos, otros vamos madurando y hay quien consigue crecer y madurar al mismo tiempo. No sé qué será de mi mañana, solo sé que acabarán los exámenes y empezará la tranquilidad de haber terminado y los agobios por la mudanza y otras tantas cosas.
Sé que seré feliz, porque para serlo ante todo hay que proponerselo, pero no sé mucho más. No sé que será de mi estos días en Madrid, algo me dice que van a ser especiales. Luego vendrá Gandía, con su paz, su mar y mi familia y esas sorpresas que todavía no sé ni cual es su envoltorio. Y así llegará Agosto en La Coruña y mi reencuentro con Fer y Lore y mil historias de antes, que quizá alguna depsierte, quién sabe.
No sé que será de mi mañana, ni de tí, pero si tenemos suerte podemos abrir juntos algun regalo.

(((maca)))

lunes, 11 de junio de 2012

Qué tipos de personas hay

Somos seres sociales, pero cuanto nos cuesta a veces serlo: a mi por lo menos.
Creo que hay dos clases de personas: a las que les cuesta quedarse solas y a las que les cuesta estar con alguien. Evidentemente con lo primero no me refiero a estar solo en el metro camino del trabajo ni en el segundo caso a ir a tomar algo con los amigos, por ejemplo.
La primera clase de personas, que no es mejor por ser primera sino es que simplemente tenía que enumerarlas, necesitan la compañía para casi cada una de sus acciones o labores, incluso cotidianas. Por lo general no les gusta desayunar solas, si van a la universidad/trabajo y no encuentran allí buenos amigos pueden verlo o interpretarlo como un problema, si necesitan dar un paseo para desfogarse necesitan algo más que su sombra sus pies y su cabeza. Cuando van a hacer la compra prefieren ir acompañados, igual que cuando van a la playa, a correr, en bici o a pasear al perro.
La segunda clase de personas disfrutan de la soledad del desayuno: unos quizá porque todavía no están despiertos del todo y saben que con la soledad no van a gruñir; otros porque les gusta el silencio, simplemente. Imagino que hay más opciones pero no voy a dedicar mi vida a estudiarlas, así que si os parece hablo de lo que conozco y lo desconocido lo guardamos. Estas personas necesitan estar solos en el sofá y dar un paseo tan solo con su sombra.

Como casi siempre, hay de todo en cada sitio: los que necesitan compañía no han de estar rodeados de gente las 24 horas del día, en realidad, según la persona, la necesidad ronda entre 22 y 8 horas diarias. Hablo de necesidad, por eso mismo hay una distinción porque tanto los primeros pueden querer a veces estar solos o los segundos estar en compañía, por eso hablo de una necesidad primordial comparable casi a respirar. Las personas del primer tipo si pasan más de dos días solas probablemente tengan un momento bajo de autoestima, no se sientan queridas o se planteen alguna duda existencial; si nada de eso ocurre al menos verán fotos del pasado, escucharan música que les trae recuerdos complicados o mandan un mensaje a alguien al que prometieron no volver a escribir. Quizá por ello nunca quieren quedarse solos. Puede que esto se deba también a una falta de confianza en uno mismo, a no querer recapacitar, pensar un poco más allá de "qué me voy a poner hoy", "qué hacemos de comida" y "a qué hora ponemos el despertador". Puede ser también a que tengan tantas cosas que aportar a los demás que no quieran quedarselas solo para ellos.

Para las personas que necesitan momentos de soledad casi como el respirar el rango de horas es diferente: ronda entre la 1/2 hora y las 6 horas. Tanto en este caso como en el primero hay excepciones. La respuesta a porqué la necesidad de soledad suele ser más breve que la necesidad de compañía es bien simple: cuando uno esta solo es más fácil hablar con su interior, tarda menos que alguien que necesita reírse con su amigo, ir aq correr con su primo y salir de fiesta con los compañeros de trabajo, como necesidad. Si las personas del segundo tipo pasan por distintas y muchas posibles razones, más de 3 días sin un solo momento, más que los necesarios y humanos que compartimos todos, de soledad, pueden sufrir un grave trastorno en su manera de actuar: empeora su humor, pueden volverse irascibles, aumenta su sensibilidad y las ganas de volver a aquellos días o momentos en los que podían disfrutar de sus momentos de soledad.

Hay personas que son en un 80% del primer o segundo tipò, y en un 20% del otro; aquí se encuentra un buen número de gente, los que tienen un 60% - 40% o un 40% - 60% son la mayoría. La minoría son los que son en un 90 % de un tipo o de un 100% , esto es un problema puesto que los seres humanos sociales somos humanos, necesitamos relacionarnos y también necesitamos momentos de soledad para encontrarnos con nosotros mismos y con las ideas de los demás. Los extremos nunca son buenos.

Yo me considero del segundo tipo de personas, creo que en un 60% o 70%.


(((maca)))

sábado, 9 de junio de 2012

Te podría decir...

Tengo una amiga que acaba de decirme que pensando en todo un poco se ha acordado de hoy, hace un año: cuando se moría de ganas por irse de casa de sus padres, cuando decía que no les echaría de menos. Ahora que está acabando el curso me dice lo idiota que era, que claro que los necesita y que le encantaría estar allí, en su ciudad. Estas cosas pasan, tampoco podemos sentirnos mal por haber sido adolescentes.
Cuando acabé el colegio tenía ganas de empezar la universidad, la carrera que quería hacer y escribir un libro. Yo no era de esas personas a las que les daba igual que hacer, que solo querían irse de casa de sus padres. Quería estudiar periodismo y en Galicia solo se puede en Santiago de Compostela y la nota rondaba el ocho con algo (en la antigua selectividad en la que la nota máxima era un 10 y no un 14 como creo que es ahora), así que con mi 7,3 poco podía hacer en Galicia... Me vine a Madrid, con ganas, pero aún sabiendo que lo mío era el periodismo no podía estar más de tres noches sin llorar echando de menos todo lo que había sido hasta ese momento mi vida. Puede parecer estúpido pasarse los tres primeros meses de carrera, los tres primeros meses fuera de tu ciudad, disfrutando pero con barreras. Mis barreras era no tener a mi madre conmigo, a la mayoría de mis hermanos, no dormir ni en mi cama ni en la de mis padres, no tener a mi perro ni poder ir a ver el mar en invierno. Mis límites estaban en que Fer y Lore , mis mejores amigas, vivían en La Coruña y Lugo respectivamente. Mi herida fue el fin de muchas amistades de toda la vida, el engañarme a mi misma diciendome que aquí nunca sería completamente feliz. Creía que en La Coruña lo tenía todo, excepto la carrera: mi familia, el mar, mis amigos y el chico que me gustaba en aquella época. En fin, Pedro y María se empeñaron en hacer de mi vida algo maravilloso en Madrid y aunque me costo mucho, muchísimo, entender que adoro tanto esta ciudad como la odio, al final uno aprende, maduro un poco, y acaba dando la importacia exacta que tiene cada cosa y cada momento.
Si ahora que la carrera que estudio me ha desenamorado, si cada vez que me pienso en una redacción o un programa de radio me mareo y aún así soy feliz en Madrid, supongo que he sabido crecer con los años y las lágrimas que ahora me parecen absurdas y hasta vergonzosas han servido para algo.
Hay que aprender a vivir con la vida de la mano, con el presente en el día a día, sabiendo que el pasado es pasado, pero que no se olvida, y como Marwan dice "el pasado es una chica a la que no hay que desvestir". Estoy segura que después de leer esta frase mi madre pensará "Wuaaaaauuu" ¿me equivoco madre?


(((maca)))

viernes, 8 de junio de 2012

Ahogarse sin mar

El calor ahoga, la garganta quema y arde la cabeza de tantas historias que pesan. Sueño con el mar y lo veo lejano, no sueño con él como puede hacerlo un madrileño o alguien que se ha acostumbrado a ver la mar una o dos veces por año. Sueño con el agua helada de La Coruña y con el sabor de la sal de Valencia de manera distinta porque yo siempre he vivido en una ciudad con mar, porque yo nací en un hospital desde el que se percibe el olor a salitre,  porque sé el significado de "miñoca" y tuve que cortar sus cabezas aunque me hiciese daño.
Necesito un paseo vestida por la playa con mi madre y mi perro Tomás escarbando en la arena buscando un palo que llevarse a la boca, un tesoro o una sirena.
Uno no sabe qué es nacer en una península (La Coruña) dentro de otra (España) hasta que nace allí. Siempre digo que las cosas hasta que no se viven en piel propia no se entienden, si no me entiendes no pasa nada, no has tenido la suerte que he tenido yo de vivir 18 años en el fin del mundo.
¿Tú sabes lo que es despertarte e ir al colegio y mientras vas subiendo en el coche con tus hermanos y tu padre por la carretera ver el mar? ¿Sabes lo que es ver atardecer desde la Rosa de Los Vientos de la Torre de Hércules? ¿Sabes lo que és quedarte solo delante de el puerto sin tener noción del tiempo, ni importarte? No sabes lo que salir de la tetería y sentarte encima del cañón que hace años lanzaría bombas a barcos piratas. No sabes la sensación de vértigo que da subirte a la Torre de Control y ver toda la península pintada de azul. No sabes qué siento si necesito viento, arena y salitre. Porque cada uno somos diferentes, porque tu necesitas unas cosas y yo otras y aunque necesitemos lo mismo, cada uno vive las experiencias de manera distinta.
En 12 días acabaré los exámenes, se acabarán los agobios y aunque puede ser que no me salgan todos bien ya no habrá motivos para asfixiarme, porque septiembre es llevadero, y ojalá todas las dificultades de la vida fueran examinarnos en septiembre. Dentro de 20 días, o menos, estaré ya en al lado del mar, más de un mes en el meditterraneo y el resto del verano largo, laaargooo que me espera lo pasaré en mi ciudad: donde entendí que el olor a marea baja puede resultar hasta agradable.


(((maca)))

martes, 5 de junio de 2012

No te odio pero no quiero verte

Hay personas de las que no debería hablarse nunca, yo por mi no hablaría de ellas, me hace daño, pero claro, la vida te pone delante personas que les nombran. No me refiero a no hablar de quienes se han ido y volveremos a ver, algún día y si nos portamos bien, en el Cielo; me refiero a esas personas que casualmente nos hicieron felices un tiempo (años, meses u horas) y ahora cada vez que oímos sus nombres o sabemos algo de ellas queremos escapar corriendo. Los primeros... claro que hay que hablar de ellos, yo al menos prefiero nombrarlos cuando les recuerdo o me gusta ver sus fotos y letras y mirar al infinito y hacer como si les diese las gracias por haber estado a mi lado. Los segundos... quizá no volvamos a verlos, pero viviendo en la misma ciudad o país, teniendo amigos o conocidos en común... es difícil no volver a saber de ellos, y eso apesta.
Ojalá se hubiese vuelto a su ciudad, ojalá alargue el erasmus o se enamore en las vacaciones y se quede al lado del mar, pero por favor, que no se pasee por Madrid ni Coruña, que no visite los bares en los que me dan de beber ni se cruce con mis amigos. No quiero volver a escuchar que te han visto, que estabas impresionante y parecías feliz. No quiero ir andando por la calle y sufrir un amago de ataque al corazón por creer que eres tú el que está dentro del coche que espera paciente a que el semáforo cambie a verde su color. No quiero que me digan que les hizo gracia el chiste que les contaste ni que se inventen que preguntaste por mi para hacer como que te importo algo. Simplemente me gustaría que le tocase la lotería y se comprase una casa en Miami, pero por favor que no suba las fotos al facebook.

(((maca)))

sábado, 2 de junio de 2012

Imagenes que guardan mil historias

Ya sé que no llevo muchos años en Madrid, tres para ser exactos, pero desde que estoy aquí siempre llevo de un lado a otro el albúm de fotos que me regaló la abuela. Este albúm es de esas cosas que en tienda valdría 30 euros, y el revelado de todas las fotos... mmmm, no sé, ¿cinco?; pero ahora tienen un valor incalculable.
Mi abuela adora la fotografía, desde siempre, si no recuerdo mal creo que tiene unos 100 marcos de fotos en el salón y vale que su casa es muy grande... pero igualmente son demasiados.
Me lo regaló no solo porque me quiera y porque le diese la gana sino porque hace años empezó a perder la vista y ya no puede ver quién ni qué sale en las fotos.
El albúm es precioso, los lomos cosidos dibujan frutas de colores fresas y azules, con ramas y hojas en distintas tonalidades de verde. Si abres el albúm las fotos se disponen en dos columnas eternas, una a cada lado, que van narrando mi vida hasta los 15 años de arriba a abajo.
Mi abuela organizó las fotos, la primera soy yo recién nacida, la última es del 60º aniversario de los abuelos. Ayer me puse a ver cada foto, con detenimiento, recordando las imágenes, los fines de semana de pesca en Villarrube, las tardes en la piscina de El Casino (donde me abrí tres veces la barbilla...), los partidos del Depor, los paseos en bicicleta por el paseo marítimo, los helados de "La Ibi". Los abrigos de cuadros con botones dorados y los vestiditos de flores, los lazos, la coleta bien alta , imitar a mis hermanas mayores y aprender a andar con tacones con ocho años. Chalo y los caballos, Xelo con su río y los renacuajos que llevabamos a casa y luego se convertíanen, asquerosas, ranas. Las coronas de flores en la cabeza, el "persigueme" y los los bocadillos de atún. Las fotos que me sacaba en el cuarto de estar rodeada, como ET, por todos mis peluches y muñecos. El licor que hacía tragar a mi madre hecho con agua, vinagre y el fruto de la palmera, "riquísimo". Los veranos en La Graña, Gandia... las Navidades en Añastro.
Todo cambia, y no voy a pensar que sea triste, porque hay cosas que perduran en el tiempo; como la familia, aunque a veces pueda parecer que se rompe. La amistad, que también cabe dentro de la familia.
Al principio del albúm, sobre la décima foto, aparezco con otra niñita muy linda, también rubia con tirabuzones, alguien de mi familia que igualmente es mi amiga: mi prima Cristina, Cris prefiere que la llame.
Le saco cuatro meses y aunque en las fotos de pequeñas parece que le llevo dos años ahora no se ve la diferencia. Ahora está también de exámenes, pero aún así seguimos hablando, aunque solo hablemos para decirnos que estamos agobiadas, o hartas de estudiar y que nos echamos de menos.
Con Cris he estado todas las Navidades de mi vida, hemos coincidido muchos veranos, cumpleaños, bautizos y ahora muchas noches y tardes de juerga. Hemos crecido y aunque los tirabuzones los hayamos perdido seguimos siendo esas pequeñajas que hoy veo en las fotos sentadas en la alfombra del salón de los abuelos, las mismas que cantaban a la par canciones de Rosana y las mismas que se hacían pasar por inglesas cuando iban en busca de amigos. Somos las que nos fuimos juntas a alemania, las que somos diferentes pero compatibles, las que hemos aprendido a querernos tal y como somos.
Sigo estudiando, he dejado el albúm abierto en una foto que salgo con ella, con Cris y nuestros tirabuzones.


(((maca)))
Cada imagen mil recuerdos

Días de estudio sin rosas

No sé si es el calor que convierte en vapor mis ideas o si es que se está haciendo de noche, es sábado, y no estoy metida en una discoteca pero sea lo que sea no estoy del todo pletórica. No estoy mal, ya les gustaría a algunos, pero he tenido días mejores. Que sí, lo sé, suspender un parcial no es tan grave pero cuando lo estudiaste esperando sacar buena nota duele más que cuando te presentas pensado en que a alguien le tocará la lotería.
No pasa nada, es un parcial al fin y al cabo y aunque el calor apriete fuerte no voy a ser yo quien se pase el día llorando y maldiciendo mi carrera; probablemente estaría mejor haciendo otra cosa pero estoy donde quise meterme y ahora me toca a mi salir del fango y limpiarme entera.
La verdad es que me gusta despertarme y no tener otra cosa que hacer más que estudiar, abrir las ventanas para crear corriente y levantarme de la silla de vez en cuando para preguntar a Lara cómo va. Quique Gonzále dice "tú sabes lo que tienes que hacer, tú controlas todo; ordenarlo solo."
Me gustan los retos, me encantan, pero todavía me gusta más imaginarme la cara de la gete cuando vean que en junio las he aprobado todas. Quizá sea mala, pero me motivo pensando en la alegría de mi madre y sobretodo, por encima de todos los demás, la cara de quienes no apuestan ni un céntimo por mi.
 Que tengais buen fin de semana, yo siempre tengo un buen día, porque tenerlo empiea por proponerselo.

(((maca)))

martes, 22 de mayo de 2012

VAmos a tirar la basura

A veces pasa que, cuando el tiempo avanza, queda absurdo hablar de lo que sucedió y es preferible hablar de lo que vendrá luego. Ocurre que, muchas veces, cuando cae la noche y nos quedamos solos en el colchón o nos despitamos a mediatarde en la vuelta a casa, nos ponemos a pensar en qué hubiese sido de aquella historia si al final hubiese un beso, o qué sería de nosotros si las cosas no hubiesen sido como fueron.
Claro está que el reloj no retrocede y parece que, como el Señor Conejo, siempre llegamos tarde a nuestra propia historia. Buscamos hacer cosas nuevas que al final no se cumplen y en realidad procuramos cumplirlas para pulir los baches del pasado. Pero no lo decímos, lo callamos, aunque se nos nota igualmente en la mirada procuramos hacer como si todo fuese estupendamente bien; y así vamos viviendo, creyendo que el pasado siempre fue mejor o quizá el presente podría mejorarse si en el pasado hubiesemos cambiado algo.
Lo que debería importaros ahora es el hoy, que el pasado pasó y nos hace ser lo que somos pero el presente es lo que podemos mirar directamente a los ojos. Si ciertas cosas no han salido o o han sido como hubiesemos querido es porque no debían de ser como imaginamos, la naturaleza es sabia y ella decide; confío en tu inteligencia e imagino que sabras aprovechar el día de hoy.


(((maca)))

jueves, 17 de mayo de 2012

Hablando de nada en concreto

No hay mejor lugar que el que sea estando con quienes quieres y te quieren. Parece evidente, pero hay veces que cuesta creerlo: cuando no sabes porqué pero despues de un tiempo sin ir a tu casa vuelves y no te gusta la sensación que tienes estando allí, o cuando estas con tus amigos pero notas algo diferente.
En la vida siempre hay momentos, de eso está hecha la vida: de momentos buenos, requetebuenos y malos. Estamos para aprovecharlos todos, y no hace falta explicar que si un día no estamos del todo bien luego estaremos mejor: eso seguro.
Al final, dónde mejor estamos es dónde más nos quieren.
Un aplauso a todos los que me quieren, porque solo con quererme ya tienen bastante...

(((maca)))


P.D. Sí, la de la foto soy yo. Y sí, llevo botas del ejercito y una chaqueta de mi abuela.

miércoles, 9 de mayo de 2012

Siempre quedarán "gracias" pendientes

Si me siento en un sofá o sillón siempre me pongo un cojín entre el cuerpo y las manos, prefiero el té al café y en caso de tomarme un coffe soy más de ponerlo con leche. Me gusta tener el pelo largo pero cada X meses me apetece un buen corte y lo hago, tambien suelo arrepentirme de hacerlo. Si me dicen que cualquier crema o champú contiene un ingrediente nuevo, exótico, ya sé que va a gustarme aunque luego quizá sea lo mismo de siempre solo que con un diseño mejor del frasco y el doble de precio.
Cuando huele a marea baja no digo "que asco" porque eso significa que estoy en La Coruña o como mínimo en el norte y eso es bueno siempre, ese olor me trae muchos recuerdos buenos.
Sé bien cuales son mis fallos y me cuesta afrotarlos. Tengo vértigo pero intento arriesgarme y orgullosa digo que más de una vez he cruzado un puente andando, y sola. Soy independiente, quizá demasiado, o puede que más que independiente sea comodona; ya sabes, ni contigo ni sin tí.
Soy muy de familia, muy de amigos, y también a veces necesito estar sola; tener mi espacio, mi propio oxígeno, y una libreta donde escribir lo que quiera sin que nadie me pregunte qué estoy haciendo.
Adoro pasear y pararme en cada escaparate, dejarme influenciar por cada prenda nueva y no llevar nunca medias,  aunque llueva o haga frío.
Me gusta saber que dormimos bajo la misma luna y que probablemete tatareemos las mismas canciones. Prefiero lo salado a lu dulce, aunque nunca pondré mala cara si me regalas unas lenguas de gato, como cuando era pequeña, por mi santo.
Me gustan los niños aunque a veces me entiendo mejor con los perros, el 99% por ciento de los gatos no me transmiten nada y los caracoles me dan mucha grima.
Me gusta las duchas de agua fría; aunque sea el último minuto lo hago siempre de cabeza a pies con el agua helada, creo firmemete que eso alarga la vida.
Me tranquiliza hablar con el abuelo, y sigo haciendolo aunque no sea en persona, aunque para hablarle tenga que ir haciendo playback por la calle o hablar sola en mi cuarto. Adoro el aroma de su chaqueta, el de los armarios de su casa y de la abuela, las tortillas de Gori y los besos de mi madre.
Soy una gallega orgullosa y no podría vivir sin volver a La Coruña, y tampoco podría vivir allí eternamente. De Madrid me ha enamorado su noche y su día, su gente y polución; sus bares, su música, el agobio del metro y los edificios, sus calles, sus excentridades y la duda de si será esta siempre mi segunda casa.
Disfruto viendo fotos, no creo que siempre sea cierto eso de que cualquier tiempo pasado fue mejor pero sin duda retrocedería mi vida en muchos momentos. Creo que no me arrepiento de nada, estoy segura de que no guardo rencor a nadie por nada y evidentemente el que nada no se ahoga.


(((maca)))


martes, 1 de mayo de 2012

Olor a menta y canela mojada

Es tan gratificante abrir el ordenador y ver que tu madre te ha escrito y que vuelve a sacarte una sonrisa, que tu hermana vuelve a preguntarte cómo estás y ver que te envían fotos de tus sobrinos cada vez más grandes... Es tan emocionante leer poemas de tu hermano, y escuchar canciones del otro y ver vídeos de ellos partidos de risa animando al Deportivo de La Coruña...
Aquí llueve, y parece que va para largo, os cuento un poco cómo avanza mi vida y no os mando fotos mías porque ya sé que las veis casi a diario. Me da por escuchar música que me recuerda a mi verdadera casa, mi casa que será siempre nuestra aunque pasen los años, por ver fotos de esta época y de otras pasadas y me siento todavía mejor.
El amor es algo difícil de explicar, pero sé bien que se siente cuando estoy con vosotros, o cuando siento algún detalle de cariño, o me despierto y veo a mi madre conmigo en este marco de fotos tan grande que encorona mi habitación.
Antes de quedarme dormida me he puesto a leer cosas que evocan mi infancia y mi vida, la nuestra, mi casa, la de todos, y me he puesto algo melancohólica.

(((maca)))

miércoles, 25 de abril de 2012

Entraste sin llamar y te vas dando un portazo

La intranquilidad del momento en el que no sabes si esa historia acabará bien o acabará mal, ni si continuará siquiera. La emoción de abrir el correo a ver si te ha escrito, o respirar un par de veces antes de coger el teléfono por si es él el que va a saludarte al otro lado de la línea. Pasar por la calle por la que pasasteis los dos cuando no sabíais ni vosotros mismos qué erais y sentir acidez en todo el cuerpo.
Sentirte absurdo y con cara de idiota por haberte dejado conocer un poco más, por haber pensado que quizá esto era especial, que si tantas cosas geniales decía y hacía era porque le importabas para algo más que para aliviarle el insomnio por una temporada.

Lo peor de todo no es la intranquilidad puntual o esa emoción nerviosa, lo malo es el momento en el que eres consciente de que acabó; eso es lo malo. ¿Lo peor? Lo peor no es haber soñado otro día más a su lado, lo peor, lo que realmente te deja con esa cara de incredulidad absoluta es el hecho de no entender nada y la sensación que eso te provoca. Porque hubo un día en el que te gustaba pero era él quien tiraba, porque te acabo encantando ir cogidos de la mano pero fue él quien te la cogió la primera, segunda y tercera vez. Porque aunque te pusieses roja te gustaba que te mirase y te dijese lo guapa que eres o lo que le gustaba tu mirada o tus labios. Porque consiguió encandilarte y luego te dejó a un lado.


Lo mejor de todo esto no es que sea una experiencia más y por lo tanto algo de lo que uno aprende. Lo mejor de todo es que has dolido, pero solo un día, y ahora vuelvo a ser la misma de siempre.


(((maca)))

viernes, 20 de abril de 2012

El amor es así cuando es real

Una cajita donde guardaba todas sus cartas, llenas de "te quiero" y "no me olvides". Una cajita pequeña de madera, con el cierre color plata y el mapa de un tesoro inventado dibujado en la tapa superior donde ella soñaba cada mañana.
Una vela encendida para no olvidar su nombre, para iluminarle la vida como él lo hacia, para ayudarle a ver aunque solo crea ver sombras y el cielo este ahora más oscuro.
Sin el la lluvia es solo lluvia, sin el no hay risas ni motivos, la comida no es alimento y no hay bebida que no le seque. Sin el su cajita de recuerdos son puñales que hieren pero necesita, el paso del tiempo no cura las heridas y la costra no evita que escuezan.
No quiere abrazos de compasión, ni quiere que le quieran porque no podría sobrevivir si se volviese a ir alguien. No odia a la humanidad, simplemente no quiere querer para que no le duela, no quiere hablar de los sueños que no se cumplieron porque ya le duele bastante imaginar su mirada y no cruzárselo por el pasillo.
Dice que no quiere abrazos porque nadie la abraza como él pero en realidad le encanta saber la cantidad de gente que está dispuesta a abrazarla, a secarle las lágrimas y regalarle mil y una sonrisas. El amor es así, eterno cuando es real y sobrepasa a la muerte.


(((maca)))

martes, 17 de abril de 2012

Forastero

Vuelvo a La Coruña porque ya va siendo hora, porque llevo poco más de tres meses sin venir, y porque ahora tengo el motivo perfecto para volver a veros. Vuelvo a La Coruña porque quiero conocer a mi nuevo sobrino, Gabriel, y porque necesito hacer una entrevista para un trabajo de la universidad. Vuelvo a La Coruña y me recibe tan bonita como siempre, tan húmeda con su lluvia fina, con viejas canciones de Quique y Revolver, con Los Secretos sonando en mi habitación que todavía guarda la agenda del colegio.
Vuelvo a La Coruña y me recibe el más fiel, mi perro, con llantos y saltos, con lenguetazos y panza arriba. Le gusta venir a dormir a mi lado, tumbarse y mirarme pidiendome así que le acaricie y le de mimos. Se nota que me echaba de menos, o eso quiero pensar y creo, porque normalmente no aguanta más de un minuto metido conmigo en la cama y ayer se pegó a mi pecho como si tuviese que protegerle de algo y se puso a roncar.
Para hablar de cosas bonitas, de personas ( a mi perro lo considero casi humano) tengo que hablar también de Gabriel, es pre - cio - so.
La primera vez que lo ví fue a través de una fotografía, no tenía ni una hora de vida y yo ya pude verlo a 600 km de distancia. He tenido la suerte de conocerle a los pocos días de que empiece a respirar en el mundo, me he pasado los días yendo a verle, cogiéndole en brazos y admirandole. Solo duerme, duerme y nada más. Yo le estrujo la cara, le lleno de besos, le peino con raya, le doy besitos por la frente y el solo duerme. Le hablo bajito, le digo que es precioso y me sale llorar como una idiota; como una fanática de Goya delante del cuadro más oscuro de todos.
Mañana me voy, pero tengo toda la noche por delante para dormir acurrucada a mi madre, que es también preciosa, por dentro y por fuera.


(((maca)))

sábado, 14 de abril de 2012

Abuelo, hoy también te echo de menos

Pueden pasar un millón de años que nunca serás mas viejo, puede llover todo lo que la nube quiera y pulir la acera de lágrimas de ángel que tú no vas a envejecer con el tiempo. Ya pueden pasar días y gente por mi vida que tú no vas a irte nunca, no de mi cabeza ni de cada recuerdo tuyo, no tampoco de las expresiones tuyas que repetimos por no olvidarte.
Te echo de menos, aunque no piense en tí las 24 horas del día ni cada noche mire al cielo buscando una estrella que me guiñe un ojo pensando que es tu sonrisa la que brilla allá arriba. Te echo de menos, por ejemplo , ahora: que si estuvieses a mi lado no iría a despertarte para decirte qué siento pero ahora que estás lejos, que no estás pero siempre vas a estar en mi cerebro, me gustaría cogerte y pedirte consejo, que me hablases de lo que te viniese en gana y que como siempre al final me hicieses llorar y reír al mismo tiempo.
Te echo de menos porque es innevitable no hacerlo, porque sin tí la vida es algo más complicada y por que tu lado del sofá sigue estando vació por mucho que vayamos a sentarnos en tu hueco. Te echo de menos porque así te siento más cerca, porque no todos los días me sale sonreír de buenas a primeras y porque cada vez que quiero ver el mar me viene a la mente el color de tus ojos tan intenso.
Estás en el cielo, entre nubes de algodón y ángeles de colores, sé que eres feliz o intento creer que allí dónde estás es todo maravilloso. Me cuesta mucho acostumbrarme a no verte más, a no poder mirarte de frente, a escucharte sin que sea a través de viejas grabaciones.
Y cómo no puedo verte, ni abrazarte, ni aunque vaya a tu casa y espere nunca vas a ser tú quien abra la puerta, me pregunto cómo hay que hacer para aprovechar todo lo que me enseñaste, a toda la gente que tengo ahora y cada posible sonrisa. Seguro que tu respuesta sería, como siempre útil, ojalá algún día alguien confíe tanto en mi como yo en tí y en tus palabras, ojalá, aunque estes lejos, puedas guiarme un poquito por el camino bueno que sabes que a mi se me cruzan siempre en la vida muchos caminitos frágiles, llenos de tonterías.


(((maca)))

lunes, 26 de marzo de 2012

Tu primer día solo se escuchaban halagos, el segundo seguías pareciendo un sueño y el tercero intentabamos ser conscientes. Tu cuarto día de vida era el sueño perfecto, el quinto se hizo real y el sexto, contigo, nos volvimos pequeños.
Tu primera semana pasó volando y si a mi me pareces un milagro no puedo imaginar qué piensan y sienten por ti tus padres.
Y pasó la segunda semana y la tercera, y el primer mes lo celebraste con la consabida magdalena. Has pasado media vida en Madrid, la ciudad que echarás de menos algún día, y en La Coruña, tu segunda ciudad y tu primer mar.
Vas sumando días, como todos los que te vemos engordar, y cada día estas más sonriente; no solo a tí se te cae la baba. Ya tienes 150 días de vida, ya son 5 meses Edu. Que cumplas muchos, muchísimos más.

(((maca)))

lunes, 12 de marzo de 2012

Querido papá:

De lo que uno vive se aprende, si te pasas la vida sentado en el sofá esperando a que alguien llegue y te haga sonreir y te diga que eres importante... espera; espera que eso solo te lo dirá la televisión.
Eso lo sé de siempre: que la vida uno aprende a vivirla viviendo, y que el tiempo es algo que no se detiene y no vale de nada lastimarnos pensando qué fue o qué pudo ser de nosotros porque el tiempo pasado no vuelve. Comprendo también que las heridas escuecen siempre, pero que es justo el tiempo el que, sin entender muy bien como lo logra, las suaviza todas y muchas las cicatriza.
No ha sido solo esto lo que me ha hecho comprender que si un dia te odie te he querido mucho más tiempo, han sido las circunstancias de nuestras acciones: tu derrota me hizo odiarte y cómo has retomado tu vida, cómo he crecido y tú has avanzado me han hecho cambiar mis ideas.
No he tenido que plantearme nada, simplemente me gusta cuando me escribes y me dices que te has ido a pasear por la playa y te acordaste de mí, que hoy te has acordado de cuando nos ibamos todos en el coche como sardinas y recorriamos una larga línea que cortaba toda España. Me gusta ver que estas, que quisiste irte pero te has quedado, saber que quizá este no era el mejor final pero si es lo mejor que podría haber sido.
Hubo un tiempo en el que creí que no volvería a verte y que si lo hacía sería para compartir un café frío, hirviendo, y enseñarte a los que serán mis hijos para que ellos te llamen abuelo. Pensé que el amarillo de tus ojos se quedaría allí para siempre, que no volverían a brillar y que no recordaría tu risa de tan poco que la mostrabas. Me daba miedo pensar que la falta de vernos, de compartir momentos como cuando era niña, podría hacer olvidar los momentos buenos. Tenía miedo de quedarme solo con las derrotas y equivocaciones que hicieron que hoy pueda parecer que estamos separados. Las apariencias engañan muchas veces, si en algún momento alguien cree que siento algo contrario a lo que en realidad siento está equivocado; un día pensé, creí firmamente que no me querías, que yo te daba igual y que te conformabas con enseñarme a tus amigos como un trofeo, como la hija estupenda que tenías pero que en realidad te estabas perdiendo.
No conociste bien mis quince años y mucho menos mis dieciseis, diecisiete, dieciocho...
Yo nunca conocí tus veinte, treinta o cuarenta; más que nada porque tú y mamá todavía no me habíais tenido. Mamá siempre dice que soy su séptimo regalo, vuestro último regalo y de ello presumías por las calles del centro cada vez que nos cruzabamos con cualquiera de tus conocidos. Yo sonreía y sabía disimular muy bien las lágrimas, reía tus gracias y las del camarero y cuando volvía en autobús a casa notaba que cada día sentía menos.
Así pase de niña a adolescente y pasé de quererte e imitarte a no comprender qué pasaba. Pasé de la incomprensión al odio, y del odio a la ignorancia. La ignorancia no era ella siempre, a veces parpadeaba cuando se mezclaba con la melancolía o cuando volvía a verte. Nunca he dejado de quererte, te he querido de maneras muy distintas pero nunca renegaré de padre.
Tengo padre y ya es bastante, hay gente que no lo tiene o lo ha perdido, hay gente que ha perdido un hijo y tu a mi vas a tenerme siempre; quizá porque soy algo idiota y hay cosas a las que nunca diré que no por mucho que se empeñen.
Sí, pudo haber sido mejor pero así es como ha sido, solo nosotros lo sabemos y algunos se hacen una idea pero solo tu y yo sabemos que el tiempo suaviza todas las heridas y cicatriza muchas de ellas.
Te has perdido momentos importantes de mi vida, y yo de la tuya, no me conoces bien, yo a tí todavía tengo que descubrirte pero ¿sabes qué? Estoy dispuesta a seguir escuchando el tic tac del reloj, estaré encantada de que me hables de vez en cuando y me mandes fotos de nuestra playa en invierno. No sabes lo feliz que me hace que me digas que te sientes útil, que estas cansado porque has vivido, que estas orgulloso de todo lo que te digo.
No puedo evitar llorar y reírme al mismo tiempo, hoy necesitaba decirte esto, bendito martes trece en el que tú y mi madre os conocisteis.

(((maca)))

Unos ojos tan bonitos no pueden cegarse

A veces acuden a mi para que les de consejos, como si yo fuera un sabio de 89 años y pudiera tener respuesta para todo. Es genial saber que los amigos esperan tus opiniones para culminar sus ideas pero todos sabemos que al final cada uno va a hacer lo que quiere.
Resulta incómodo no poder hablar de ciertas cosas con esas personas con las que se supone que deberías hablar de todo sin preocupaciones: existe el miedo a hacer daño y la necesidad por parte del otro de no querer escucharte aunque te haya pedido consejo.
Siempre digo que no puedo entender a alguien hasta que no me ponga en su piel, hasta que no vivas lo que la otra persona ha vivido no puedes darle consejos por muy sabio que creas que eres. Puedes darlos claro, decir qué harías tú en su lugar, pero no creo que sea del todo real la exactitud entre lo que dices y lo que harías si en realidad estuvieses tú en la piel del otro.
Supongo que entonces no puedo decirte qué esta bien y qué está mal porque yo soy la primera que me equivoco un millón de veces, pero dejame ser pedante por un momento y dejame abrirte los ojos; al menos déjame intentarlo una vez más.
No pretendo que te guste lo que digo, solo quiero que habrás los ojos y dejes a un lado los caprichos. Hace tiempo me di cuenta de que la vida es algo que tiene cuatro letras muy importantes: V de verso, I de importancia, D de dudas y A de amor. ¿Quién no sabe que vida solo hay una? Todos lo sabemos, sé que tú lo sabes pero viene tan bien recordarnos esto a veces...
Siempre decimos que el pasado nos ha hecho fuertes, al menos nos ha hecho ser quienes somos ahora, y que cada cada cosa nueva que aparezca la tomaremos de otro modo.
Es triste comprobar que después de haber llorado y jurado a mi misma con dieciseis años no enamorarme nunca años después me vaya enamorando de todo cuanto me rodea: mares y playas, bebés y perros, chicos, paques y calles etrañas . Es triste hacer promesas y no cumplirlas, es horrible ver que alguien que quieres no te quiere hacer caso; no te escucha aunque te oiga.
Por mucho que me digan que no quieren hablar del tema lo hablaré hasta que me ahogue y te haga cambiar de idea, si dejas a un lado tus miedos y obsesiones podemos volver a sonreír claridad.


(((maca)))

viernes, 10 de febrero de 2012

Tren de aterrizaje

Esto ocurrió hace unas semanas, en esa época que hay entre Navidad y exámenes. Esta basado en una historia real, todo lo que hay aquí escrito es tan real como la vida y la muerte, como la imaginación.

Le temblaban la barbilla y las manos, escribía rápido sobre el teclado de su móvil y adiviné lo que mandaba y a quien. Era guapa, preciosa, con una cara de ángel de esas que ya no salen en las revistas, el pelo largo y los ojos infinitos: le brillaban.
Miraba por la ventana, estaba ansiosa por llegar, su barbilla temblorosa lo insinuaba y por momentos me miraba como pensando - ¿la conozco de algo? ¡que pesada que deje de mirarme! - pero yo no podía dejar de observarla, sabía que luego escribiría una buena historia.
La pantalla de su teléfono volvía a brillar, ella sonrío y tardó un rato en descolgar:
-Sí, ya estoy llegando.
Hubo un largo silencio, seguro que él le diría que iba a buscarla.
- ¿Ya estás allí? Te dije que llegaría a y media...
Nos regaló a todos los que la mirábamos una sonrisa preciosa y se mordió el labio.
- Vale, seré la primera en bajarme. Tengo ganas de verte... bueno tengo ganas de todo.
Respiro profundamente.
- Ahora podrás hacerlo.
´Separó el teléfono de su oreja y abrió energética mente el bolso buscando algo: un espejo diminuto, ¿cómo no? Marcó sus pómulos en coral y puso algo de brillo en sus labios; nada más, era preciosa así tan natural. Se recogió el pelo y observó su reflejo en el cristal, volvió a soltarse su larga melena, después se hizo una trenza.
- Creo que vas a gustarle más con el pelo suelto - le dije. Se giró hacia mi, sonrojada me agradeció el consejo, cogió su chaqueta y se levantó del asiento. No volví a verla pero por casualidades de la vida, quien fue a recogerme a mi a la estación me contó que...

Estaba haciendo tiempo en la estación fumándome un cigarro hasta que llegase tu tren cuando se me acercó un chico, moreno, de cara graciosa y a la vez interesante, con pinta desaliñada y a la vez perfectamente cuidado; se sentó a mi lado y me pidió un pitillo. Me hizo gracia porque temblaba como un crío la noche de reyes, le dije que yo esperaba por mi amiga y él me dijo que esperaba a una chica. "Hace tiempo que no nos vemos, no es mi novia, no somos amigos... no sé si pudo ser mi media naranja... bueno, que voy a decirte a ti, el caso es que, como siempre, la distancia nos ha hecho mucho daño. Pero ahora la voy a ver, otra vez, y no quiero pensar que luego tendrá que volver a irse, ni que tendré que volver a olvidarla. (...) Perdona tío, es que me cuesta mucho asimilar que voy a pasar estos días con ella. ¡YA llega el tren! Nos vemos, ¡gracias!"
Se fue corriendo hacia una chica de vestido azul marino y pelo suelto e increíblemente largo, se dieron un beso tímido y se quedaron abrazados. Después tuve que girar la cabeza, porque entonces te vi bajar a ti cargada de maletas.

No sé que fue de ellos, si la distancia volvió a golpearles, si quizá esa vez fue más fuerte o decidieron darse otra oportunidad. Desconozco las palabras que dijeron ni cuantas veces se abrazaron cada día, no pude contabilizar sus besos ni caricias, tampoco las lágrimas de la inevitable despedida. Si alguien los ha visto que me lo diga, me gustaría saber qué tal les va.



(((maca)))

lunes, 30 de enero de 2012

¿Crees en el amor?

Creo en el amor: en el que existe entre padre - hijo, madre - hijo, abuelo - nieto y tío-sobrino; el que hay entre hermanos y en el de los amigos. Creo en el amor por la naturaleza, desde querer a los árboles hasta a tu perro o al hamster del vecino. Creo en el amor, en la pasión por la música, por cualquier tipo de arte, en el amor hacia uno mismo. Creo en el amor por la tierra, en al amor por el mar y en el amor hacia un país o un pueblo.
Creo en el amor en general y en particular, en el amor dentro del matrimonio y fuera. Creo en las parejas, puede haber amor con niños de 16 años y con otros de 120, todos seguimos siendo niños al fin y al cabo.
No creo en cambio que el amor pueda darse siempre, no en todos los matrimonios hay amor, o no siempre queda, no todos los padres quieren a sus hijos ni todos los dueños a sus perros.
El amor no es algo que se tiene por firmar un papel, compartir sangre o pagar por una bolsa de pienso; el amor es algo que se da y que se recibe, que hay que alimentarlo y que supera las fronteras y distancias, si uno quiere claro.
El amor no entiende de barreras, ni de razas o de posiciones sociales. El amor es infinito, uno puede querer más alla de la muerte aunque haya jurado "querer hasta que la muerte los separe".
Creo incondicionalmente en el amor, quiero a mi familia y a mis amigos, los que son amigos de verdad y no a los compañeros de juergas o cafés de domingo.
Pienso que siempre se quiere o no se quiere, que no puedes querer a medias: quiero a mi perro aunque odie pasearlo las noches de lluvia, quiero a mi madre aunque a veces no entienda como puede quererme tanto, quiero a mi padre aunque haya creído odiarlo, y a mis hermanos aunque alguna vez les haya mentido. Querer se puede siendo humanos, siempre cometeremos errores pero es justo el amor lo que hace que las grietas se reparen.
No creo que encontrar el amor de tu vida sea algo que consiga todo el mundo, es más, parecerá negativa mi manera de pensar pero creo firmemente que ese tipo de amores escasean, no creo que yo vaya a tenerlo nunca y la verdad es que no me preocupa, no tengo como meta casarme, solo ser feliz siempre, y eso va unido al amor claro, pero hay amor de tantos tipos...
No reniego del amor, ni mucho menos, simplemente no creo que vaya a aparecer un hombre en mi vida que me complemente al cien por cien y viceversa.
Pero sé que existen esos amores: infinitos, que perduran siempre, que da igual que la muerte se lleve a uno de los dos porque ese amor está por encima de todo. Si alguno de vosotros tiene este tipo de amor con su pareja, mi más sincera enhorabuena, yo me conformo con haber vivido el amor de mis abuelos, por ejemplo, el amor más puro y verdadero que he visto en mi vida.
Y si algún día quiero así a alguien, solo espero que ese alguien me quiera de la misma manera.
Lo último que hay que tener a la hora de querer es miedo, y después prisa.


(((maca)))

domingo, 29 de enero de 2012

Que malas son ciertas fechas

Hoy hace un año que se murió Carlota. Hay cosas que cuesta decirlas, como esta, quizá por ser tan reales que nos ponen la piel de gallina.
Supongo que no hay mucho que decir, que cada uno puede sentir lo que quiera porque para eso somos libres.
Esta mañana, en el funeral por el primer aniversario de su muerte, no quería llorar porque no creo que tenga tantas razones para hacerlo como la mitad de la gente que la conocía. Pero a veces es inevitable hacerlo y notas como se te empaña el ojo, y miras hacia arriba como intentando que no se note que vas a derramar una lágrima, procurando que no se asome por la pendiente de tu cara. Aguantas la respiración para que nadie te escuché, y quieres serenarte pero no te sale. Y lloré, supongo que como todos, pero era por nerviosísmo y asombro; no hubo tristeza en ningún momento.
Sus mejores amigos en las primeras filas con la familia, intercalados con otros amigos y gente de todo tipo daban la sensación de que Carlota seguía ahí; parecía que miraba desde algún balcón pretendiendo que las lágrimas por ella solo fuesen de alegría. Fue algo impactante, saber que hay gente que sigue sonriendo por muchas cosas injustificables que pasen.
Son estas cosas, las injustificables, las injusticias, todo aquello que nuestro cerebro nunca llegará a entender; las que nos hacen crecer, madurar, seguir siendo niños aunque adultos y sonreír, sonreír siempre porque somos felices.


(((maca)))

miércoles, 25 de enero de 2012

Tengo que pedir perdón por ser yo misma, por dedicar menos tiempo del que debo y en verdad quiero a los que más me importan. Perdón a mis hermanos si no les he preguntado qué tal les va la vida, los días y el trabajo, perdón a mi madre por no responder a sus emails y a mi padre por no coger sus llamadas. Estoy viva y bien, por eso no os preocupeis.
Llegan los exámenes, los profesores se creen que esta época es buena para llenarnos de trabajos así que entre tema universidad, biblioteca y tiempo para mi... dejo uno muy pequeño para vosotros, sé que no es justo.
No creo que la disculpa sea obligatoria porque pedir perdón de esa manera no sirve, me sale decíroslo y así os lo digo. Que lo siento, que pueden pasar días sin que tengais noticias de mi y puede parecer que no me acuerdo de vosotros. No es así, supongo que lo sabeis pero no está de más recordaroslo.

(((maca)))

lunes, 9 de enero de 2012

Que hubiera sido de ella

Ella vivía en una calle alegre de Madrid, entre el cielo y la tierra vivía porque tenía alas para soñar. Era guapa y lo sabía, tenía los ojos verdes que tuvo su madre en vida y el pelo negro como el carbón ardiendo en los ojos de su padre.
Caminaba con la gracia y salero del Sur, de la tierra que le vió nacer. Sus manos lo envolvían todo, gesticulaba, se tocaba siempre el extremo del cabello y casi siempre tenía en la boca una sonrisa o una canción. Era alegre, igual que su madre, tenía como ella mucho genio y caracter que solo se dejaba ver cuando se agotaba su interminable paciencia.
Enamoró a tantos hombres que no pudo escribirlos en una lista pero nunca quiso a ninguno en paricular, no porque quisiese a todos, sino porque le interesaba más la música y la poesía. Escribia de maravilla, tenía una letra preciosa y casi todas las noches te la podías encontrar en su cuarto, con la máquina de escribir sobre su mesa redonda haciendo explotar sus yemas frías contra las teclas grises.
Vivía porque quiso Dios que respirase, porque cuando tan solo tenía unos meses una enfermedad casi le arrebató la vida y Dios pensó que era demasiado pronto para ella. Tenía que aprender a andar y a correr todavía, tenía que escuchar las canciones de su madre e interpretarlas ella misma, tenía que enamorar miles de corazones y ser madre. Tenía que conocer a su abuelo y por eso quizá al final Dios decidió llevarsela antes, para ir decorando el Cielo para que estuviese listo cuando llegase el abuelo. Para que ella, y años después su madre, fuesen ensayando canciones de bienvenida y poesías sobre el mar.
Quizá nunca pudo cantar, ni escribir, ni enamorar cientos de corazones porque para ella Dios tenía un plan, tal vez mejor, llenar el Cielo de música y flores.



(((maca)))

viernes, 6 de enero de 2012

GRACIAS

Solo puedo daros las gracias:a ti mamá, a vosotros hermanos, cuñados y sobrinos, a mis tios, primos y a mi abuela. Gracias por unas Navidades tan buenas, que han tenido tantos momentos de esos que tanto me gustan, de ser 30 en una casa y que solo se oigan gritos de risas. Gracias a todos por ser mi familia y hacer familia, por reunirnos, por tanto cariño demostrado.
Gracias a mi madre por decirme con sus ojos que no quiere que me vaya, que me quiere ver siempre contenta y responsable. Gracias por las lentejas, la ensaladilla y el lomo a la naranja. Gracias por los miles de regalos que has encargados a los Reyes de Oriente y por todos los regalos que me haces cada día. Por pedir perdón, por no enseñarme solo tus puntos fuertes sino también tus lágrimas; por ser la mejor madre del mundo en Navidad, ahora y siempre. De todas las madres del mundo, a mi me tocó la mejor.

Creo firmemente que hasta que no vives algo no puedes sentirlo: no puedes ponerte en la piel del otro, sí intentarlo, hasta que no vivas lo que el ha vivido. Pongamos que el 99% de la poblñación mundial quiere infinitamente a su madre, pues yo la quiero infinitamente por mil. Y nadie puede ponerse en mi lugar, porque yo sé como es mi madre cuando se duerme y cuando se levanta, sé que suele beber antes de acostarse y sé cuál es su gel de ducha favorito. Sé que es incansable y sé que es la mejor que podría haber tenido.

Mañana vuelvo a Madrid y solo quería explicar, que quede claro, lo bien que estoy en La Coruña, mi ciudad.
Ahora si soy feliz, más incluso que cuando decía "soy feliz" con pleno convencimiento. Ahora soy FELIZ y cion esta alegría vuelvo a Madrid.
Procuraré no echaros de menos. Por favor os pido que cuideis de Tomás.


(((maca)))

sábado, 31 de diciembre de 2011

Feliz 2012

Digamos adiós a este año impar, a este 2011 que nos ha matenido vivos a los que estamos leyendo. Recordemos que nos trajo aquel enero que amanecía tan frío y acabó por helar a algunos en febrero. Pensemos cada mes, recapitulemos nuestros sueños cumplidos y aquellos que al final ha sido mejor que no se hayan hecho realidad. Contemos los días que hemos llorado, si es que los recordamos, y guardemos en un frasco infinito los millones de risas y sonrisas que hemos enviado y recibido.
Besa a quien tienes contigo, celebra que sigues vivo. Sigue soñando y dejate la piel en el camino. No frenes, pero descansa y quiere a quien te quiere; no olvides que solo hay una vida y no podemos desperdiciarla.
Brindemos por el 2011 que termina y el 2012 que comienza, juguemos nuestras cartas de la mejor manera y sobretodo, lo más importante, vive bien.

(((maca)))

jueves, 22 de diciembre de 2011

NAVIDAD


Se me cae la baba con mi sobrino Edu, esta mañana he estado paseandolo por el paseo del Prado, nos hemos recorrido la feria del libro y hemos compartido el biberón entre halagos, sonrisas y besos. Me encanta que la gente piense que soy su madre, mientras la chica de la cafetería me sirve el zumo me pregunta cuanto tiempo tiene y yo presumo de niño, como si fuese mío, y sin darme cuenta sueño una vida casada con un treintañero interesante. Aterrizo, se me caen los sueños al pasar una ambulancia por delante y comprendo que aún en Navidad siguen ocurriendo desastres.
Nace niños y mueren personas a cada segundo, y ahora en Navidad parece que lo bonito se multiplica y lo triste hace el doble de daño.
Cada uno se va a su tierra, a vivir estos días en familia, a cantar villancicos junto al belén, a abrazar y escuchar a sus abuelos y a llorar a los que estaban las pasadas Navidades y ahora nos faltan. Es una alegría extraña, como melancólica, es un dolor agradable porque mamá está ahí para abrazarme. Y entre regalos, frivolidades y propaganda de marketing suena la música que nos acompañaba de pequeños, la guitarra que algún día podré acariciar me llama y por fin puedo abrazar a mi perro.
La Navidad hay que celebrarla, no vale decir que ya no es lo que era o que como nos falta el abuelo o alguien ya no va a ser lo mismo... Me acuerdo perfectamente como hace casi un año, la pasada Nochebuena, el abuelo nos sorprendió a todos apareciendo en el salón diciendo que quería compartir ese momento con nosotros. Llevaba ya varios días sin levantarse de la cama, dormía mucho y sufría, pero cuando despertaba nos seguía sonriendo y dando consejos; me encantaba cogerle de la mano y sentir que me pasaba su fuerza. Él tenía la piel más suave y blanca del mundo.
Se levantó de la cama no sé bien cómo pero si sé porqué y encorbadito y con pequeños pasos recorrió el pasillo y nos sorprendió a todos. Dijo que quería celebrar el nacimiento del Niño y todos, sus hijos y nietos, intentamos contener las lágrimas y la asfixiante idea de que nada es eterno. Recuerdo que empezó a sonar la guitarra y cantamos los villancicos, el de "La mula" seguro y creo que "José Camina". El abuelo estaba sentado en el sillón que le arruyó los últimos meses, iba mirando a todos los que le rodeabamos cantando emocionados. Me temblaba la voz, a mi y a todos y por momentos no podíamos cantar y unas voces se apoyaban en otras voces y hombros. Mientras miraba al abuelo sabía que esa imagen no se me olvidaría en la vida: la de un padre, un abuelo y bisabuelo tan querido y respetado. La imagen de mi abuelo mirandonos, uno por uno desorientado pero con sonrisa limpia y suave, a pesar de estar tan mal como estaba. Y la abuela a su lado, tan fuerte como siempre pero sin poder contener las lágrimas.

Esa es la idea que hay que repartir en Navidad, la idea de que lo importante es mantenernos unidos, que hay que repartir sonrisas los 365 días del año y más ahora, que es cuando más se echa de menos.
Después volveré a La Coruña, y veré el mar, y lloverá, y escucharé el acento gallego de boca de tantos. Después de más de tres meses volveré a pisar tierra celta y a brazar a quienes más quiero. Volveré a la playa y a "El Playa", brindaré por un año nuevo y prometeré ser buena.


(((maca)))

domingo, 18 de diciembre de 2011

Fue en Diciembre


Soy muy feliz, y puedo decirlo sin pensarlo antes, hay pocas cosas que tengo claras pero esta es una de ellas. Sí, no miento ni exagero. Soy feliz, de un modo extraño pero sonrío. Cada vez que hablo con mi madre me alegra el día, llevamos tiempo sin vernos pero dicen que la distancia es breve cuando hay contacto, ¿no? Pues aquí no hay solo contacto, hay relación madre-hija y eso es mucho mejor que cualquier recorte de quilómetros.
Llevo casi tres meses sin pisar La Coruña. sin ver a Fer ni a Tomás pero no importa; y digo "no importa" porque cuando algo te llena, cuando una sola llamada o un mensaje te hace reír, no importa tanto el no estar cerca, la distancia es el enemigo más amargo pero cuando nos rodean los buenos amigos y la familia... los quilómetros nos hacen más fuertes.
Ya no echo de menos La Coruña, la morriña la he dejado a un lado y puedo decir que estoy orgullosa . Ya hemos aprendido que vivir no es fácil, que estas Navidades serán especiales, como todas, pero diferentes porque nos falta el abuelo.
En mi cuarto, en el corcho, tengo el sobre que él me dio las últimas Navidades, escrito con su letra, con su mano temblorosa intentando superar su estupenda caligrafía. Hace tiempo que no escribía de el abuelo, de sus ojos profundamente azules, de su voz cautivadora y serena, de su humor inglés y de su caracter fuerte; de lo bien que partía el queso, de su primos Fernandito y otras tantas "tonterías" con las que nos sacaba una sonrisa.
Lo sé, últimamente apenas escribo y publico menos todavía; debe ser que cuando se es tan feliz como lo soy ahora, cuando asumes que hay gente que ya no esta pero aún así la llevas contigo... las cosas cambian, y quizá ahora escriba menos, pero eso no significa que algo vaya mal, todo lo contrario. Escibir es una necesidad, un hobby, un placer, algo vital y necesario, si no escribiese no sería yo, supongo que todos tenemos épocas en la vida.
Pues eso, que soy feliz, que echo de menos al abuelo y tengo unas ganas inmensas de cantar villancicos. La Navidad tiene una fuerza especial, me roba sonrisas y lágrimas como no me roba ningún otro momento del año, me hace cantar villancicos a todas horas, dar más abrazos que nunca en mi vida y no querer dormirme nunca.
Los que se tengan que dar por aludidos... OS QUIERO


(((maca)))

jueves, 8 de diciembre de 2011

Historia para no dormir

El fondo es negro, la tarde es cerrada y anuncia una noche de película de miedo: sin estrellas por la polución pero con
El cielo no asoma estrellas, ni noto tu mirada reflejada en la luna; sé que te cubre el mismo cielo pero ni estás conmigo ni te siento. La noche se ilumina de farolas, de luces de Navidad y de las pantallas de los miles de iphones y blackberrys de los madrileños. No pretendo encontrarte aquí, aunque no estaría de menos. No me tropiezo con cada mirada desconocida buscando tus ojos pero me parece haberte visto a lo lejos.
Ando, no llevo un rumbo fijo, no tengo que hacer otra cosa que no sea lo que estoy haciendo: caminar, que me de el aire, moverme rápido entre la gente y tener que quitarme capas de ropa por el calor que estoy teniendo.
Las tiendas están abiertas y procuro no pararme en cada escaparate que me llama insistente, como tu recuerdo, para que me acerque y contemple, o para llamarte y preguntar "qué estás haciendo". El bolso se resbala por mi hombro y cae al suelo, hago malabarismos entre compras de Navidad, el foulard, el móvil y mi cerebro. La gente va abrigada, lleva guantes y gorros y los que no van de la mano de su amigo o su pareja lo van de la de sus hijos.
Cruzo la carretera y veo pasar los coches. Tú no estás, claro, ¿cómo iba a encontrarte? Esta ciudad es tan grande y nosotros tan pequeños... Si las ganas de verte se midiesen en watios no cabrían bombillas en la calle para iluminarte, si nos cruzasemos no sería el azar sino Dios, que de tanto pedirle se cansó de oírme y te puso en mi camino.



(((maca)))

lunes, 5 de diciembre de 2011

Venme a buscar

Te ries como siempre, vuelves a sonreir como si nunca te hubiese hecho daño y como si nunca me hubieses querido. Antes en las fotos siempre salias serio, decías que no te gustaba tu sonrisa y aún así yo te recordaba que la adoraba, como a tí, por encima de todo. De eso hace ya tanto tiempo...

Ahora soy yo quien llora porque no estás, porque te has ido y lo peor de todo es que ya no me precisas para nada. Sabes atarte los zapatos solo y si quieres besar ya no preguntas por mis labios. Eres feliz, se te nota en la mirada brillante, en que ya no andas encorbado y cuando me miras, ya no hay amor y miedo, ni siquiera me odias lo sé, solo guardas recuerdos obsoletos y la más dolorosa ignorancia.

Me duele verte feliz, me gustaría que me odiases al menos, para que así sintieses algo hacia mi: es cierto eso que del amor al odio hay un paso, ojalá me odies para volver a quererme. Ojalá perdones que no me tomase en serio tus palabras, que solo jugase contigo cuando me apetecía jugar. Si algún día te encuentras con una foto mia, si algún día descubres entre tus papeles alguna de mis cartas... por favor, llámame, perdona y vuelve a quererme porque ha hecho falta que me olvides para dame cuenta de que quiero estar contigo.

Me acuesto pensando alguna idea genial para volver a enamorarte, sueño contigo y me despierto creyendo que me abrazas.


(((maca)))

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Se trata de VIVIR


Antes de cerrar los ojos me ha venido a la memoria las noches que como hoy no conseguía dormirme: hace dos años cuando era "nueva" en Madrid, o hace cinco cuando creía que sabía lo que era estar enamorada. Cerré los ojos y sonreí por todas las lágrimas que se lanzaron suicidas contra tantas almohadas, sonreí por ellas y por aquella Maca ingenua que sabía todavía menos que ahora y soñaba siempre despierta.
Es increíble la capacidad que tiene el cerebro de recordad ciertas cosas que creíamos irreales o pasadas, nos creemos incapaces de recordarlo todo, pero basta una imagen, un olor, un sueño... que todo vuelve a abrirse ante nuestro ojos incrédulos. Sin pensarlo he abrazado a mi almohada, como si quisiera desearle a alguien las buenas noches y así de pronto y sin pensarlo se me han venido a la mente todas las noches de mi primer año en Madrid: esas noches que lloraba, que echaba en falta todo lo que no tenía, que se me hacían eternas e inmensas. Esas noches en las que escribía semi a oscuras, en aquel cuarto mio que ya no me responde, al que todos llamabamos "Cripton". Abría la puerta y me cerraba en el baño, de puntillas salía de allí con un pañuelo que a la mañana siguiente seguía húmedo.
Irse de casa con dieciocho años es el sueño de muchos, yo quería irme de casa pero no porque no quisiera estar en mi ciudad ni con mi familia; quería empezar otra vida, estudiar periodismo para poder mejor mi escritura y estilo, conocer a gente nueva, desde cero, y pensé que todo vendría rodado. Pero claro, tenía dieciocho años y aunque me hubiesen preparado la habitación más bonita que jamás he tenido... era una niña. Ya, probablemente ahora te rías y pienses que sigo siendolo, bueno... creo que eso es relativo. Efectivamente sigo siendo joven, como me dice siempre mi madre "tú siempre serás la pequeña por muchos años que pasen", pero puedo tener 20 años y haber aprendido de mis dieciocho y diecinueve. La vida siempre pone en marcha el reloj, siempre ofrece sus clases, pero unos vamos y tomamos nota y otros se quedan dormidos.
No me gusta ver a la gente pasarlo mal, no me gusta saber que alguien llora en la habitación de al lado y no le sale venir y pedirme un abrazo. Yo también soy reservada a veces, yo también echo de menos ciertas cosas pero.. ¿sabes? Creo que juntos lo malo se lleva mejor, tú me dices qué aprendes y yo te enseño lo aprendido; lo bueno se disfruta el doble, las fiesta son más largas y mejores.
Hace mucho, muchísimo, que no suicido lágrimas contra la almohada; soy feliz y si alguna vez lloro pues me desahogo y luego me sigo riendo. La vida dicen, no está hecha para contar calorías, yo creo más bien que la vida no está para lamentarnos, está para vivirla.


(((maca)))

jueves, 17 de noviembre de 2011

Recapitular

Soy enamoradiza, más que eso idiota: porque pongo en juego el corazón muy rápido. Pero a pesar de ser idiota tengo más neuronas trabajando en el cerebro que muchos así que aunque arriesgue el cardio varias veces sin tener dinero por si pierdo... al final siempre gano y aunque es bueno tener un paquete de tiritas siempre a mano, yo siempre llevo una ya puesta, por si a alguien se le ocurre acercarse demasiado, porque sé que soy confiada y me cuesta entender que no todos ven la vida como la veo yo.
No hace falta que me des un motivo para que me fije en tí, con que a mi me guste la forma de tus ojos, tu sonrisa, o tu nariz me parezca graciosa yo ya inventaré el resto de tu vida; soy así, y me empeño en cambiarlo pero cuesta dejar de transformar la vida de un desconocido en perfecta porque el miedo a que no sea tan buena desconcierta demasiado.
Sí, ya lo he dejado claro y quien pase conmigo poco más de diez minutos puede darse cuenta. Me dicen que no puedo creer tanto en la gente, que no puedo pensar que todo va a ser siempre como yo lo sueñe; ¿creeis que de verdad no sé eso? Claro que lo sé, pero prefiero la esperanza, saber que hay gente desperdigada por el mundo, y mucha más de la que nos dicen, que tiene el corazón de oro y que apuesta como yo todo el cardio en la balanza.
No digo que yo sea buena y la población mundial sea mala, digo que es complicado encontrar a alguien compatible, y no solo eso, alguien que no solo encaje con nosotros, sino que nos saque sonrisas aunque diluvie fuera. Puede haber personas maravillosas que no encajen conmigo, no quiero dar a entender lo que no pienso.
Ya sabes, sal de casa con una tirita... para que te proteja antes de que queriendo, o sin querer, alguien te lastime.
Las personas entran y salen de nuestra vida y con el paso del tiempo soy más consciente de esto y de que al menos por ahora los que más valen la pena son los que nunca te han besado la boca.


(((maca)))